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martes, 1 de diciembre de 2020

CONFÍN DE SOLEDADES

 

Imagen Pinterest



CONFÍN DE SOLEDADES

 

 

Into each life some rain must fall,

Some days must be dark and dreary.

H.W. Longfellow

 

 

El alba se nos anticipa a la niebla, quizás el lecho lacerado por lo insólito de la escoria en el fuego. Todas las confidencias de la memoria nos dejan un sabor acre como el país que tenemos con sus cataratas de olvido, como la invalidez de un alhelí de piedra alrededor del pozo de la boca. Enviudamos infancia y sueños tal un mudo altar de huesos. Jamás pudimos llenar la mesa en una tierra cansada de infamias, en un territorio con visiones oscuras. En medio de ese hierro que exhala tizne, hiel y máscaras, un confín de soledades.

 

Del libro: “Lejanías rotas”, 2020

©André Cruchaga


miércoles, 7 de octubre de 2020

FIRMAMENTO ANTIGUO │ OLD FIRMAMENT

 






FIRMAMENTO ANTIGUO  │ OLD FIRMAMENT

 

 

PRÓLOGO

 

 

El presente libro, “Firmamento antiguo”, de André Cruchaga, es un lenguaje con un contenido enriquecedor para la educación mundial de futuras generaciones.

 Esta obra, escrita en idioma inglés y español, nos habla, justamente, del respeto a la verdad como símbolo de amor a la vida, despertando de alguna manera conciencia en la sufrida humanidad.

 La humildad y el respeto van tomados de la mano por el mismo camino, es una melodía memorable, fundamental en todas las estaciones de nuestra supervivencia social, es como la música y la poesía, acompañando los instantes alegres y tristes de nuestro diario vivir.

 André Cruchaga, representa la voz de los olvidados, el grito desesperado del pueblo, la cultura de escribir verdades ocultas plasmando con el intelecto de sus metáforas, el tormento de la vida, la injusticia humana de las sociedades, así como lo menciona en la poesía “ Autoconciencia”:

 “Aquí me reconozco entre los tantos niños de la calle. - Así vuelvo a las intemperies pobres y a los calendarios sordos al borde de la angustia.”

 La lectura, es la universidad de nuestro caminar, es la bandera del arte sin fronteras, un alimento importante y primordial en los pasos de la vida laboral.

 La literatura de André Cruchaga, es un océano lleno de humanidad, es el espejo donde se refleja la inteligencia con la esencia de su alma, es un lindo jardín de poesías para la mirada y la curiosidad del lector, además, André Cruchaga, es un guerrero ante las adversidades del mundo, incentivándonos a meditar entre el bien y el mal encontrando luz en los amaneceres oscuros de la duda.

 Y leyendo el mar de las poesías de André Cruchaga, tendremos la oportunidad y la fortuna de contemplar la vida con infinitas sorpresas positivas.

 Esta magnífica composición intelectual, nos sorprenderá y nos ayudará a reaccionar en el paisaje de los confundidos pensamientos de la humanidad.

 En este nuevo libro que tengo el placer de  prologar, su arquitecto, André Cruchaga, nos hace viajar a un firmamento antiguo, a la inmensidad de maravillosas poesías, también a la tristeza de un mundo poblado de recuerdos y abandono, como en el caso del poema “Itinerario restituido: “

 “Justo entre mis manos un lugar que ocupa el silencio. _ Otras manos trágicas en el aliento de una sombra que ya no responde, _ sino al vacío y al ojo que resiste a cerrar sus latitudes.”

 En varias páginas de este libro, especialmente, en las poesías relacionadas con la situación estresante del país, André Cruchaga, con su espíritu de lucha se emerge en la protesta defendiendo la dignidad del obrero, rechazando el abuso y la escoria de la injusticia humana.

 En este otro de sus poemas, nos habla de aprender a vivir con las memorias en el corazón y al mismo tiempo la resignación de la ausencia, así como lo relata en el poema: “Formas del instante”.

 “Aunque la hoja del árbol caiga sin proponérselo,  _ siempre habrá un aprendizaje: también el corazón se restaña de la furia de los relámpagos.”

 Y también, podemos deleitarnos con la nostalgia y la pasión, observando como el poeta, André Cruchaga, navega en el manantial de la añoranza, así como lo dice en el poema “Saudade”

 “Hurgo en la cerradura de la puerta por si toco el carbón de los días pretéritos, - los días que pintaron de suburbio mi ropa, los días de túnicas de azufre, los días amoratados de la música,”

 André Cruchaga, es un poeta prolífico de trascendental trayectoria en la poesía contemporánea de Latinoamérica, es un librepensador, que aunque, las tristezas no falten, en su corazón siempre hay un nuevo canto de amor a la vida, una sonrisa a la familia, un abrazo al buen amigo y una luz de esperanza, para quien todavía sueña con un mañana mejor.

 Y aquí les dejo la grandiosidad del Firmamento antiguo ilustrado en esplendor de este nuevo hijo literario.

 

 

Cándida Pedersen,

Estocolmo, Suecia, 2020

 

 

PROLOGUE:

Translation / Traducción: David Pedersen

 

The present book: “ Old firmament”, by André Cruchaga, it’s a language with enriching content for the global education of future generations.

 This work, it has been written in English and Spanish, it speaks to us, precisely of respect for the truth, like a symbol of love to life awakening in some way, conscience in the suffering humanity.

 Humility and respect go hand in hand on the same path, it is a memorable of melody, fundamental in all our season of social survival, It’s like music and poetry, accompanying the happiness and sad moments of our daily life.

 André Cruchaga, represents the voice of the forgotten, the desperate cry of the people, the culture of writing hidden truths, embodied with the intellect of his metaphors, the torment of life and the human injustice of societies, as mentioned in the poetry "Self-awareness": “

 “Here I recognize myself among of alot of children at the street. So I return to the poor weather and deaf calendars on the brink of anguish.”

 To read is the university of our walk, it is the flag of art without borders, an important and essential food in the steps of working life.

 André Cruchaga's literature is an ocean full of humanity, it is the mirror where intelligence is reflected

with the essence of his soul, it is a beautiful garden of poetry for the gaze and curiosity of readers, besides, André Cruchaga, is a warrior before the adversities of the world, encouraging us to meditate between good and evil, finding light in the dark dawns of the doubt.

 And reading the sea of ​​André Cruchaga's poetry, we will have the opportunity and the fortune to contemplate life with infinite positive surprises.

 This magnificent intellectual composition will surprise us and help us to react in the landscape of the confused thoughts of humanity.

In this new book that I have the pleasure to prolonging, it’s architect, André Cruchaga makes us travel to an old firmament, to the immensity of wonderful poetry, also to the sadness of a world with full of memories and abandonment, as in the case of the poem "Restored itinerary :"

 “Right in my hands a place occupied by silence. _ Other tragic hands in the breath of a shadow that no longer responds, _ but to the emptiness and the eye that refuses to close its latitudes.”

 In several pages of this book, especially, the poems, are related to the stressful situation of the country

 André Cruchaga, with his fighting spirit, emerges in protest, defending the dignity of the worker, rejecting the abuse and the scum of the human injustice.

In this other of his poems, he talks about learning to live with memories in his heart and at the same time the resignation of absence, as he recounts in the poem: "The forms of the instant."

 “Although the leaf of the tree falls unintentionally, there will always be an apprenticeship: _the heart is also restrained from the fury of lightning.”

 And also, we can delight in nostalgia and passion, observing how the poet of André Cruchaga, navigates in the spring of longing, as he says in the poem "Longing":

 “I rummage in the door lock in case I touch the coal of the past days, _ the days that my clothes were painted in the suburbs, the days of sulfur robes, the bruised days of music,”

 André Cruchaga, is a prolific poet with a transcendental trajectory in contemporary poetry of Latin American,  he is a freethinker, who although sadness is not lacking, in his heart, there is always a new song of love for life, a smile to the family, an embrace the good friend and a light of hope, for those who still dream of a better tomorrow.

 And here I leave you the grandeur of the Old Firmament illustrated in splendor of this new literary son.

 

Cándida Pedersen,

Stockholm, Sweden, 2020


sábado, 23 de agosto de 2014

DECLIVE

Imagen cogida de la red




DECLIVE




Vacío de sesos, de corazón, de intestinos y de sexo.
Bendito seas, amor mío, por todo esto y por nada.
Por miserable y divino,…
Jorge Eduardo Eielson




¿qué historia es ésta de olvidos y declives? historia que empuja la sangre hacia huidas hasta el punto hondo del sollozo sordo el olfato con solo imaginar el hueco que horada la espuma detrás del garfio de la lágrima están juntos todos los recuerdos: el sudor grueso del diluvio el cuerpo el dolor el nido que fundamos al recorrer el goteo de la niebla a veces son amargos los trenes en las encías hoy es opaco el cuerpo las vitrinas y el pecho herido en el aliento fugitivo de las enredaderas todo sabe a herrumbre no hay azúcar en este precipicio ni agilidad de pájaro sobre la verja del blanco del cierzo sino insectos y sonambulismo telarañas y semillas en medio del estiércol nuestro mundo es un mundo incompleto: todo es inminente cuando se arquea el calendario de súbito te enciendes en mi nostalgia te filtras en el centelleo de la esperma alucinógena en los paralelos del tobogán de la yedra en ese paraje del colibrí de tu vientre aunque no estés estás como el ruido intacto de una carpintería (me quedo absorto siempre que llueves de llaves el afilado despeñadero de las telarañas entre los espejos de las sombras te ciño el patio de jade de la roca el camino de tus ijares de anís el astro al filo de mi patíbulo años fueron de brazos y tormentas años sucesivos de puertas acumuladas en los dientes de ventanas abisales adentro de la armadura del puño y la brida luego el instante ningún delirio forma raíces ni desemponzoña los pasadizos de los círculos glaciares ni los trópicos: al cabo después del desuello uno parte hacia otras ventanas u oscuridades todo es herencia del tiempo el tiempo que nos revela siempre el tiempo y su furiosa hondura) un día dejamos de ser vulnerables cruje el badajo de los farallones y las entrañas negras de la noche y el trapecio en la ganzúa amarga de los arrayanes qué fue de la hoguera del encaje explosivo de canela del culantro de tempestad de los relojes de la bóveda abierta donde el pabilo hacía islotes de esquirlas qué del puño de voracidades qué del afilado candelabro en el postigo de la tinta cedo a las palabras todos los suicidios cedo a los santos la esencia de los escapularios ahora he empezado a recoger en el guacal de la memoria todos los rostros del parpadeo: en el jadeo son innumerables los universos los movimientos del oleaje todo en el fondo dividido se convierte en ceniza cae la envoltura de los poros y el rostro cae el alto voltaje de las confidencias el alfabeto roto de lo tangible el andamio del firmamento de las palabras (la verdad ahora vivimos en medio del miedo y el crimen las fechas son idénticas a una cárcel ninguna historia nos lleva a alguna parte: el pasado es presente transfigurado siempre está allí la sensación de respirar diezmados por la muerte de nuestros pensamientos) a menudo solo somos lo inexplicable monumentos altisonantes de la libido pasada del sentido lívidas las cuerdas vocales del horizonte ante los dominios dispersos de la tormenta en nuestro alrededor espejean las máscaras como el escabeche expuesto a la perversión de los sentidos y el vinagre y el jengibre ahora resulta adorable la hostilidad del estupor de las pestañas postizas del sueño sabemos que las cruces no tienen horario ni fontanería el metal de la sombra que anega el diluvio negro del grito o la nostalgia —pienso mientras tanto en los otros horrores que aprietan el cansancio cuántas huellas en el litoral del cuerpo y cuántos bufones ante nuestros ojos quizá nunca podamos dejar de explorar nuestras penas quizá porque es la ceremonia a nuestra manera de vivir ese féretro insepulto de la certidumbre (mañana quizá nadie nos recuerde pero habremos escrito nuestro propio epitafio)…
Barataria, 21.VIII.2014

jueves, 28 de noviembre de 2013

MAREA

Imagen cogida de la red




MAREA




Sobre las rocas, la soga de espuma. El viejo bote de los ojos. Y esta suerte
de puerto en mi batalla: me vacías los ojos, hosca ventana del mar;
me ardes en tu morbosa humedad, como una lágrima de ataúdes abiertos.
—También aquí, hay eriales perdidos en la pendiente negra de las tumbas:
vos con el aguamanil ausente de las lejanías miserables;
Yo, como un monaguillo en los cielos paralelos de la enramada.
(A ratos los búhos son papiros muertos, borrosa luz en los lavabos.)
Desde la losa mortecina del olvido,
los oscuros jardines de la sal, el puchito de gaviotas de la saliva, la losa
de la nube en los restos oscuros de los pasadizos.
Ya miré la cara lánguida de la ironía; ahora voy, —ya lo sabés, deshechas
las aldabas—, a otra lejanía menos gris que la ceniza de la espuma.

Barataria, 26.XI.2013

sábado, 21 de abril de 2012

NOSTALGIA


Nada es diferente a los huesos roídos del hacha húmeda que se adentra en la carne al clamor de un seno desafiante, a un ombligo ennegrecido por tanta espera, a los brazos caídos de los cadáveres al pie del instante duro del grito.




NOSTALGIA




La nostalgia se ha vuelto escalera endurecida en la sangre, piedra a veces, de espigas fenecidas sobre la superficie tatuada de las sienes. De pronto, los suburbios de la ciudad se han vuelto oscuros tragaluces, ferocidad de ojeras, grises aullando como perros moribundos en el mismo fermento conspirativo del tiempo. Nada es diferente a los huesos roídos del hacha húmeda que se adentra en la carne al clamor de un seno desafiante, a un ombligo ennegrecido por tanta espera, a los brazos caídos de los cadáveres al pie del instante duro del grito. El clamor se vuelve áspero en las axilas, gritan carbonizados los recuerdos, el árbol de la sed junto a los niños hambrientos del planeta. La noche me recuerda los neumáticos de la melancolía, la náusea que me produjeron las begonias enmohecidas del instinto de supervivencia, aquel tedio de torpes pájaros, o la fiebre naciente del sexo en los días postreros a las lámparas. Después, uno siente toda la historia en la piel: las aguas desfallecientes de la ausencia, el tacto derruido por las cicatrices, el ojo aterido, desmayado, en la ceniza abierta de los ecos. Somos y no somos, después; somos de alguna manera esa disecación de la lluvia en medio del viento, dentro de la hoja atada al desconsuelo. En la cara se pueden adivinar las astillas del cierzo, los residuos del alba, el fuego que fue en el césped del alba, quizá hasta el grito de los propios extravíos.

Barataria, 21.IV.2012

miércoles, 1 de febrero de 2012

VREMEA DISCORDANȚELOR/ TEMPS D’AFONIES/ TIEMPO DE AFONÍAS


Nu există niciun oraș care să evite flagelul. –Eliberăm umbra
pavajului și încrucișarea, sucombă auzul și mirosul.
Imagen tomada de Miswallpapers.net




VREMEA DISCORDANȚELOR/ TEMPS D’AFONIES/ TIEMPO DE AFONÍAS




VREMEA DISCORDANȚELOR*




E vremea de plutit prin zone înclinate, însă, cu siguranță,
nu pe pânza orizontală a câmpiei, impregnată de respirații
condensate. Vedem venirea aerului, reținut
în transpirația muscoilor, ulii în așteptarea
zilei următoare pentru a se îmbăta cu cenușă.
Să punem alături lava cotidiană a cadavrelor, îngropate
sau lăsate în voia soartei, înstrăinate de atâtea straturi de frunze.
Frunzișul este sinistru în lumina fiecărui trecător: intuiția
a devenit necesară pentru a face să transpire acest paraclis
în care respirația încetinește înspre un zori de zi încețoșat,
fără o altă luminozitate decât doar vechiul discurs al funiginii.

(Cu toată astă conjurație, conspirații și tranzacțiuni,
nu putem, unul pentru altul, să găsim propia noastră cameră:
nu e doar molia cea care găurește aripa, tortura ca atare
ne vine din toate direcțiile, face praf din suflet,
pătrunde iremediabil în corp,
are toate capacitățile pentru a intra în teritoriul nostru;
astfel, cu tresăriri, trebuie să gândesc la sediul pubisului tău;
să surâd pe de altă parte peisajului deschis, să mă lansez,
să cad în delirul spermei.)

Nu există niciun oraș care să evite flagelul. –Eliberăm umbra
pavajului și încrucișarea, sucombă auzul și mirosul.
Procesul în sine ne supune înfometării, spectre
ce mușcă din spirit și rațiune, -cuvântul are chip de lână,
incertitudini asemănătoare infinitului nopții,
amărăciunii de la lipsa iubirii ce bântuie lumea. Astă discordanță
face parte din abisurile ce ne le lasă noaptea
cu manifestările ei de nebunie.

(Poate că într-o zi nu va fi necesară o cadelniță după poartă,
nici nu va fi nevoie de invocat suflete pure, setea presupune sunete noi
care să se rotească în irealitatea gâtlejului,
în astă tandrețe necunoscută a ombilicului tău, propriul călcâi a lui Ahile
ce se vrea pipăit, clarviziune pe o altă fereastră la răscrucea drumului.
Respirația este stranie când îmi vii în valuri mari,
când suntem împrăștiați, deja nu din causa violenței ecumenice,
ci de la delirul științei orgazmului.)

Nicicând democrația nu a avut un preț atât de înalt: plătim pentru centimetrii
de libertatate de care dispunem, cu acest abandon zilnic al demisolului
întunecos și folosit drept pâlnie a ecourilor nopții;
în oricare sărăcie, umbra dezgustului, careul spart al sentimentelor,
visul gata să nască noi obiecte, noi superficii
pentru abisul acesta, unde se obișnuește să se purifice scheletele
sau să le convertească în simple statistici pentru anuare.

Barataria, 11.I.2012

Traducere în română de Andrei Langa





TEMPS D’AFONIES




És temps de navegar per zones en declivi, i no, justament,
en la lona horitzontal de la planície, impregnada de respiracions
condensades. Veiem l’acompliment de l’aire, detés
en la transpiració de borinots, astors a l’aguait
del següent dia per a embriagar-se de cendra.
A això sumem la lava diària dels cadàvers, soterrats
o en la intempèrie, alienats per tanta mà de fullaraca.
El fullatge és sinistre a la llum de cada vianant: la intuició
s’ha fet necessària per a transpirar aquesta capella ardent
en què l’alé s’ofega davant d’un llostreig de boira,
sense més lucidesa que el vell discurs del sutze.

(Malgrat tot aquest contuberni, conspiracions i transaccions,
no podem, l’un a l’altre, trobar la nostra mateixa cambra:
no només és l’arna que fa permeable l’ala, és que la tortura
ens ve de totes bandes, arrasa amb l’ànima,
penetra irremeiablement en el cos,
té plenes facultats per a sucumbir al nostre territori;
i així, amb sobresalts, dec pensar en la mansió del teu pubis;
somriure altrament al paisatge desbocat, llançar-me,
precipitar-me en el desvaríament de l’esperma.)

No hi ha ciutat que escape a aquest flagell. —Lliurem l’ombra
del paviment i la cruïlla, mor l’oïda i l’olfacte.
El devenir ens assetja amb fam obstinada, espectres
que mosseguen esperit i raó, —la paraula té rostre de llana,
incerteses semblants a l’infinit de la nit,
a l’angúnia del desamor que habita el món. Aquesta afonia,
és part dels penya-segats que ens aventa la nit
amb els seus perfils de follia.

(Un dia potser ja no caldrà un incensari darrere de la porta,
ni haurem d’invocar ànimes pures; la set suposa sons nous
que giren en l’imaginari de la gola,
en aqueixa tendresa desconeguda del teu melic, el meu taló d’Aquil•les
al tacte, vidència d’una altra finestra en la bifurcació del camí.
L’alé és estrany quan me vens en onejades,
Quan som assotats, ja no per la violència ecumènica,
sinó pel deliri de la ciència de l’orgasme.)

Mai la democràcia no tingué un preu tan alt: paguem els centímetres
de llibertat que tenim, amb aqueix abandó quotidià del soterrani
ombrívol i l’embut de la nit en els ecos;
en cada penúria, l’ombra del fàstic, el pati romput dels sentits,
el somni a punt d’infantar nous objectes, nous exteriors
per a aquest abisme, on és costum purificar els esquelets
o convertir-los en simples estadístiques per als anuaris…

Baratària, 11.I.2012

Traducció al català Pere Bessó





TIEMPO DE AFONÍAS




Es tiempo de navegar por zonas en declive, y no, precisamente,
en la lona horizontal de la planicie, impregnada de respiraciones
condensadas. Vemos el acontecer del aire, detenido
en la transpiración de moscardones, azores a la espera
del siguiente día para embriagarse de ceniza.
A ello sumamos la lava diaria de los cadáveres, soterrados
o en la intemperie, enajenados por tanta mano de hojarasca.
El follaje es siniestro a la luz de cada transeúnte: la intuición
se ha hecho necesaria para transpirar esta capilla ardiente
en que el aliento se ahoga ante un amanecer de niebla,
sin más lucidez que el viejo discurso del hollín.

(Con todo este contubernio, conspiraciones y transacciones,
no podemos, el uno al otro, encontrar nuestra propia habitación:
no sólo es la polilla que permea el ala, es que la tortura
nos viene de todas direcciones, arrasa con el alma,
penetra irremediablemente en el cuerpo,
tiene plenas facultades para sucumbir en nuestro territorio;
y así, con sobresaltos, debo pensar en la mansión de tu pubis;
sonreírle por otro lado al paisaje desbocado, lanzarme,
precipitarme en el desvarío de la esperma.)

No hay ciudad que escape a este flagelo. —Libramos la sombra
del pavimento y la encrucijada, muere el oído y el olfato.
El devenir nos asedia con hambre obstinada, espectros
que muerden espíritu y razón, —la palabra tiene rostro de lana,
incertidumbres parecidas al infinito de la noche,
a la angustia del desamor que habita al mundo. Esta afonía,
es parte de los acantilados que nos avienta la noche
con sus perfiles de locura.

(Un día quizá ya no sea necesario un incensario detrás de la puerta,
ni haya que invocar almas puras; la sed supone sonidos nuevos
que giren en el imaginario de la garganta,
en esa ternura desconocida de tu ombligo, mi talón de Aquiles
al tacto, videncia de otra ventana en la bifurcación del camino.
El aliento es extraño cuando te me vienes en marejadas,
Cuando somos azotados, ya no por la violencia ecuménica,
sino por el delirio de la ciencia del orgasmo.)

Jamás la democracia tuvo un precio tan alto: pagamos los centímetros
de libertad que tenemos, con ese abandono cotidiano del sótano
sombrío y el embudo de la noche en los ecos;
en cada penuria, la sombra del hastío, el patio roto de los sentidos,
el sueño a punto de parir nuevos objetos, nuevos exteriores
para este abismo, donde es costumbre purificar los esqueletos
o convertirlos en simples estadísticas para los anuarios…

Barataria, 11.I.2012

martes, 17 de enero de 2012

ANDRÉ CRUCHAGA - UMBRĂ MARGINALĂ: ANDREI LANGA; AL CATALÁN, PERE BESSÓ


Păstrez toată nostalgia în rădăcinele pinilor. – Noi,
cei care trecem prin punctele cardinale ale pietrelor, nefolosirea nișei,
natură moartă în eleșteul uimirii.
Imagen tomada de Miswallpapers.net



ANDRÉ CRUCHAGA - UMBRĂ MARGINALĂ: ANDREI LANGA; AL CATALÁN, PERE BESSÓ*




Umbră marginală




Fiecare umbră își depune eternitatea în templul lumânărilor.
Ceea ce descopăr în jurul aromei e geamantanul de călătorie
ce o murmură ceasornicele în măruntaie;
am obiceiul să-mi văd aviditatea în aer, în mijlocul ramei
de tămâie al brațelor noastre întinse.
Pe malul pârăului de salivă, amintirile seacă
memoria mea, - nu am scut să evit durerea, ci doar ora asta
de pungi pe sub ochi, acest timp ce ne înghite rana;
e ca și cum ai fi acoperit de putreziciune în adâncurile abisului,
e ca și cum ai scufundat în automatismele
proprii ale dezgustului, îndreptat în același loc al pleoapelor.

În jur umblă băuturi amare; coifuri și potcoave mușcă
din respirație, apoi ploaia vine cu chirpicii sentențioși,
minute întunecate prinse în cuiele din poartă,
jeratic ce face să sângereze răsuflarea, lecția oglinzii,
grădini risipite în bijuteriile atâtor promisiuni.
Există cârpituri în toată această vântoaică funebră ce supraviețiuește
respirației, din careva motiv funiginea se depune
pe zilele ce trec, deasemenea însă și pe cele neînfrunzite
-stau aici, nopțile și zilele,
în acea oglindă de singurătate care a înghițit țăndări de sărătură,
umbra marginală ce reface meridianele terestre, respirația
și poate că sufletul rănit în noapte, setea ce a pornit bătălii
în gâtlej, flacăra pajiștei mușcând din planta cățărătoare.

Eroismul în fața umbrei nu se termină: toată absența este o umbră
ce odihnește în adâncul sufletlui, picături de spermă
repetă povestea, galopul obișnuit al picuratului;
osul pieptului susține piatra atemporală a chipului,
pătrunde salamura hotarelor clarității, reverberează mormanele
nopții pline cu deșeurile morții.

Stau în fața terorii drumurilor, într-o parte arde luna
cu săptămâinile fără duminici, cu ceea ce abia permite
alfabetul, cu argintul viu acomodat în arca gândirii;
pe neașteptate, deasemenea geamurile se prefac în umbre, veacuri
de vid apărute pe chip. Am fost, o parte din adâncitura presimțită,
parte din cenușiul mansardei, - așa am levitat, în respirația cuvintelor,
în apele înflorite ale tristeții, în mania felinarelor ce ard peisajul.

Păstrez toată nostalgia în rădăcinele pinilor. – Noi,
cei care trecem prin punctele cardinale ale pietrelor, nefolosirea nișei,
natură moartă în eleșteul uimirii.

Traducción al rumano: Andrei Langa




OMBRA MARGINAL



Cada ombra posa la seua eternitat al temple dels ciris.
El que descobrisc al voltant de l'aroma, és la valisa de viatge
que els rellotges xiuxiuegen en l'ànima;
tinc el costum de veure les meues ànsies en l'éter, dins de la branca
d'encens dels nostres braços estesos.
A la voreta del rierol de la saliva, els records roseguen
la meua memòria, —no tinc cap escut per a evitar el dolor, sinó aquesta hora
d'ulleres als ulls, aquest temps que cuca la ferida;
és com haver enguantat de podridura en els arrels de l'abisme,
és com estar somorgollat en els automatismes
propis de la feixuguesa, cap al mateix lloc de les palpebres.

Al voltant niuen beuratges amargs: cascos i ferradures mosseguen
l'alé, en acabant el plovisqueig amb adobs sentenciosos,
foscos minuts als claus de la porta,
fogueres que fan sagnar l'esbufec, la lliçó de l'espill,
els difusos jardins en l'orfebreria de tantes promeses.
Hi ha mocadors en tota aquesta ventúria fúnebre que sobreviu
a la respiració, per alguna raó el sutze és present
en els dies que caduquen, però també en els dies encara no desfullats,
—resten ací, les nits i els dies,aquell espill de soledat que begué salmorra de resquills,
l'ombra marginal que recrea els meridians terrestres, l'alé
potser l'ànima ferida en la nit, la set que lliurà batalles
en la gola, la flama de la gespa mossegant les enfiladisses.

La gesta davant de l'ombra no caduca: tota absència és una ombra
que dorm al fons de l'ànima, eixams d'esperma
repeteixen la llegenda, el galop de sempre del goteig;
el brocal del pit sosté la pedra intemporal del rostre,
es fa permeable la sal de les fronteres de la claredat, reverberen les eixàrcies
de la nit amb les sobralles de la mort.

Reste enmig del terror dels camins, al costat crema la lluna
amb las setmanes sense diumenges, amb aqueix potser que permet
l'alfabet, amb l'argent viu acomodat als pensaments;
sobtosament, les finestres, també es tornen ombres, segles
de buit al rostre. He estat part d'aqueixa fondalada pressentida,
part del gris dels cellers, —levite així, en la respiració
de les paraules, en les aigües florides de la tristesa, en la mania
de les llànties que cremen el paisatge.

Guarde tota la nostàlgia als arrels dels pins. —Nosaltres,
els que travessem els punts cardinals de les pedres,
som ara el solitari frescor del paisatge, el desús de l'alcova,
la natura morta a l'estany de l'espavent.

Baratària, 02.I.2012
Traducción al catalán: Pere Bessó





SOMBRA MARGINAL




Cada sombra pone su eternidad en el templo de los cirios.
Lo que descubro alrededor del aroma, es la valija de viaje
que los relojes murmuran en el alma;
tengo la costumbre de ver mis ansias en el éter, dentro de la rama
de incienso de nuestros brazos extendidos.
En la ribera del riachuelo de la saliva, los recuerdos corroen
mi memoria, —no tengo escudo para evitar el dolor, sino esta hora
de ojeras en los ojos, este tiempo que engusana la herida;
es como haber enguantado de podredumbre en las raíces del abismo,
es como estar sumergido en los automatismos
propios de la pesadumbre, hacia el mismo sitio de los párpados.

Alrededor anidan brebajes amargos: cascos y herraduras muerden
el aliento, luego la llovizna con adobes sentenciosos,
oscuros minutos en los clavos de la puerta,
hogueras que hacen sangrar el resuello, la lección del espejo,
los difusos jardines en la orfebrería de tantas promesas.
Hay pañuelos en todo este ventarrón fúnebre que sobrevive
a la respiración, por alguna razón el hollín está presente
en los días que caducan, pero también en los días aun no deshojados,
—están aquí, las noches y los días,
aquel espejo de soledad que bebió salmuera de esquirlas,
la sombra marginal que recrea los meridianos terrestres, el aliento
acaso el alma herida en la noche, la sed que libró batallas
en la garganta, la llama del césped mordiendo las enredaderas.

La gesta ante la sombra no caduca: toda ausencia es una sombra
que duerme en el fondo del alma, enjambres de esperma
repiten la leyenda, el galope de siempre del goteo;
el brocal del pecho sostiene la piedra intemporal del rostro,
permea la sal de las fronteras de la claridad, reverberan las jarcias
de la noche con los desechos de la muerte.
Estoy en medio del terror de los caminos, al costado arde la luna
con las semanas sin domingos, con ese quizá que permite
el alfabeto, con el azogue acomodado en los pensamientos;
repentinamente, las ventanas, también se vuelven sombras, siglos
de vacíos en el rostro. He sido, parte de esa hondonada presentida,
parte del gris de los tabancos, —levito así, en la respiración
de las palabras, en las aguas florecidas de la tristeza, en la manía
de las lámparas que queman el paisaje.


Guardo toda la nostalgia en las raíces de los pinos. —Nosotros,
los que atravesamos los puntos cardinales de las piedras,
somos ahora, el íngrimo frescor del paisaje, el desuso de la alcoba,
la naturaleza muerta en el estanque del asombro.

martes, 23 de agosto de 2011

FOSFORESCENCIA DEL CIERZO


Entre los bejucos respiramos las aguas del cierzo, rascacielos
mordido por el badajo del crespón en vilo; entre la piedra
y la arena, la luz, la ignición del anís que invade la boca,
el cuerpo de las aguas en el cuerpo del poema, juego de peces
la proclamación de la piel, la emboscada de los encajes en el sueño.




FOSFORESCENCIA DEL CIERZO




Lo mismo que mis otros hermanos, sometido
—Giotto— al rigor del éxtasis geométrico.
RAFAEL ALBERTI




Entre los bejucos respiramos las aguas del cierzo, rascacielos
mordido por el badajo del crespón en vilo; entre la piedra
y la arena, la luz, la ignición del anís que invade la boca,
el cuerpo de las aguas en el cuerpo del poema, juego de peces
la proclamación de la piel, la emboscada de los encajes en el sueño.
Entre las ojeras de las nubes y el jadeo,
las rachas rojas de la acuarela, agosto de alelíes del viento,
rocas ante la blancura del vilano; cuando el pubis nieva en el cierzo,
cada labio esparce las páginas del quebranto,
cada goteo del élitro borda la herida de constelaciones.

—(Nos perdemos en las preguntas punzantes del silabario: desde
la pequeña ráfaga al imperativo del planeta, trato de encontrarme
a mí mismo, que es a fin de cuentas, el sentido del ser humano;
un libro no es suficiente para aprender toda la sabiduría de la aurora,
pero ayuda a entender nuestras debilidades, vuelve viable la soledad,
aunque se padezca de amnesia.
Siempre estamos rodeados por fantasmas. Fantasmas de todo tipo,
haciendo más pronunciado el frío de las sábanas,
el idioma subterráneo de la memoria,
la terquedad múltiple de la piedra sobre nuestra materia informe.
A menudo cada cual, se vuelve hosco ante la hojarasca:
negamos la fuerza primaria del fuego, negamos inclusive el cierzo
que nos hace palpitar en sonidos,
en un idioma que sólo vos y yo entendemos. Nadie puede apadrinar
nuestra tempestad, sólo nosotros, hijos del tiempo, o de esa cruz
de los versos de Quevedo.
Al final, cada quien es dueño de sus propios silencios. No hay más
labriegos en este ámbito que nosotros. Quizá nuestra vocación indemne
sea cargar el arca de la ausencia, y evocar la elocuencia de otros días.)

Mientras la lava nos consuma, hay ventanas y nidos en la aurora.
Yo me aferro a la altura de tu ombligo, al denso vértigo
que nos absuelve, a esta caldera desde dentro, a la patria de esos
espasmos que arrasan, como un cataclismo, la marea
de nuestros sentidos, los sexos líquidos como cereales azules
domesticándose en el cuenco de las manos.
No importa cuánto dure lo esperado. Unánime es el grito y la entereza,
toda el hambre de bosque e inviernos, toda la conquista de la Esperanza;
a cada cual lo invade, la fosforescencia del suspiro,
el tupido tablero del cierzo en los poros,
y este intenso cuaderno de azúcar, donde simiente y tempestad,
formar el árbol del zodíaco.
Mientras la respiración destelle en los poros, la claridad será
con nosotros, el hervor necesario para el desayuno…

Barataria, agosto de 2011

sábado, 9 de abril de 2011

LECTURA DEL ESTORNUDO


Siempre es una paradoja la válvula de escapa de las estaciones.
La regadera del estornudo carcomiendo las pupilas,
los Siete enanitos burlando su propio excremento,
Alicia en medio de las moscas de los retretes, o Bambi jugando
en la enredadera de las pecas,...




LECTURA DEL ESTORNUDO




I'll hold on while you drift away
Cause everything you wanted me to hide
Is everything that makes me feel alive…
VERTICAL HORIZON




Siempre es una paradoja la válvula de escapa de las estaciones.
La regadera del estornudo carcomiendo las pupilas,
los Siete enanitos burlando su propio excremento,
Alicia en medio de las moscas de los retretes, o Bambi jugando
en la enredadera de las pecas,
los tres tristes tigres en las mil y una noche y el Aleph,
con historias urbanas, Peter Rugg en la aventura de la intemperie.

Los dinosaurios engendrados por Augusto Monterroso,
y hasta un pájaro desgastado en la ceniza de la historia:
cada quien es inocente en el vaso de sus propias ilusiones;
pero no se vale escupir para oscurecer la alegría,
ni estornudar en la piedra en vivo de la inocencia,
ni siquiera invernar en la marea de la alta noche,
ni en la crayola heráldica del dintel,
ni en la sal de la rama estrujada, puerta del granizo, aldaba del aire,
ni en el claro del aleteo del desquicio, meses con fatiga,
mucho menos sobre la luz que alumbra los cuadernos, el quicio
del aire tallado en las sienes.

(Siempre me ha gustado el juego de naipes del paisaje:
la deshora postulante de los páramos, la farmacopea de la túnica
como escondrijo beatífico de la sedición,
los comales de barro a dos caras,
las caravanas de zompopos mordiendo telarañas hirsutas,
los días de guardar el deseo en una alcancía de porcelana.
—desde luego me encanta leer los estornudos del girasol en la hoguera
de los panteones, lamer el osario bíblico del pudor,
por aquello de que “el gusto de alabanza, a todos alcanza”,
quitarme el tizne tras el golpe de la sartén, (siempre es bueno,
“hablar, poquito; y mear, clarito”). Cierto es que, mientras uno no muere
se está vivo; en el charco de la aurora,
el musgo del calendario muerde la brújula, el oficio de aprendiz
de pespuntes, colorear mundos irreales, a cuesta de cábalas
y hamacas, —a cuestas de lápidas oscuras y limo.

Debo suponer que el universo, hoy, ya no es incógnita, sino un estornudo
revelado como aceite de herético éter.
Después de todos los miedos posibles, debo pensar en el poema
de principio a fin, en el pájaro escaldado de las consonantes, en la vocal
cierta que de todas maneras escupe la tarde, en el sacrilegio
de beatificar las alcantarillas, en la seducción que me provoca la idiotez,
en un poco de blues prostituido por el tabaco y la agonía de no ser
cadáver, sino un nombre acaso con letras extrañas,
en la estación de los sellos postales, agua demasiado densa
en las paredes, perros de póstumos ladridos, libros que habré
de quemar un día, justo en la hora cero del dolor de muelas.

Barataria, abril de 2011

lunes, 21 de marzo de 2011

CUVÂNT DESPUIAT PRINTRE PICIOARELE MELE


J.Gris, Naturaleza muerta delante del armario, 1920, 60,5 x 45 cm.,
óleo sobre lienzo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía , Madrid.




CUVÂNT DESPUIAT PRINTRE PICIOARELE MELE

(Tradución Andrei Langa-Editora Ana Muela Sopeña)




Around here they called it Suicide hall, it's where people end up
when they don't know where else to go. The hopeless, the desperate.
A good place to step off the side of pier and quietly vanish.
CAMP ROCK




Ne trezim în momentul negurii, când pasărea deschide evanghelia sa,
când cheile luminii trezesc dormitorul.
În fiecare clipă imaginară despuiem cuvinte: dezgolim
balcoanele, respirăm îngerul în mijloc de umbre.
Muşcăm marginile limbii: gâtul roşu al lunii sub
cele patru opriri ale rădăcinilor.
Mereu ai un loc în noapte pentru a coloniza umbrele,
să lecturezi labirintul perpetuării fără ca să pângăreşti fanta focului.
Noaptea cade ca un vagon în plin vânt,
cuvintele rămân în peregrinajul limbii: există un destin şi e anume acesta,
profunditatea operei pe care o citeşte orizontul
când luminează peste tăcere, de acolo din susul memoriei.
(Adesea prindem ornamente la urechi pentru ca monştrii
să fie mai blânzi în plină fosforescenţă de cadavre;
forţa gravitaţională mişcă drumurile aromei, elicele
conştiinţei, mirtul ars în ceasul chimic,
oceanele cu ustensilele descarnate,
vreun epilog în coşmarul fulgilor, în insistenţa
postumă a uleiului de parafină către pacienţa propulsorului încetinit:
ardem cuvintele din geamurile închise; portretul
pietăţii nu există, cu excepţia reclamaţiei groteşti a calendarului
în emanaţiile sale de cadavru nevertebrat; în cultura sării,
disecăm patul precum somnoroşii, bonomi sau drept peşte bun pentru Postul mare,
de provenienţă dubioasă.
La fiecare prag al alfabetului, gura pronunţă tatălnostru,
stufiş cu miros clar de nadă, armură indigenă pe timp de pace,
frică de vestigiile promiscue ale întristării,
de această piaţă cu grămezi vârfuite de varză, copii marginali ai verdeţurilor,
inefabile amprente de litografie când ea se transformă în simplu ornament.)
Se stârnesc atrocităţile în cerurile divizate: se umflă furunculul
precum vremea de căinţă, - ne dilată această lăcomie murdară
a orhideelor, plapumele pline cu puf ale norilor, hidrogenul
agitat la fiecare uşă sau carte, la rezistenţa în camera de gaz
a cenuşii, la fulgerul deplin al seminţelor.
Deodată a trebuit să pun în ordine tot acest timp trăit printre
clarităţi obscure şi plicticoşi imuni, zile de incest, de oglinzi
dansând cu alte oglinzi, de ore aruncate în ploaia oglinzii,
de erori repetate precum studiile primare, cu tot
arsenalul de inodore, cu domeniile amurgite ale gustului,
cu această imitaţie a crepusculului pe punctul de a deveni piatră.


Poem de André Cruchaga, traducere în română de Andrei Langa






DESNUDA PALABRA ENTRE MIS PIERNAS




Around here they called it Suicide hall, it's where people end up
when they don't know where else to go. The hopeless, the desperate.
A good place to step off the side of pier and quietly vanish.
CAMP ROCK




Despertamos al instante del vaho, cuando el pájaro abre su evangelio,
cuando las llaves de la luz despiertan la alcoba.
En cada imaginario desnudamos las palabras: desnudamos
los balcones, respiramos el anhelo en medio de las sombras.
Mordemos las ancas de la lengua: el cuello rojo de la luna bajo
las cuatro estaciones de las raíces.
Siempre hay un lugar en las noches para habitar las sombras,
leer el laberinto de la perpetuidad, sin prostituir la rendija del fuego.
Las noches caen como un vagón en pleno viento,
las palabras quedan en el búho de la lengua: hay un destino y ese es,
la profundidad del libro que lee el horizonte
cuando alumbra sobre el silencio, desde arriba de la memoria.
(A menudo le ponemos ornamentos a los oídos para que los monstruos
sean más apacibles en plena fosforescencia de cadáveres;
la fuerza de la gravedad mueve las calles del aroma, las hélices
de la conciencia, el mirto quemado en las entrepiernas del reloj,
los océanos con utensilios descarnados,
algún epílogo en la pesadilla de las escamas, en la insistencia
póstuma de la parafina a paciencia de locomotoras desvencijadas:
quemamos las palabras de las ventanas cerradas; el cuaderno
de la piedad no existe, salvo la queja grotesca del calendario
en sus poluciones de cadáver invertebrado: en la cultura de la sal,
disecamos la cama como filines, guapotes o mojarras para la cuaresma,
de dudosa procedencia.
En cada dintel del alfabeto, la boca pronuncia padresnuestros,
bejucos con cierto sabor a barbasco, índigas armaduras de la tregua,
miedos a la rama promiscua de la desazón,
a este mercado de hacinados repollos, niños marginales de la verdura,
indecibles dedos de la litografía cuando ésta se vuelve simple ornamento.)
Arrecian las atrocidades en los cielos divididos: arrecia la pústula
como tiempo de contrición, —nos delata esa voracidad sucia
de las orquídeas, las colchas corrompidas de las nubes, el hidrógeno
pululante en cada puerta o venta, la resistencia a la cámara de gas
de la ceniza, en plenos relámpagos de las semillas.
De pronto me toca poner en orden todo este tiempo vivido entre
oscuras claridades y clavos inmunes, días de incesto, de espejos
bailando con espejos, de horas sumidas en la lluvia del espejo,
de falacias repetidas como las lecciones de primer grado, con todo
el arsenal de los inodoros, con los campos anochecidos del paladar,
con este remedo de crepúsculos a punto de ser piedra.


André Cruchaga
Barataria

Publicado por Ana Muela Sopeña en oazadecuvinte, el día domingo 20 de marzo de 2011.