miércoles 18 de noviembre de 2009

Pasos sobre el agua-André Cruchaga

No le tengo otra solución al espantapájaros de mi espíritu.
Tampoco puedo asir los harapos de las aguas con mis manos.
En la escalara de los caracoles, el estertor consume los ecos.

Autor de fotografía: Jorge Otero Valles










Pasos sobre el agua








…llegó el momento, el gran momento,
la hora de los ojos…
PAUL GÉRALDY

Oigo bajo la lluvia sus pasos inseguros
y un bordón que golpea en los árboles muertos.
JON JUARISTI

El único recurso del agua que corre o se estanca será sentarnos (yo mismo,
contigo) pasados los cuadros de labranza,
en la linde del bosque
JOSÉ KOZER









No le tengo otra solución al espantapájaros de mi espíritu.
Tampoco puedo asir los harapos de las aguas con mis manos.
En la escalara de los caracoles, el estertor consume los ecos.
El moho desemboca en los canales de las vísceras. —Pienso
En los pájaros posándose en las ventanas hasta el atardecer;
Hace años que necesito acercar una escoba a mis zapatos,
Un bisturí o una linterna del tamaño de ciertas ausencias.
Alrededor, la luz entre la zarza. —Bordones de enredaderas,
Ojos escapando al carnaval del fuego, ardillas de ceniza sobre el ascua.
El día tiene la movilidad de los insectos.
De repente no tengo ni idea de las sábanas, ni del confort
Que dan las bragas al olfato,
Ni del hambre que de pronto vacía mesas interminables,
Ni del litoral de las piedras que hacen trastabillar mis pasos.
De repente me agarro de las trenzas de los recuerdos: —un terrón
De mar en mi arcilla, un viento de jade sin escoria de cabras,
Crin de mula en la gota hermética de las esquirlas.
El hambre me hace un depredador de calendarios inciertos.
[Pienso en el cedro concéntrico de tu corporeidad; en el arrecife
De azúcar, en la canela siguiendo tus contornos, en el algodón
De tu sinagoga, en el cuarto mojado de imágenes.
Toda llama lame el origen del cuerpo. El vértigo de la perplejidad].
Siempre estoy en las dos caras de esa moneda inconclusa.
Hay días con paredes quebradizas, —ficción de identidades
Reasumidas; alrededor desafía el miedo con gemidos.
En qué alas no hay un siglo de criptas y agotadas espumas.
En que estatuas, un perro no bañó las ingles y lavó la escoria.
—Sobre las aguas todas las formas posibles de las palabras;
Esta siempre devastación de la lluvia en la conciencia.
La brasa de los cardos rompe las entrañas. Cuándo beberé
El último café lejos de la decrepitud y tan cerca de las campanas.
—Siempre la inclemencia como una ráfaga irreparable.
Nunca dejo de pernoctar en la hamaca de las mensajerías virtuales.
Pese a todo, nunca deja de ser la benevolencia,
Una frazada de éxtasis. Después de todo, en algún momento
Nos convertimos en piezas ceremoniales, de algún pétalo mercenario.
Pese a todo, el agua es lo más parecido a una colcha de begonias,
A ese ser obseso, verosímil de los búhos sobre el tejado
Palpable del latido…
Barataria, 14.XI.2009


martes 17 de noviembre de 2009

El animal que soy

Vivo el día con el animal que soy. Vivo debajo de las curvas
De las sábanas, en la greña del zodíaco, con la certeza
De alimentar las palabras y no los cuervos que ellas esconden









El animal que soy





La locura del día se desliza del cerebelo
al cogote donde ha formado un charco….
JOSEPH BRODSKY

…me quito un viejo abrigo, la esperanza,
y me adentro por los caminos de mis ojos,…
SALVADOR ESPRIU

No creo que mañana obtenga la respuesta.
Mientras tanto,ya me he acercado al animal dormido,…
CARLOS MARZAL





Vivo el día con el animal que soy. Vivo debajo de las curvas
De las sábanas, en la greña del zodíaco, con la certeza
De alimentar las palabras y no los cuervos que ellas esconden.
Nunca es fácil salvarse uno cuando los vientos son contrarios,
Cuando el incienso no alcanza a cubrir toda la noche.
La saliva zumba en la fiebre de la prisa. —Tonos de tortura
En el tejado de los nubarrones, póstumas tabernas en el anca
De los espejos, jardines en el cielo falso de los papaturros.
Los días son como las sillas bebiendo el sol en los traspatios.
La lengua de los cipreses lame el murmullo del viento.
La bestia que soy sangra en los jardines del ceño: en la hojarasca,
Densa, hay demasiados despojos, hostiles cuencas,
Ojeras de piel sin días, almanaques de necrópolis, pájaros
Que declinan a las ramas, nichos desvencijados por los nidos
De un tiempo que no alcanza los buenos augurios.
A menudo en el cuerpo no caben tantos portales de jeringas.
Tampoco es posible lamer toda la piedra pómez de los retratos.
Tampoco quitar las jaulas sin ahogar el destino en los baños
Públicos, sin los estornudos de una ciudad caótica.
Un día seguramente nos protegeremos de los ventanales
Sin pájaros, de los candiles tiznados por tanta incongruencia,
De ese momento donde los poros se vuelven incontables
De esas abreviaturas que parecen termitas en los adoquines.
A diario las fotografías en las calles se tornan una especie
De varietés, —un centro de exclamación sin muchas palabras.
Toda la noche se convierte en el Nahual salvaje de mis sueños:
Noche de la materia, reino de latidos rutilantes.
En los ojos pútridos del desvarío, se hunden las almohadas
Del fuego, las bellas artes de las nubes, los cascos del trueno.
Sobre los tantos dioses que han lamido el crepúsculo,
Me quedo con los establos ciegos de las turbaciones.
—Me quedo con el trastorno de los naipes, con la difícil palabra
De los ojos, con esta calle donde los dardos parecen alelíes.
Después de todo ya estoy acostumbrado a los recuerdos.
A esos juegos de la sinrazón de las palabras, a la contrición
De los aplausos, mejor dicho, a la ración de yaguales en las sienes.
Así que, siendo ancestral esta herida, sólo me queda conjurarla
Junto al hartazgo del viento o del tedio.
Sólo me queda, seguir siendo, este animal que soy…
Barataria, 14.XI.2009

lunes 16 de noviembre de 2009

Fàstic de la boirina- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Uno se hastía de las cartas sin gladiolos, con tinta moribunda.
Uno se hastía de los vitrales que cruzan la locura,

Autor de ilustración: Antonio Martí Fernández









Fàstic de la boirina
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó






Apuntamos utilizando un espejo sobre la infantería
diezmada
GUILLAUME APOLLINAIRE

Exiliado en la tierra, sufriendo el griterío,
Sus alas …le impiden caminar.
CHARLES BAUDELAIRE







Pesa el fàstic de la boirina a les pestanyes. Pesa el miasma
De les faules als fulls de cada calendari.
En allò grotesc i sàdic no abasten les sumificacions.
La neteja de les esferes, els purs que arrosseguen les seues llengües humides.
En els dies de fred es nafren els porus de fatalitat.
—Sovint ens tornem víctimes de les clarividències.
On són els profetes sense trufes, on ploren les estàtues
La seua intempèrie galopant, aqueix univers fet mossos,
Aqueixes màscares que impideixen veure la grandesa.
Els rostres de tant mirar s’han tornat decrèpites libèl·lules.
Cada dia hi ha clowns fastigosos als carrers, endevinant la sort.
En algun lloc una llàgrima esclata simulant encensers.
[Entre lliris i líquens, juguen les dents al silenci.
Per molt sofre que li pose a la meua carn, les verges pasten
En la cendra, munten com amazones en les varices,
Obrin l’espill davant de les meues nines feixugues de tant mirar
Enlloc —de tant fer esquelets de tòrrida invalidesa.
Sempre es viu amb aquest horror dels somnis.
Amb aquests camins negats en crosses, amb aquest Crist als molls
Volent partir les aigües o escriure damunt de les ones una paràbola.
De sobte es delera un prostíbul per a buidar la mort].
Se sent fàstic de la cambra de bany sense el soroll dels porus.
Se sent fàstic de flotar en l’alta mar de la sal.
Se sent fàstic de la llum i els jardins, dels vells cellers del deliri.
Se sent fàstic de desvestir els pètals, de galopar sense ports.
Se sent fàstic de certs noms penjats a les parets
De túnels incerts, davall de la misèria que aguaita.
Se sent fàstic de la massa informe de la indiferència,
Del mapa astral que fan els astròlegs amb la broma del pòl·len.
Se sent fàstic de les cartes sense gladiols, amb tinta moribunda.
Se sent fàstic dels vitralls que creuen la follia,
Dels semàfors que retallen el lliure trànsit de l’arc del cel.
Se sent fàstic de la nit que baixa dels rierols,
Dels signes que llostregen immutables, dels amors arreglats.
Se sent fàstic de les multiplicacions en porus opacs,
Dels rellotges que deixen les comissures dels llavis al sutze,
D’aquesta dèria [de bandejar-te —ah, gos coniller de cementeris
Que sóc sense defugir les toves de les criptes].
Se sent fàstic al capdavall dels ponts penjants dels sord-muts,
D’esperar l’última paraula a la golfa dels cellers,
A la polleguera, als ràfecs de les bigues o a les lluernes…
És fastigós de ser, finalment, la vella cara de la innocència,
O el vòmit que llepen els gossos a les voreres.
Baratària, 12.XI.2009






Hastío de la neblina




Apuntamos utilizando un espejo sobre la infantería
diezmada
GUILLAUME APOLLINAIRE

Exiliado en la tierra, sufriendo el griterío,
Sus alas …le impiden caminar.
CHARLES BAUDELAIRE





Pesa el hastío de la neblina en las pestañas. Pesa el miasma
De las fábulas en los folios de cada calendario.
En lo grotesco y sádico son insuficientes los sahumerios.
La limpia de las esferas, los puros que arrastran sus lenguas húmedas.
En los días de frío se llagan los poros de fatalidad.
—A menudo uno se vuelve víctima de las clarividencias.
Dónde están los profetas sin patrañas, dónde lloran las estatuas
Su intemperie galopante, ese universo hecho mordiscos,
Esas máscaras que impiden ver la grandeza.
Los rostros de tanto mirar se han tornado decrépitas libélulas.
Cada día hay clowns tediosos en las calles, adivinando la suerte.
En algún sitio una lágrima estalla simulando incensarios.
[Entre lirios y líquenes, juegan los dientes al silencio.
Por más azufre que le ponga a mi carne, las vírgenes pastan
En la ceniza, montan como amazonas en las varices,
Abren el espejo frente a mis pupilas torpes de tanto mirar
A ningún lado —de tanto hacer esqueletos de tórrida invalidez.
Uno siempre vive con este horror de los sueños.
Con estos caminos negados en muletas, con este Cristo en los muelles
Queriendo partir las aguas o escribir sobre las olas una parábola.
Uno de pronto anhela un prostíbulo para vaciar la muerte].
Uno se hastía del cuarto de baño sin el ruido de los poros.
Uno se hastía de flotar en la alta mar de la sal.
Uno se hastía de la luz y los jardines, de los viejos tabancos del delirio.
Uno se hastía de desvestir los pétalos, de galopar sin puertos.
Uno se hastía de ciertos nombres colgados en las paredes
De túneles inciertos, debajo de la miseria que acecha.
Uno se hastía de la masa informe de la indiferencia,
Del mapa astral que hacen los astrólogos con la bruma del polen.
Uno se hastía de las cartas sin gladiolos, con tinta moribunda.
Uno se hastía de los vitrales que cruzan la locura,
De los semáforos que atajan el libre tránsito del arco iris.
Uno se hastía de la noche que baja de los arroyos,
De los signos que amanecen inmutables, de los amores arreglados.
Uno se hastía de las multiplicaciones en poros opacos,
De los relojes que dejan las comisuras de los labios en el hollín,
De esta manía [de desterrarte —ah, sabueso de cementerios
Que soy sin esquivar los adobes de las criptas].
Uno se hastía en fin de los puentes colgantes de los sordomudos,
De esperar la última palabra en el desván de los tabancos,
En el quicio, los aleros de las vigas o los tragaluces…
Uno se cansa de ser en fin, la vieja cara de la inocencia,
O el vómito que lamen los perros en las aceras.
Barataria, 12.XI.2009

domingo 15 de noviembre de 2009

Pa amb dies grisos-poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Moriré pensant en l’ociositat de les flautes, en les cançons
Fúnebres del subconscient, en l’atzar deforme de la bona sort

Ilustración: Autor Juan Arreseigor









Pa amb dies grisos
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó


…despiertopredico la absurda técnica de la irresolución…
ALDO PELLEGRINI

En el fondo del salón una imagen conocida se yergue
PIERRE REVERDY

…un pan de sal para los días idos
y un pan de mar para los días grises.
PABLO DE ROKHA



Les ciutats còncaves deixen de ser guitarres per a convertir-se,
En dies degollats. —Una ciutat, sovint es perd
Amb els horrors de la pluja, enmig de paraigües ensagnats,
Entre balls que invoquen la cendra, arnes de remor,
Llengua d’espases com una bèstia lúgubre.
No hi ha malauradament farmacèutics per a tallar el cor,
Si de cas pètals grapejant la follia, bicicletes en les paelles sa
De la tristesa, o mons cremats en el triangle dels clavells.
Moriré pensant en l’ociositat de les flautes, en les cançons
Fúnebres del subconscient, en l’atzar deforme de la bona sort,
En la claredat somnàmbula de les harmòniques, en aqueixos dies
On no baixen les estrelles i la bellesa finalment niua
Als ossos. —No sé quins pans ens dóna la ressonància en el rober
De les aigües. Algú em nega des dels seus dramàtics vestits.
En l’instant del pa ningú no inventa axiomes, com no siga que l’eloqüència
Siga major que la negació absoluta.
La tristesa s’ha tornat extens riu en el llenguatge: —On són
Les espigues, els himnes triomfals de la gespa,
L’equilibri repicant als cercles de les campanes, o cremant
Sense estridències, existint en els nous horitzons del goig.
Sovint em veig al taller de la garrotxa, rodant en hospicis
Pàl·lids, sense paraules que em niuen als teus pits o senten el rent.
Em mossegues amb la teua desvetlada mirada d’aquari, jugant a llepar
Els fanals dels parcs, junt a gotes semblants a la malenconia
Dels fracs, amb fines botetes d’entristit deliri.
El crepuscle no deixa de ser un gerro amb joguets per a infants.
—Mire de bolcar-me en aqueixa dolçor de sal. Potser en la paradoxa
De la dignitat, en el sospir que no duga paraules desgastades.
La teua brea em plou com un ocell pres a les finestres. I entre
Aqueix cel fill de la follia, anella en la ferida del desamor.
És el desamor a la vida, és clar. Terra d’inabordables coltells,
Gotejant pedres en el conjunt dels ossos.
En el pa no valen les fotografies com estampes immòbils.
Són absurds ferros damunt de l’oli. —Terroses llàgrimes
Als cabells, matolls de llàgrimes sense velams.
El dia podrà ser diferent si creues les bresques de la sang;
Si la mort no es menja la geografia dels teus pits,
Si el raïm del teu pubis em naix sense fatiga.
Un dia només serem —tu i jo— en tot cas, aqueix universal desordre
Dels espectacles, la flor en l’anca d’aqueixa bèstia del passat.
Riu-te, si vols als solcs dels teulats. —Encara hi ha xiquets
Amb fanals de milotxes, amb pinyates enceses de dolços,
Amb mesos menys absurds que el pervindre.
La follia de l’abisme té el seu mateix metabolisme. —Dins de poc,
Tots els pianos seran anacrònics i llavors valdrà,
Aquesta ombra trista de figuera…
Baratària, 12.XI.2009.



Pan con días grises




…despiertopredico la absurda técnica de la irresolución…
ALDO PELLEGRINI

En el fondo del salón una imagen conocida se yergue
PIERRE REVERDY

…un pan de sal para los días idos
y un pan de mar para los días grises.
PABLO DE ROKHA




Las ciudades cóncavas dejan de ser guitarras para convertirse,
En días degollados. —Una ciudad, a menudo se pierde
Con los horrores de la lluvia, en medio de paraguas ensangrentados,
Entre bailes que invocan la ceniza, colmenas de rumor,
Lengua de espadas como una bestia lúgubre.
No hay por desgracia farmacéuticos para tallar el corazón,
Si acaso pétalos manoseando la locura, bicicletas en las sartenes
De la tristeza, o mundos quemados en el triángulo de los claveles.
Moriré pensando en la ociosidad de las flautas, en las canciones
Fúnebres del subconsciente, en el azar deforme de la buena suerte,
En la claridad sonámbula de las armónicas, en esos días
Donde no bajan las estrellas y la belleza finalmente se anida
En los huesos. —No sé qué panes nos dá la resonancia en el ropero
De las aguas. Alguien me niega desde sus dramáticos vestidos.
En el instante del pan nadie inventa axiomas, salvo que la elocuencia
Sea mayor que la negación absoluta.
La tristeza se ha vuelto extenso río en el lenguaje: —Dónde están
Las espigas, los himnos triunfales del césped,
El equilibrio repicando en los círculos de las campanas, o ardiendo
Sin estridencias, existiendo en los nueve horizontes del gozo.
A menudo me veo en el taller de la breña, rodando en hospicios
Pálidos, sin palabras que me aniden a tus senos o huelan a levadura.
Me muerdes con tu desvelada mirada de acuario, jugando a lamer
Los faroles de los parques, junto a gotas parecidas a la melancolía
De los fracs, con finas botitas de entristecido delirio.
El crepúsculo no deja de ser una jarra con juguetes para niños.
—Intento volcarme en esa dulzura de sal. Quizá en la paradoja
De la dignidad, en el suspiro que no lleve palabras desgastadas.
Tu brea me llueve como un pájaro prendido en las ventanas. Y entre
Ese cielo hijo de la locura, aro en la herida del desamor.
Es el desamor a la vida, por supuesto. Tierra de inabordables cuchillos,
Goteando piedras en el conjunto de los huesos.
En el pan no valen las fotografías como estampas inmóviles.
Son absurdos hierros encima del aceite. —Terrosas lágrimas
En los cabellos, matas de lágrimas sin velámenes.
El día podrá ser diferente si cruzas los panales de la sangre;
Si la muerte no se come la geografía de tus pechos,
Si el racimo de tu pubis me nace sin fatiga.
Un día sólo seremos —vos y yo— si acaso, ese universal desorden
De los espectáculos, la flor en el anca de esa bestia del pasado.
Ríete, si quieres en el surco de los tejados. —Todavía hay niños
Con farolas de cometas, con piñatas encendidas de dulces,
Con meses menos absurdos que el porvenir.
La locura del abismo tiene su propio metabolismo. —Dentro de poco,
Todos los pianos serán anacrónicos y entonces valdrá,
Esta sombra triste de higuera…
Barataria, 12.XI.2009.

sábado 14 de noviembre de 2009

TEMPORAL DE LUZ-ANDRÉ CRUCHAGA

La transparencia respira en el tacto, en los guacales del ojo,
En el agua donde la conciencia muerde el suelo.
Ilustración: "Yunphotos"







Temporal de luz







Sólo las palabras limitan en su borde la luz. Ahora toca,
Agarrar las premoniciones del sonido, batir en el seno
Con la palpitación lúcida de la hoguera.
La luz en lo oscuro flota sucesivamente en el fondo de la sangre.
No hay luz sin epidermis ni aire;
—Esquirlas de pájaros más allá de la garganta. Gotas de mundo
En los vasos de un grano, aguas cándidas en las ventanas.
La transparencia respira en el tacto, en los guacales del ojo,
En el agua donde la conciencia muerde el suelo.
La vida es honda en la concavidad del reloj, en las estatuas
Incandescentes, en las brasas mordidas del azar,
En las aceras insomnes absorbiendo las catástrofes cotidianas.
La siempre deja un hueco en la memoria:
—Esa luz del instante que borra todas las máscaras.
Ese calendario mecánico del afán, febril argamasa en la efusión
Del ánimo, fruto crescendo en gorgoritos.
Siempre el terraplén del azúcar en persianas de canela. En odres
De albahaca, en páginas de anís, en lápices de cuajatinta.
Ahora la luz en el chispero de los cereales: follaje en pájaros,
Sólo desbordado por el rocío escrutante de las manos.
En cada piel la luz concibe las espigas sin barniz. En cada hallazgo
Los alfileres se enjutan, el tumor de la noche es apenas un acto
Dentro de la inminencia. En pleno sueño, cada molécula se vuelve
Rama de ese río de semillas resplandecientes.
Ante el desamparo y sus aceites grises, brilla la atmósfera
De los ojos; el viento hace lo suyo en recuas de ventanas.
En las hamacas del jade encuentra su propia guarida. Es un pozo
De hambre en la memoria, —furioso ícono atravesando el barro.
De pronto la bebo en la animación de la lujuria.
De pronto el instinto aprende su oficio. Arde la salvia en el estómago.
Arde todo el metabolismo de las calles. Los remolinos ebrios
Del polvo. La florescencia de las pupilas en su impúdica desnudez.
La luz de pronto es una utopía en el escombro.
Acaso, bagazo del latido; chorro de la noche en cuclillas.
Acaso la luz, es sólo la sartén donde frío el hambre. La claridad
Un pez de torrenciales braceos, una luna de güishtes, un beber
Los cántaros del trueno con hambrientas guitarras.
En el peltre de la suciedad, es innecesario ajustar las cortinas,
Pues la lluvia lame, aquí, el juego de nubes de la respiración.
La luz de pronto se torna una esponjosa enciclopedia:
—es posible responder a los mercados, desvelar el murmullo,
Acumular el goterón de lechuzas en los aleros, iluminar las palabras,
Golpear el umbral de la puerta, recorrer los residuos de ceniza,
Masticar los fósforos extraños de los secretos, aprender a caminar
Sin rozar las paredes, hablar sin la palidez del luto.
De pronto hundo mis ojos en el pulso de los vasos. —Los espejos
Son la transparencia de ese deseo infinito, el nivel de desagüe
De los pétalos, los caballos que espantan los huesos, la brisa verde
De los pájaros o, ese bosque elevado al sabor de lo humano.
En algún punto del presente, la oscuridad aprehende de mis manos,
Esos pedacitos de sol desbordando las ventanas…
Barataria, 02.XI.2009