jueves, 20 de julio de 2017

ESCRITURA DE LA HUIDA

Pintura de Herve Lenouvel, cogida de Pinterest





ESCRITURA DE LA HUIDA




Disueltas las linternas del azogue nos queda la fauna del sollozo y el carrusel de la tormenta con todas sus inocencias a veces solo cerramos los ojos y nos echamos a andar: no hay contraseñas para todo lo que fueron cortando las tijeras ni retorno para suturar la herida ni un aquí que vacíe todas las oscuridades acumuladas quizás la mejor moneda que nos queda es el tiempo y su paraguas de agua cualquier impostura es sólo acechanza precipicio vértigo  sé que las devoluciones carecen de la misma tinaja salvo las manos arrugadas del espantapájaros tampoco el desvarío tiene la misma fiebre derretida: en la ventana el olor jorobado de las ingles  el país a punto de enterrar la sed o el aburrimiento que provocan los crepúsculos descalzos del paralítico fuera de los ojos o dentro de ellos el vasto río que debemos cruzar encorvando cada uno de los pensamientos jamás he podido entender los maullidos de la herrumbre y la cancelación anticipada de la primera vez jamás pude entender los vertederos y su predominio de largos golpes en las fauces desangrada de la flor todos los amarillos desandados del jadeo el dolor al cabo de lo humano  También hay difuntos en el contraste de los paraguas y palabras muertas como la escritura en el vacío y puntos suspensivos en un territorio caduco de miradas benignas debajo de la altitud me veo en ese mirar de los jardines sin brazos mañana habrá crecido más el desabrigo tan cierto como la sexualidad póstuma es horrible el rostro del tizne también lo son los tardíos arrepentimientos el pez y su gris coagulado el antesueño en lo no visible de los esqueletos: juro que transcurrida la tormenta la niebla no es igual como tampoco es igual el adiós irrestañable (no hay reconciliación cuando la ternura ha dejado de ser artículo de primera necesidad: empezaste a morir en mi boca al tiempo que recordaba sueños y palabras y a esos comensales enloqueciendo en las esquinas como memoria de la noche)…
Barataria, 2017

martes, 18 de julio de 2017

VACÍOS DESIGUALES

Imagen cogida de la red





VACÍOS DESIGUALES




Caminamos en los vacíos desiguales de los sótanos entre un hueso y otro hueso de carcajadas ahí nos golpea el vertedero del tiempo y la rebeldía natural del cuerpo a cada sepultura le damos una memoria irrevocable el olvido es para las madrigueras del vaho para esa otra mitad sagrada de la posteridad: debajo de los andenes también hay ídolos y altares y vitrinas de viscosas parodias otros desagües no corren la misma suerte el ciprés del sendero gotea en el aliento tumba las palabras que pare el desgarro la entraña de caballos  del polvo o la tinta desparramada en los intestinos la mugre congela las rendijas de la media voz de las astillas entre melancolía y desfachatez me quedo con mi boca masticando la llovizna quemada del augurio: siempre me salpican los alfileres de la congoja y esas aguas de desabridos yogures el sorbo de liendres tiene su propia encrucijada: recuerdo las múltiples caras del vejamen las palabras en su juerga de piel las palabras tortuosas de un lanzallamas sobre el tórax quiero la lujuria de la parsimonia y el desorden del tropel sobre la lengua el extraño mundo de la levadura haciendo lo suyo sobre los muslos del sinfín quiero un petate para contarle las ausencias y reclinarme en los cuchillos de la impudicia juro que el sudor no pasará a las encías ni la sangre perderá su dureza (recuerdo por completo la misericordia de tu cuerpo bajando o subiendo o muriendo despintado fatídico en su desmesura benévolo y descomunal en gritos y ebullición sobrecogedor con su piel núbil) nadie puede entender esa partición de ojos tampoco deja de ser luz el laberinto esta copiosidad de lo viviente: dentro del sueño existe por supuesto la melancolía el hilo del peregrinar de la decrepitud o el intrincado laberinto de Ariadna y Teseo
Barataria, 2017

lunes, 17 de julio de 2017

ESTADO FÓSIL

Imagen cogida de Pinterest





ESTADO FÓSIL




Encima de los barnices encaramelados  la demasía de los tormentos los siempre disimulos y los andenes tratando de ocultar sus hemorragias los irremediables repellos de las paredes o el negro relieve de los gemidos: me estremece la desesperación de los juguetes y el candor de la quina y las cobijas queriendo desasirse del sudor y los ojos carcomidos de los retretes y la suerte de conocer tantas historias penosas y la indiferencia del pequeño mundo donde asilo mis confusiones siempre me cubre la rama de la angustia en estos días en los que mis pensamientos pasan al estado de fósiles: acuno por supuesto mis antinomias mientras deshabito la hoguera de mi tiempo mis encierros picoteados por la hoja de hollín de la historia (hoy ya no tocas a mi puerta ni me traes la luz del despeñadero ni la explosión del cráter para desollar o desclavar el calendario de la humanidad imperiosa del cadáver)  a media asta la hostilidad del combate y ese río irrevocable de la indiferencia: me avergüenza el harapo agrio de mis palpitaciones la ardua pobreza de hijo pródigo es terrible el ala plomiza del plato vacío cuando veo la tierra deslizarse a través de la puerta del grito velar los goznes de la resistencia y no encontrar sino lo inagotable del vacío la liturgia de la salmuera y su incurable decrepitud: en los quicios de la demencia cuelgan relojes de desangrados perros y calles descarnadas en sus afueras en el reverso de mis incoherencias las palabras desmoronadas del cascajo y el ala de la esperma sobre el cartón salpicado de magulladuras  no puedo deshabitarme más y desandar mi espejo húmedo de tiempo en cada grieta hay un sol de ausencias opulentos adioses oscuros partos que me devuelven al tropezón de mis pensamientos nunca fueron fáciles entonces estas cuarenta sombras de la vendimia ni leer las sordas huellas de tus manos al pie de una trinchera de miedos: en la caída el polvo atroz del grito los siempre damnificados y los que mueren…
Barataria, 2017

domingo, 16 de julio de 2017

HILVÁN A CUENTAGOTAS

Pintude Antoni Tapies, cogida de Pinterest





HILVÁN A CUENTAGOTAS




Todo sigue ahí en el ventanal del almanaque dentro el grito de la encrucijada de los acueductos en el mudo andar de las muletas quizás en la violenta claridad de la noche y sus eructos: hay una única nostalgia en mis pensamientos: el pájaro de frío de los nombres y la honda desnudez de los senderos en lo alto de los sembradíos el espantapájaros roto de la infancia desvivida y los delgados hilos del drama de los ciegos que va quedando en el contratiempo de su brújula después de todo la ceniza tiene rostro fatigado como los comedores amurallados por candelabros un esqueleto de arco iris se vislumbra en las alcantarillas: seguro que son las sastrerías del insomnio o los fósiles hirvientes del hilván a cuentagotas de los sueños de las esquinas  como muchas cosas no me sirve la almohada ni los crucifijos de sombras en el umbral ni los pluviómetros en un cielo vacío no me sirve el terror de los dientes ni la piedra pómez de los acordeones ni las ferias gastronómicas del silbido mucho el remordimiento frente al desengaño tiritan los espejos suicidas de las confiterías las agujas del murmullo de una habitación a otra la sed que inusitadamente se torna caudillo frente al vaso de sed  en la deshora uno piensa en el país y en el cíclope de los deseos carnales: se desabrigan las calles y los telegramas del invernadero y el trino que se olvida de los zapatos vuelve el ojo a sus juegos mientras el limo eleva su caudal la historia es así para recordarla aunque uno presuma de pudor y disimulen al cabo las desproporciones ya se sabe que la luz es una aguja en las pupilas y la anatomía de los cadáveres puñales para sintonizar la demografía me devastan todas las castraciones que propicia la violencia pero también la beatitud inconfesa: me doblega el maullido vertiginoso del vivero exuberante de la rosa y su desazón de fetiche…
Barataria, 2017

viernes, 14 de julio de 2017

VIAJE DE TRASTORNOS

Pintura de Gérard MURSIC, cogida de Pinterest





VIAJE DE TRASTORNOS




En un sorbo de sueños oscilantes giran las llaves corporales alrededor de la puerta donde acechan los aires pútridos de los mercados: cada día es una comparación interminable de lo que uno no puede explicar mientras los pasos sean la sombra de la noche y el juego de abanicos y medias lunas de diademas muerdan el tren breve de las ventanas alrededor de mis ojeras se enrollan violentos ríos de acefaleas fotografías sepia del granito minutos de extremada locura me abofetea la sobremesa de los platos los juegos aventajados del vinagre y todo ese vértigo del espejo en mi saliva  a ratos todo lo que nos parece insaciable es espuma u odio torpe del tintineo de mi propia miseria debajo de un paraguas no caben todas las vestiduras ni el giro gozado del horizonte cuando oscilan en el entrecejo los quejidos en la teoría del columpio de los ojos se amortajan los brazos resultan exhaustos los periódicos cuando se circuncidan las ruedas del sinfín la deriva de la niebla y las pupilas rotas de los balcones en algún sitio es mejor despertar de la mano de los olvidos justo en el país que dispara telarañas tropezones y jarabes de felicidad siempre es gratificante ver esa fila espesa de la niebla sin que vomite al término sus propias lejanías después de conocer el fuego se me agriaron las entrañas con sus pliegues líquidos de vinagre no me es extraña la herida de ciprés que llevo en el aliento ni el pájaro de sacrificio de las alcantarillas ni el itinerario de las aguas negras ni el sudor de mis remordimientos colgando de la piel mis zapatos se aburrieron de tanto desgastarse de andar enredados entre el moho y la mudez  supongo que mis ojos no escapan a ese vacío que olí en el desvelo…
Barataria, 2017