lunes, 18 de septiembre de 2017

CAMINO PETRIFICADO

Pintura de Vasily Kandinsky, cogida de Pinterest





CAMINO PETRIFICADO





No tengo nada para ir o venir salvo los vacíos de este ser sin nadie: sin ojos ni piel ni ropa ni doctrinas que recuperar ni paraísos que me sueñen: la realidad es un ojo subyugado a formas hieráticas del decir a ciertos fuegos ensordecidos mudos de dedales ardientes de formas y semanas mudos de caminos opacos de rostros desocupados de tanto desoír el descolor de las durezas del espejo: uno siempre está consagrado a las fugas y a esos ojales marcados por la ceniza a esos caminos infieles del sueño y a las transacciones oscuras de los náufragos y a la desnudez que carece de ventana pero pervive en ella la escarcha las manos heladas de los nudos ciegos los siglos de ojeras colgando del combate desespera la mirada que se pierde en el granito con ese sabor dulzón de las mojigaterías o la flema que recorre el mentón de los olvidos casi a punto de ser un cuerpo trémulo —antes le daba crédito a las antinomias y a aquellas porciones de crepúsculo que se llevan entre los dientes como el hijo pródigo de las vehemencias (juntos sangramos todas las paradojas los dominios de lo impropio y las diferentes caras que le dimos al extravío) ahora que lo pienso  nunca fue tan grande el horizonte ni los ruidos enormes de las circunstancias ni el trote del suplicio de los relojes que a la medianoche acumulan y reconstruyen fiebres y líquidos de exaltadas lenguas no es para menos cuando a uno se le ahoga la garganta y disuelve las pupilas en una fábula en un dibujito de miradas sublimes o en el sexo de lo inenarrable nada tiene sentido cuando la desesperación lo quema todo: ni siquiera el olvido mitiga los escarabajos del hambre ni siquiera el país deja de ser bello en medio de mis carnes enjutas el alambique de la historia despierta en mi tórax pero claro después de tantas asperezas carezco del calor necesario el frío ronco de pies entra en mis vísceras: siempre el tiempo es un reino patético escaso de cobijas ahora me escabullo entre caracoles fétidos: el ijillo y el asco forman parte de la ternura sí enloquezco de urgencias y olvido la sed de tus calles y esa condición descreída de las lluvias inimaginables (al final sólo tengo un nombre e ignoro por qué lo tengo ignoro qué cuerpo definitivo debo restaurar quiero respirar en el vacío desoído de la rosa o en la herida petrificada de las jarcias)…
Barataria, 2017

domingo, 17 de septiembre de 2017

INCESANTE PERPLEJIDAD

Pintura de François Barraud (Pinterest)





INCESANTE PERPLEJIDAD




Casi como reliquia una ventana destentada en los incendios de la memoria una ventana frente al horizonte mientras deshago mis arcabuces una ventana el ave enclaustrada en su sombra una ventana entre los dientes de la noche una ventana de tipografías orgásmicas y sumas de urgente escritura una ventana de gritos y alucinadas salivas una ventana en las hendiduras hechas por el deseo una ventana con sed de ojos para ofrendarla al animal decapitado de mis alhelíes de fuego o a la danza de la lluvia mientras recrudece la perversidad una ventana de artificios donde la niebla grita su opacidad beligerante o el señuelo natural del vértigo una ventana de domingos donde se disimulen mis huesos y el pañuelo de tristeza no se convierta en trapecio una ventana que no se acabe en la noche y que corteje la luminosidad de los ijares una ventana que respire confiada en las precipitaciones del sexo o en ese oficio descomunal de morir en medio de la nube roja de tu pelvis (y olvidemos la razón que no sirve para mucho no cuando ensalivamos la alondra del poema) una ventana de agua clara para lavar y bendecir tus pechos humedecer el aleteo alargado del suicidio en pleno estío una ventana abierta entre tus piernas y las mías como alguien que busca el tiempo en medio de la oscuridad como un desadaptado simplemente de las simetrías como buscando la calle de donde emergen los sonidos apretados de la marcha y la impaciencia una ventana para sumergir calles cárceles intemperies esta geografía de la cual nos despedimos diariamente sin testamento ni testaferros salvo el poema que ojea entre nosotros tal un rostro en la posta una ventana de rincones absolutos donde no haya refugio para la impunidad ni se exhalen más miedos al abrir la boca —en realidad lanzados al sueño no hacemos patria ni historia ni desandamos las viejas manías de poseer el cuerpo sin arder en realidad danzamos entre tantos recovecos que cualquier superlativo se vuelve engorroso yo prefiero una lupa invisible para ver lo calcáreo de las banderas el caballo deglutido de lo pétreo sobre los automatismos del espíritu sólo mi inocencia es capaz de gozarse con los héroes y los mártires con toda la frialdad pastosa de lo obtuso…
Barataria, 2017

sábado, 16 de septiembre de 2017

AVIDEZ

Pintura de Zdzislaw Beksinski, cogida de Pinterest.






AVIDEZ





En ese trance de vísceras oscuras el silbo de los ojos en su emboscada perenne: ninguna extravagancia me es ajena ni los invisibles cuartones del sollozo ni los vacíos que dejan los analgésicos ni las fotografías amargas del desencanto todo cabe en las sombras: lo impúdico y los golpes de sed que no saben de reminiscencias ni de la resaca que me deja la embriaguez de tus muslos ¿Quién conoce esos agujeros negros del tiempo mi débil memoria de peces la suciedad acumulada en los hospitales y los años bisiestos? En la lengua del harapo de las bóvedas esa comezón de la euforia en la piel  ¿recuerdas?  —me dices— ¿cómo es el infierno postrero de los amantes los remolinos de culpas que se arremolinan como la hojarasca?  (no lo recuerdo) y sin embargo hay una jauría de tristeza en mi tórax una nube de minutos que nunca perdonan unas palabras sin mesura: lo cierto es que nos sobran féretros a la hora de inventariar las ojeras insumergibles del tránsito (también en la almohada mueren los sueños muere el corazón frente al puñal avieso de los monstruos que procrea el sonambulismo muere el mar sin bragas de los espejismos el mar con dientes apretados aúllan todas las luciérnagas traicionadas) en la fiebre del país me vienen también los moretones que me dejan las calles y las aceras ese mundo siempre oscuro y fugitivo de los murciélagos ese vientre de furias a la hora del rocío  —ignoro si debo olvidar todas las certidumbres aquellas depravaciones del ahogo y el aroma a levadura de las campánulas el animalito de la paz y su espejo roto (todo este dolor cárdeno me ahoga) y mientras gotea la boca sus fluidos putrefactos casi mordemos columnas de talpetate y granito cualquier herida prolonga la sinuosidad de la memoria y a ello se aviene una rosa de  osamentas como las dudas que nos deja el estiércol: al final la desnudez tiene parentesco con ciertas decapitaciones con el buche corrompido de los ruiseñores o con aquel circo macabro de los equívocos  —de todas formas siempre seremos polvo y hasta noche impredecible (supongo que lo comprendes) bocas adscritas al frío y la muerte: la acritud del horizonte sólo nos ha dado cobijas calcinadas y una ferocidad de polvo capaz de ponerle fin a las palabras…
Barataria, 2017

viernes, 15 de septiembre de 2017

FOTOGRAFÍA DE LA DEMENCIA

Pintura de Arshile Gorky, cogida de Pinterest






FOTOGRAFÍA DE LA DEMENCIA





Mientras camino perdido en medio de la niebla justo en los ojos se deshojan las aceras Las horas desasidas de las manos los ángulos obtusos del fuego y este fuego que quiere ser olvido: en los diversos monumentos de los cementerios los cadáveres babean sus propias imprecaciones al igual que las úlceras tempranas de la infancia (digo cuando las llagas o los pasamontañas son pájaros de mal agüero quizás extrañas bocas de la irrealidad) a veces la memoria confunde las idolatrías ciegas  lo invulnerable que en principio nos parece la penumbra las bocanadas grises de los espejos los exilios acumulados en el aliento: nada nos absuelve de las fotografías ahuecadas de la demencia ni de este país con tantas fisuras abismos heridas adioses (la brasa es la brasa áspera de la muerte la crónica del sollozo y sus múltiples decapitaciones el cabeceo de la añoranza) en la cama aquella noche larga y oscura de bracear en aguas turbias y ser señuelo a la vez en medio de la zarza y ser sepultura mientras amanece y la otra mejilla para el que aguanta la espina turbia de cuanto pueden hacer las heridas —ya han sido quemados o acallados todos los sueños uno no siempre puede disipar esos trocitos de agonía traspasando la garganta las sienes salpicadas por las sombras del miedo el caballo oscuro de las miradas o el toro reencontrado del abandono: en todo están los jardines caídos de la noche y las infusiones de los muertos como relojes opacos que golpean el fondo del lenguaje ignoro si después de quemar los harapos la ceniza se torna memoria o solo hay que pensar en la jaula de la alta hora petrificada del olvido (ante la injuria pienso en el espejo de la desmemoria y en el frío que cuelga de paredes de bahareque) la verdad es que a ratos se vuelven imposibles los ojos y los diferentes itinerarios de la orfandad me muerde a cada rato la sombra de la huida el papel quemado de los gemidos la boca que sin saberlo muerde las ambigüedades detrás de la hoguera de tanto tiempo inclino el antifaz de lo obsceno: me sumo a los extravíos de la escoria mientras suda lo postrero y lo inverosímil (en algún lugar por cierto dejaré de pronunciar tu nombre mutilado)…
Barataria, 2017

jueves, 14 de septiembre de 2017

EJE DE LA NOCHE

Imagen cogida de la red





EJE DE LA NOCHE





En el eje de la noche cuelga la voz de mi cuerpo la voz sola sumergida en el ojo del moho la luz amarga todavía de las heridas el telón de ceniza del próximo pájaro el metal arduo de la usura en mi tórax: esta sensación de cadáveres es todo el universo (despertar es inevitable) golpeo con mis ansias las cuatro esquinas de los dedos las canicas de huida al fuego y los viejos ahogos que me propician las libélulas justo en la transparencia de las aguas de la vía pública ahora sólo quiero olvidarme del caballo de escombros de los sueños y de aquellos gemidos inocentes del primer fango del aniquilamiento de la escupidera sorda de la yedra del hipo salado de la paranoia al momento de reclamarle a mi timidez su fiebre obscena me aturde la orgía de exhalaciones o la polución sobre la húmeda orquídea que cuelga del horcón de miel enrojecida  —no es la risa la que me sostiene sino la calle del gemido fusilado el violento ojo sobre el cuerpo las liendres de la masturbación y su viscoso presidio los papeles traspapelados de mi memoria se muere sobreviviendo a las ofertas turísticas en el país por cierto no somos el país sino la sombra de la valla publicitaria el depósito de los nombres que fueron el llanto de ceniza de nadie o acaso la pálida herida que todavía llueve la ausencia es la única presencia (el amor y sus miserables extravíos el hastío y su insaciable hollín el aliento de vastas oscuridades) del esperma de la noche vienen los despojos un tren de vigilias ronca en el pecho en la última página del orgasmo se rompió la geografía y los objetos que exploraban nuestra locura: pero siempre es así antes de armar el listado de los proselitismos a cambio de nada masticamos las albóndigas del mercado las malas lenguas que se roban el buen humor pero que de manera implacable pasan a la posteridad siempre me surgen dudas cuando se habla de felicidad es terrible frente a una sed de harapos es incomprensible el rebaño de rodillas cuando la cobija se empolva de esclavitud (aunque cueste uno respira las deformaciones por dignidad esos golpes de escoria de la mugre vos lo sabés cuando ya uno está hundido en los recuerdos y en la penumbra sucia —me digo— de las moscas) al amanecer quizás tengamos otro muerto sin ninguna indulgencia la piel tiene tantas voces que ya no recuerdo 
Barataria, 2017

martes, 12 de septiembre de 2017

ALARIDO DE LA PENUMBRA

Imagen cogida de Pinterest






ALARIDO DE LA PENUMBRA





Hecho está el confeti húmedo de la espuma y su vientre de astros gigantes y su fusión de perpetuos mordiscos siempre a perpetuidad la gotera del techo como una batalla de pétalos desencajados o una puerta al límite del cuerpo: en el ala cercenada del aliento la voz del cielo que nunca he oído el ojo siempre extraño de la exasperación en una saciedad de arlequines en la penumbra no sólo el terrorismo subterráneo transformado en ojera hacia el futuro sino su timbre de rata entre transeúntes desprevenidos —en realidad no creo que un beso sea amorosa alianza ya la historia nos ha dicho lo contrario es quizá otro de esos objetos imposibles que figuran en el imaginario quizá una calle de malolientes paranoias o el disimulo para degollar sombreros más allá los severos maniquíes ávidos de pestañas postizas y de cloacas feroces en el alarido el pálpito de la ceniza y sus comensales oscuros ¿hasta dónde son dóciles los puños del verdugo y su depravación de mundo ahogado? enrojezco de tropezones y de paredes lúgubres de ciertos cazadores impenitentes y castrados de ciertos espejos imperturbables ante la multitud nos quema de soslayo tanta perseverancia la sonrisa de centavos del país o la sed salvada en guacales de peltre (a veces sólo es verdad la lágrima saciada frente a la impunidad o el harapo de la mentira que aspira a ser la salvación cada vez amo las esquinas ciegas sin censura de los trenes el hambre irresistible de los pañuelos una lavativa de ojos para ver el horizonte o si se quiere un baúl para guardar los violentos cuchillos del orgasmo) ante la poca luz de los eclipses las uñas devastadoras de las alcantarillas y la trompeta de fuego de mis quemaduras y la lengua instintiva de las palabras: ¿quién deshace la ebriedad de la espuma o la caricatura de ternura del dolor o el duendecillo que se desvanece en la ciega avidez del sueño? de respiración a respiración tropiezo con el humo y los muelles de olvido que hay en mi sombra de espejo a espejo el dolor se pasea como  un retrete: todos auspiciamos ciertas liturgias no hay benevolencia en la mudez de la resina ni después de lavar las aberturas que deja el sueño si algo le he ganado a lo insólito es la mayoritaria esperanza de la mentira y su perdurable padecimiento…
Barataria, 2017

lunes, 11 de septiembre de 2017

FISURAS DEL SUEÑO

Pintura de Karmi Crafts, (Pinterest)






FISURAS DEL SUEÑO





La memoria resulta impostergable en estos tiempos en los que todo se nos quiere vender en cajitas de fantasía sólo es cuestión de aprender a leer los cuatro costados de lo que no se dice (algunas veces sólo queremos destruir la propia historia y hablamos al filo de los hospitales como para ponernos locos ante el espejo nos vemos desparejos pero somos adoradores de cementerios queremos hacer momia a la euforia y plácido concierto el ruido histórico) las teorías políticas nos deslumbran es cierto, pero no son sueños verdaderos al cabo alguien descubre la verdad aunque sea demasiado tarde: hay vitrinas que sólo pueden ser para turistas como las tantas primaveras que han acabado en desnudez  —en muchos párpados el desvelo del tiempo nunca ha sido generoso todos los babeos requieren de inyecciones letales o de un crepúsculo que cubra todas las oscuridades o de una máscara suplementaria a los cuchillos el cortejo de féretros en la vía pública nunca deja de ser intransitable algunos creen que las poluciones son la leche son el trote que vomitas las manos el jadeo y sus calambres: hay cientos de delitos todos los días sin contar los de la almohada hay cientos de sueños que florecen con los fármacos ¡siempre es curioso el mar en la respiración de las luciérnagas! Ante usted me valgo de las muecas la simulación de la fraternidad por ejemplo la igualdad que desobedece o toda la belleza pusilánime de una boca mullida de la tierra (uno ya no sabe si es mejor masticar pastillitas de menta para procurar resfriar el absoluto o tirar los dados para descubrir qué infierno ganamos) tras el cuerpo el juego de los sellos postales y este cáncer de lujuria sumido en su metástasis  —ante cada estruendo de bocas las palabras quedan desasidas como una masa de rehenes: se nos roba hasta la desesperación todos los días mientras se planifican las amputaciones necesarias para fertilizar el silencio empiezo a pensar que debo huir del cielo y trasladar el luto al traspatio de los sueños dejando que la noche queme las palabras y que vos me durés entera y secreta en el fogón afilado del deseo lo inhóspito es sólo la versión enmugrecida del paraíso también la boca que estorba en la cobija…
Barataria, 2017

domingo, 10 de septiembre de 2017

SOSPECHA DEL ARROJO

Imagen cogida de Pinterest





SOSPECHA DEL ARROJO




(Sólo por una vez) confieso el deseo de olvidarme de la bestia que me rodea y acosa: su desnudez pervertida oscurece mis sentidos suicida mis pálpitos y rocía de herrumbre y engaños mis sueños contra todo diente le pongo cerradura a los alfileres de niebla de la deshora a las barricadas sin excusa de la hojarasca a todas esas alcantarillas con las que me encuentro de pronto en cada uno de los amaneceres en la geografía del rocío no cabe la danza del horizonte a cuenta gotas ni los arrojos de tile de los poros ni las heridas viejas con nuevos gemidos mi nombre es igual a todos los nombres que andan en medio de la pobreza igual a todos los cansancios infernales de los minutos (no siempre es la misma química la de los remolinos ni la misma harina de las culpas ni la misma locura que ríe en habitaciones vacías) puedes asesinarme si quieres con tus palabras de vinagre pero sólo soy un poeta que ha aprendido la mesura del olvido y usa los adjetivos para descubrir nuevos senderos (sólo por una vez al menos déjame desleerte) yo no voy en fila india ni compro voluntades ni transito con desesperación el filo de los crucifijos no tengo fascinación por las deshidrataciones ni siquiera busco cadáveres que carezcan de una sepultura desde la infancia aprendí a frotar los ruidos y a alejarme de las pelambres nauseabundas a marcharme ante el bostezo y a quitarle lo desabrido al menosprecio: todo momento tiene su propio peregrinar el pájaro lo hace en su encendida sobrevivencia el silencio es lo más honesto cuando ya hay excesivos desánimos y por cierto el ojo necesita los dominios de la diafanidad (mejor callo antes de que la boca se desborde)  —ahora veo las certidumbres y rechazo cualquier cara desocupada mírate al espejo aunque no te veas es mejor que nada es mejor a que te atragantes con el fuelle de la desesperación: el ardor suele ser una transacción de disparates al final las ventanas acaban confinadas al frío la acritud también la resumen unos ojos engañosos algo así como la mugre en manos del verdugo algo así como la hojarasca que desfallece en la irrealidad de atravesar colillas de lujuria aquella plenitud soñada es una madriguera de ratas turbulentas un sitio donde sólo exhala el traspiés (Vos sos país mis axilas orgásmicas)
Barataria, 2017

viernes, 8 de septiembre de 2017

PÁJARO CIEGO

Imagen cogida de Pinterest





PÁJARO CIEGO





La geografía toda arañada por mis dedos: uñas de fuego  habitadas de bocas desvergonzadas desvisten al país en mis devaneos perversos hay lejanías en demasía como la que se llora en los calendarios sin tantos hormigueros y malicia sin tantas fatídicas muertes y expedientes de oscuras falsedades por todos lados me reclama el hambre de los muertos y la discordia no necesito revivir la náusea de los cementerios ni el pájaro en fuga de las espigas de la tristeza ni el pétalo deshabitado de luz y el buitre de abismo de mis párpados a veces copulo en las sienes de los próceres o en el cordero de la flama del estupor uno muere en el jengibre subterráneo de lo animado en el alambique cortado de los pezones tiernos en esas estaciones penitentes a las que uno llega de rodillas y sin equipaje a veces sólo desdoblamos el olor del epazote o el cilantro y dislocamos la sonoridad del zumo las arritmias visuales de las ojeras inoperantes en el mundo de la reuma de todo declaro mi amor a lo inocuo y a su equivalente de semen del amanecer tan transitorio como la luz en las trompetas del éter tan públicos como como los eucaliptos verdes de los atrios o el silencio sepulcral del cielo (río con voz funeral y transgresora río tras las rendijas arrepentidas del país sobre la larva de los gusanos en mis uñas sobre las heces cercenadas del murmullo río sin disimular las alcantarillas el golpe de alfileres en mi aliento en tu baúl de monólogos en la pocilga de suspiros de mi piel a veces en las cadenas de televisión de los pañuelos o en demasiado folclor de los prostíbulos)  —me queda la satisfacción  moral de las lavanderías y la minoritaria refutación del papel higiénico la defensa exponencial de las axilas y la incisiva totalidad de los maniquíes y el disimulo maloliente de los sombreros ante la sexualidad primordial de las osamentas luego he de considerarme cuerdo por amor a esta ebriedad de los párpados por amor a la fosa de la desnudez y a la plegaria podrida de lo indemne a ratos los armarios son como los meses negros en una habitación oscura pero claro esto lo digo por mera desesperación ferozmente amorosa a tu vientre a tus ijares encendidos de derramados ángeles soy un feligrés de tus pechos mientras me ahogo en tu ombligo (pese a mi ceguera pinto siemprevivas)
Barataria, 2017

jueves, 7 de septiembre de 2017

AHOGO DE BRAZOS

Imagen cogida de codyhooperart.com (Pinterest)





AHOGO DE BRAZOS




A veces en secreto nos nacen cementerios de ojeras y ojales de hundidos cráteres seguro que en la lección del día a día los periódicos dejan establecida la historia: quizás el itinerario de la sed o los excesos omnipresentes de la podredumbre al cabo en un país de tantas reverencias las adhesiones tienen que ver con los cuervos más que con la codorniz del alba siento el olor de esa humedad irremediable de los débiles postergados siempre de los sin nada siempre de los sin bálsamo siempre: un día convertiremos la niebla y sobre todo la niebla histórica en un día de luciérnagas blancas para ser absorbido sin obscenidades desde la ventana  —uno lee en secreto todas las manecillas de la locura los caballos que deliran en la bestialidad de sus cascos pero la locura no espera claro está siempre es una locura con agujeros y desaparecidos con badajos y mareas inútiles hay guerras que se libran sin ninguna certidumbre en pasajes de primera clase y perfumes en esas formas generacionales de la compra venta de conciencias o los subterfugios portátiles del contrabando pero nosotros sordos apenas sobrevivimos ni siquiera susurramos salvo en la orilla del deseo que nos persigue sabiendo de la debilidad de las perturbaciones (pero claro no pasa nada ni aquí ni en ninguna parte: todo es como si tuviésemos un buen coito y los actores fuésemos seres reales y sin fatiga seres de luz que jamás han transitado en el absurdo vivir no es extraño siempre y cuando enmudezcas siempre que tus capacidades no oscurezcan a las otras) pero bueno el extravío de seguro tiene otro nombre  como los nombres de la luz la cárcel los espejos hace tiempo siempre es igual y nada me sostiene cualquier intensidad acaba por desarmarnos por eso me escondo del frío y de las viejas fiebres de las sábanas  —en ocasiones sólo yo y mis paranoias los ojos amputados y aquella camisa de heridas donde el ruido es irremediable casi muero entre mortajas de bruma y cuchillos de desnudez el país duerme bellamente sin ningún luto que lo atormente aun con su cáncer sempiterno…
Barataria, 2017

martes, 5 de septiembre de 2017

VENTANA AL TRASPATIO

Imagen cogida de acuarelaskubi.blogspot.com(Pinterest)






VENTANA AL TRASPATIO





Hay habitantes indefinidos atrás de la ventana o frente al rostro que estalla en los ojos: respiran las calles queriendo olvidarse de sí mismas el animal de éter colgado de las bisagras o el animal de piel mortecino encarnado en las sienes en la brecha de vacío que nos deja la tinta en el papel trepa el silencio en la luz negra de los trépanos cojean las esquinas del aliento en los fluidos de la respiración: siempre hay ahí una realidad aunque te nieguen las paredes violentos fósforos amarillos se aferran a las mochetas por doquier el atlas de los juguetes y los malabarismos del cariño apilados como un cielo de derrumbados féretros en el traspatio las agujas inciertas del devenir los dolores de cabeza y las arcadas de ahogos como una humareda: la luz se torna incierta en los pañuelos luego se almidonan los anteojos la limonada en cucharadas de los tropezones los muertos que nunca faltan a expensas del dinero me fundo en la infinitud de los peñascos que tiene el surco se arquean en bocanadas los anzuelos: nos duelen hasta las escamas de la ambigüedad del paraíso de pronto también centellea el despojo y la sucia magia del país (el cuchillo colgado de las palabras del odio) y la memoria pinchada de lluvias oscuras y esa caldera de flechas sinuosas y esas flamantes bocas para la oratoria —a veces sólo es cuestión de tiempo para entender las manías del hastío y sus viejos homicidios de murciélagos y su raída sal de sollozos inexplicables y sus ecos de beatíficos neumáticos a veces sólo quiero quemar mis manos en los religiosos dedos de los escapularios llegar a los sueños donde florece la rosa abisal del estertor arrancarla de su sitio morderla desde su fondo de líquenes subir al escalofrío y gritar y que gota a gota se humedezca el pesebre  —(es cierta e íntima la relación con Dios me dices en cierto modo es un “sentimiento de divinidad” más allá de mis infinitas calamidades o de la lascivia que desvanece el espejo) pero el dolor está ahí solitario y boscoso los confusos cazadores de lo cárdeno o el establo de sábanas en mi aliento arrinconado de oscuridad con mis dientes de lúgubre insignificancia alguna muerte me traen las depravaciones de la ceniza perdónenme este estornudo de pájaro en medio de una confabulación de pétalos perdónenme por este andrajo de murciélagos en el caballito de cierzo de mis pespuntes…
Barataria, 2017

lunes, 4 de septiembre de 2017

TRÁNSITO DE ESQUIZOFRENIAS

Imagen cogida de Pinterest





TRÁNSITO DE ESQUIZOFRENIAS





Porque en el río del aroma se suceden los inviernos de cierzo del alba y todos los tambores del tiempo sin tregua alguna y todos los arpones terrestres del camino que andamos: después de crecer en esta comarca empapada de sed y abandono otra borrachera de intemperies no resulta tan fatal sobre todo para soportar las molestias que devienen del absoluto (hasta donde sé nos toca comernos las uñas y agradecer sin calcetines al santo patrono las diversas gangrenas y las creencias ciegas de las esquinas del bostezo) pero es que el barro de las asperezas nos cansa los pies y los zapatos hoy he vuelto a tirar mi corazón al mundo sin importar lo que suceda de todas formas siempre he estado naciendo entre cadáveres (es desde luego el signo de esperanza de nuestro tiempo el hombre nuevo con sus dolamas abofeteado por el odio) tengo ásperas piedras en la garganta y en los ojos un cuchillo sordo a punto de cortar las vísceras dos calles sin infinito para el júbilo de mi lujuria en los diferentes campanarios ha desaparecido el barbecho mientras las estrellas posponen las tantas tentaciones del best seller y los hastíos en tránsito de la esquizofrenia: a ratos sólo versifico la mujer muerta de mis equívocos los dedos de metal que tocan el olvido el inquilino con sobrero de ceniza y paraguas de oxidada tristeza en la mosca de la tristeza zumba el vacío de los ojales y el hocico de piedra de la estupidez a menudo resulta extraño permanecer con los limpios y la cara alegre: amo el caballo de peces del grito sobre el vértigo de los poros amo la fuga que me supone herir mis sienes en tu ombligo amo los sueños que no lastiman a nadie ni desangran la alegría amo las fotografías del submundo antes de maldecirlas amo las páginas de los periódicos y sus noticias inabarcables amo mi sombra y la sombra de otros muertos amo el luto en una ráfaga de besos amo el largo cuello de las sanguijuelas el petate gastado de mis pálpitos la brasa que fue descubierta por mis genitales la pobreza en un país fraterno los odios francos de mañana y ese soñar de buena gana con los insultos y ese caminar desnudo en la calle sin que me lo impidan
Barataria, 2017

domingo, 3 de septiembre de 2017

FERMENTACIÓN DEL CAOS

Pintura de Richard Diebenkorn, cogida de Pinterest







FERMENTACIÓN DEL CAOS




En el fondo la historia no deja de ser la misma aunque de vez en cuando cambien los protagonistas y se profanen las entrañas de siempre: algunas veces nos hundimos en la mugre de soledad del pocillo de peltre del relámpago titiritero que se avista en las calles el grito  es el mismo en la gota de porfía de las sombras en las cuatro puntas dilapidadas del polvo en la tormenta de aguas de la esplendidez de la ceniza ¿quién escapa de las cavernas del sobresalto con un surco de salobres cadáveres y atriles de sangre por todos los costados?  Cada herida es implacable en el aliento juro que quiero adueñarme de los espejos saludar las espinas sin parpadear comulgar con mi propia fuga y más de algún imbécil de muchacho anidaba mis sueños en las esquinas: la fatalidad sonreía ahí de manera socarrona al punto de morderme con su filo detrás de cada mordedura me desnudaban los cuervos con su ritual oscuro espeso de lentas brasas de anegada gula y sin disimulo pero es historia hasta cierto punto asquerosa conciencia averiada de colmillos engaños como cualquier bulto en las pupilas claro uno debe también hurgar en la anatomía del odio en el caos fermentado de los borrachos en las heces optimistas del llanto en los amargos conformismos y los dolores de cabeza desde la noche entonces es válido abrazar amorosamente lo pútrido dejar a un lado las disidencias de adolescencia hacerle guiños a la infamia porque a la par de ella comemos todos los días junto a vos país sediento muerdo la vastedad de los periódicos y lamo las migajas que quedan en la lengua y me enrosco como un chucho encerrado en su jaula nunca he pregonado la marchitez de la rosa ni me he sustraído a ella pero tengo una ramita de paz en mi pecho suficiente para verla en el espejo sin que la falsa piedad se adueñe de ella ahora me avecino a la tarde de mi cadáver y no me incomodan la ingratitud ni el ser solitario: uno siempre tiene un apellido tatuado en la piel de la ternura suenan tantas cosas que me dejaron ciego las luciérnagas resuella la demencia con ojo de cíclope también el gusanito de risa que recobro en la almohada cuando ya nadie escucha al pájaro de fuego que circuncida las calles…
Barataria, 2017 

sábado, 2 de septiembre de 2017

JOROBA TEMPRANA DEL PRETÉRITO

Pintura de Jackson Pollock, cogida de Pinterest





JOROBA TEMPRANA DEL PRETÉRITO





En el hueso de sal de la huida los ahoras quebrados del ala y el pie curvo de lo irrestañable crujen de falsa sintaxis los zaguanes y cada una de las sombras gemelas de los ojos y cada entierro que hacemos en la desbandada de saliva de los pañuelos: el futuro no deja de ser una eternidad famélica en los colmillos del hambre o en ese plural claustro de la metafísica sé que todos los fuegos se apagan en los féretros el sabor tísico de las sombras o las distancias la joroba temprana del pretérito o este dolor de relojes que nos deja el horizonte toda la memoria escarba de puntillas en los orificios que va dejando el grito de la carcoma en la obediencia del páramo los anillos desarmados del descolor o el acto posible de la tortura en su pecho de lentas ojeras caminamos en medio del colapso del peltre y calles con oscuros atriles y espejos carnívoros de galopes siempre resulta terrible el azúcar de la inocencia y la amnesia en un costal de júbilos el dolor en un puño de ruinas el despojo en un cuerpo torturado  —hay tanto de ayer que sólo fingimos el presente le damos mordiscos con laboriosidad de proxenetas ante la pesadumbre sin condones respiramos en pedacitos de azar los mediodías las dietas para jugar a los yogures también ensangrentamos de ebriedad las solapas sordas del cuerpo el sollozo de alguien que perdió las ventanas en los trapos viejos del minuto ya hay suficiente martirio como para seguir invocando ángeles protectores: en esta hamaca de dolor se encaraman las palpitaciones decapitadas de la desnudez y aquella porfía de buscar los pasadizos  debajo de la demasía mientras dan ganas de saltar la alambrada con zancos (en una geografía maltrecha solo hay espacio para el sarcasmo para la novela y de vez en cuando el sexo en paracaídas claro que no es fácil la alborada de lo agridulce ni besar en cuclillas la montaña bisílaba de la propia locura: a veces sólo hay que pensar en la barricada de las intoxicaciones y en los rasguños que nos dejan los dientes y en la conciencia anegada de matorral y en todo eso que supone pesebres en medio del desparpajo) en todo caso soy inocente de cuanto predican ojales e hilvanes cada quien es responsable de construir sus propias oscuridades: a menudo hay que regresar al espejo para ver las propias confusiones…
Barataria, 2017

viernes, 1 de septiembre de 2017

SEMBLANTE DE ZAPATOS

Pintura de Vincent Van Gogh, cogida de Pinterest





SEMBLANTE DE ZAPATOS





En las tardes me pongo a transpirar las hojas sucias de los periódicos y las otras hojas que van acumulando las aceras y las calles ennegrecidas de mis abrazos y los pájaros que fluctúan picoteando mis ojos: yo siempre ciego alrededor de mis residuos en medio  del teatro movedizo de las cucharas y su avieso furor y su balde de agua fría a mansalva y el verdugo convulso de los excrementos: siempre los cuerpos chamuscados en el baldío de la deshora por supuesto en esto no existe posibilidad alguna para inventar otros silabarios toda certidumbre escapa en los vacíos o en la oscuridad no cicatrizada del aliento para mañana de nuevo los estrépitos del silencio los mocos anudados a los horarios las viejas inspiraciones azufradas de lirismo (cada quien cumple con su deber con la palabra más allá de lo impalpable o las demasías o las omisiones)  tanta sevicia no puede perdurar larga vida ni florecer en invernaderos de dunas ni en ese manicomio derrengado de la animosidad juego al cántaro de ataúdes de las palabras  a veces me atrevo a masticar las ilusiones el pez atrincherado en ciertos silogismos el manojo de hongos dentro del ala para luego sentirme humano y llorar mis historias seminales al cabo necesarias dentro la propia moribundia  algunas veces uno finge donde nadie más lo hace o ríe o llora o copula en los declives de la lluvia o muerde las rodajas de viento de la angustia o pide un taxi para cruzar con prontitud la neblina que nos deja el amargor de la tierra suelta de los difuntos (la indiferencia borra las paredes de bahareque en mis fotografías nunca preguntan por mis incineraciones bueno tampoco responden a su propia asfixia) todas aquellas grietas parecen telegramas muertos de optimismo o mareos demasiado prolongados de la tortura o descampadas frustraciones de bisutería o epitafios de sostenes desvencijados siempre resulta extraño lo irresoluble y más en tiempo de confusiones: siempre despierto al punto del sobresalto y con la avidez depredadora que tiene la herrumbre en la sección de clasificados las quemaduras indeterminadas de las puertas y las telarañas que fácilmente enredan mi lividez hasta el punto de lo ominoso (jamás supe cuando enmudeció su ternura)…
Barataria, 2017

miércoles, 30 de agosto de 2017

SOMBRA KAFKIANA

Imagen cogida de la red





SOMBRA KAFKIANA





Usted ni lo imagina después de todo: no imagina los retrovisores de mis palabras esas extrañas torpezas de mi locura los extremos cuidados que tengo con el chorrito de  orina de la calles con las murmuraciones que empañan mi titubeo a menudo fulminantes figurativas las más de las veces ya fuera de cualquier decoro me río de los  pliegues visibles de las arrugas claro no siempre tengo elección así que agacho la cabeza y huyo del absoluto de la ferocidad constantemente me quedo contemplando la melancolía lo incorpóreo de viajar por estas calles del país lo infinitamente repugnante que es mi joroba la sonrisa descascarada  y frágil de la geografía al momento de arreglar las verdades de este mundo: hay muchos ojos puestos en mi mesa frente a mí algunos desastres las sombras kafkianas de los periódicos los cómics cocidos a fuego lento traslúcidos para no hendir demasiado las conciencias de pronto siento que me es familiar el olor de las sombras la oscuridad indecisa de sus partes el presentimiento que se abre con alguna certidumbre (al cabo la felicidad siempre se nos muere primero yo lo he advertido siempre ante el despojo tanta humedad y recuerdos no son posibles cuando la ceniza se esparce en mi locura) retraído el corazón no escucha las mareas ni las moscas de las gesticulaciones vacías ni los objetos vibrátiles de las antípodas uno está sujeto a los estados naturales de lo dantesco y a esa guarnición de discursos entorpecidos a voluntad de la sapiencia mis interlocutores habituales son los mensajes subliminales de un anticuario lúdico esperando la revelación de algún camuflaje o también el colorcito de las visiones desteñidas en la hoja cavernosa de mis poluciones un aullido de cuchillos rebota en mis ijares mientras sigo añadiendo fotografías a mi melancolía a ratos silbo es cierto en vez de balbucear escribo tratando de cortar mi cordón umbilical o limpiar las suturas que me dejan los equívocos es cierto a veces oigo risas grotescas como el monóxido entrando en mi garganta o los coágulos de paraíso de la cópula o el hormiguero abominable del pecado por lo demás tengo una espátula para rasparle la cara a las estatuas a fin de que convalezcan de su delirio
Barataria, 2017

lunes, 28 de agosto de 2017

DESVARÍO

Pintura Joan Miró, cogida de Pinterest





DESVARÍO





En el matasello de los días de distancia un pájaro huraño muerde mis insomnios mientras el zumbido del laberinto es goteo permanente hasta el punto de construir alfabetos indecibles o fábulas letárgicas: a veces sólo tiene sentido la dilatación de los furores el retumbo ensordecido de las semanas y este fiero arrebato de la porfía (uno deja de preocuparse hasta de las zancadillas y el mal de ojo del porvenir) claro nunca son fáciles de sobrellevar las inclemencias del crimen la codicia feroz de los olvidos esa ventura de la expiación y el amargo discurso del sollozo en medio de tantas largas osamentas estás vos y alrededor las telarañas implacables de fiebre en el espejo (o sólo la memoria o sólo el corazón o sólo carne sonámbula amontonada y sentida en la palabra) la materia alucinada del espejo y el armario encendido de tu nombre conmigo aun después del fuego puntual y callado ardorosa de silencio obediente al ojo que te desdibuja más allá del tren que va o viene o sube hasta arrebatar lo sucedido: en la garganta de polvo del nudo ciego acaso la veta de salmos de los muertos y el imposible reloj roto de los sueños sobre la pelambre de un reino caduco a veces por cierto lo único que centellea es el espejismo como una fogata de piedra iluminada por cuchillos  —ante la antigüedad de mi propia miseria ahogo la ventana de los pájaros y esas dos atalayas tuyas del tórax que añora mi boca y no tengo tiempo salvo la almádana de la noche y la saliva del desvarío y este descomunal abismo ya hecho pocilga (encima de una lágrima crecen heridas de un fogonazo de sequías y un puma de jengibre mordiendo las entrañas)  en todo esto claro no existen enigmas sino ecuaciones fugaces como una gota de infortunio en la piel de las agujas del frío en el montículo de la brasa sin embargo el torbellino tatuado de las apostasías esa renuncia a la ciencia del aliento (inevitablemente vivo despertando cada día en la propia autobiografía del suspiro)
Barataria, 2017

sábado, 26 de agosto de 2017

OBLICUIDAD DEL TIZNE

Imagen cogida de Pinterest






OBLICUIDAD DEL TIZNE






Antes ni siquiera sabía de los recuerdos ni de la anatomía solitaria en este matorral doméstico del calendario ni de aquel llamado del insomnio de los escombros: desde el mercado caduco de los manifiestos las formas inasibles de lo inmóvil y los años que pesan literalmente cuando la niebla desfolia los ojos me anula el nombre de los pájaros la diafanidad del agua desprendida de los automatismos estas ganas de encontrarme con lo recóndito morder a latigazos los juguetes robados al viento mientras la confusión en mayor en las esquinas de algún ciempiés de las pesadillas en la legión homérica de los ataúdes hay instantes merodeando el teatro en las arenillas del crepúsculo sangran los muchos tiempos de espinas el ala de agua del cielo el musgo de olvido que tienen las postales los diferentes sorbos de los calendarios  en la boca los restos de las palabras el vacío de remiendos de las vocales y esos muelles del absoluto donde uno siempre anda solitario (y eso que nunca te confesaste con palabras sino con pañuelos) a ratos me resulta torpe ese juego último de trenes cortada la aorta del juicio de la anemia disfrazada de blancura en estos tiempos donde cualquiera blasfema es un disparo no mayor a tanta sabandija (todo estaba pensado para hacerte memorable) a menudo se impone la pancarta con ese sabor de olvido y nos queda la mancha de tile de las vísceras y los huesecitos del escarabajo de lo que omitimos (siempre pensé en tu atalaya aunque me resultara doliente) a fin de cuentas nuestro reino era el de la noche y la oblicuidad hasta para jugar a los juegos mayores de los enclaustramientos: a veces me da por pensar acaso en el otro país  en el que vos y yo crecimos haciéndonos cosquillitas ausentes de la violencia hoy inevitable como la incredulidad a veces mordiendo el oleaje de tu ínsula trasparentando la noche en el torrente disolviéndonos en las cacofonías del crujido fluyendo en el verde de la ofrenda luego nos toca amordazarnos en el plato de mudez de los olvidos o en el pez hermético de la cerradura  o del poder fáctico de la monotonía ahuyentado el sueño sólo nos queda la sospecha y aquel amuleto roto del ala
Barataria, 2017

jueves, 24 de agosto de 2017

CASTRACIÓN SIN DOMICILIO

Pintura de Debora L Stewart, cogida de Pinterest





CASTRACIÓN SIN DOMICILIO





Hay sofismas horribles como el aroma de la rosa en medio del aire viciado de candiles justo en el cuenco del olfato donde se pervierte y golpea la intemperie: me enceguece el lamido de los reclamos y ese ritual de robarme la tranquilidad como si se tratase de una astilla que rompe la pared del cuerpo hasta descorazonar la alegría todo lo muerto nos mira con su habitual indiferencia y aniquilamiento (a veces se arma tremendo enredo cuando se le hace caso a las ingles o uno quiere pespuntar el umbral de los genitales más allá del ojo sumergido en la noche entre tanta pose de cántaro roto la noche se abre a la respiración de la breña y ahí se disfraza o enloquece la agonía y sus párpados el viento de las eyaculaciones oscuras) de otro lado uno está lleno de tantos desencuentros fortuitos: ahora además giran los candelabros en torno a los sellos postales con alguna lascivia de puerta abierta siempre el destino es un puñado de ceniza desprendido de regiones del espíritu (no sé si puedo sonreír junto a la nuez de tu frío y añadirle mis desasosiegos) hay tanto dolor en la sintaxis del país: tantas caídas que uno ya no desea levantarse en el fango de la desolación ese insomnio sordo que engendra demonios todo es demasiado cruel para la belleza del lienzo verde de tu pubis duele no abrir la bisagra o enterrar los trenes de la niñez o el atardecer prematuro de las distancias en ese trance de la pulsación de los relámpagos los charcos de huesos alrededor de mis costillas nunca sé si tienen rostro propio las estatuas o si en ellas crece la vegetación del país pero no no existes ni aquí ni allá no existes pese a mis agujeros me desplomo decapitado de mis pájaros siempre “son dos puertas abriéndose y cerrándose”: sólo sos ráfaga de sal en mi alma o un tapiz para todas mis nostalgias todo cuánto esperé por la atalaya resulta inenarrable: se enfriaron los cementerios y también lo hicieron los utensilios del delirio ahora (nos invade) el nudo ciego de los estantes y un espasmo de amantes sin afrodisíacos entre la deriva y quedarse la castración sin domicilio como el estupro en contra de los soñadores…
Barataria, 2017

martes, 22 de agosto de 2017

ÓYEME, SOLAMENTE

Imagen cogida de Pinterest






ÓYEME, SOLAMENTE




Después de todo los anillos sordos de saliva redondos de jugar a las ojeras fúnebres como toda la noche ardiendo en mis retinas a veces amortajados como mi corazón hecho de largas herrumbres a veces como el tizne de los hacinamientos sin esa memoria reptante del espejo a veces suicida como mis propios sueños de aquel cuerpo engangrenado en el traspatio de la sombra en el aguacero de las exequias las tantas siluetas del país sin levantarse o la falta de cobija anegada del frío  —vos que me consumís con tu sexo de incendio hasta anularme o confundirme de puertas (idéntica a la tierra que me consume) nos duele la fragilidad del ojo en la insaciable tragedia de nuestra geografía nos duele la comida y su eternidad a cuenta gotas: sólo me acuerdo de nuestras lenguas encima una de la otra locas de abrir y cerrar el telón heréticas de la economía y de los sofismas del tiempo nunca es fácil amar sin consumirse siempre nos queda la duda cuando osamos entrar a la historiografía de nuestra materia en el fondo somos una especie de buzos ciegos entrando a la gran ciudad sumergida en la emoción después sólo la sospecha y la ambigua crónica de la desmemoria:  todo se pierde en la vaguedad del país pese al íntimo viaje de la liturgia uno se acostumbra a esa sensación de niebla y desfloración del insomnio uno se acostumbra a trastabillar frente a los barrotes y despertar en vísperas de otro cementerio todo después es dentellada y cansancio pantano escaleras en descenso todo sí es el gozo al revés del tacto  —me conmueven todas las sinrazones del éter y la página de piel que aún guarda resacas de otro tiempo antes no era buscarte en los recovecos de lo inhóspito tampoco en el chasquido de la sobrevivencia hoy ya no entiendo qué debemos olvidar del olvido ni en qué desnudez puedo transitar sin riesgos al extravío óyeme desde la sangre que golpea óyeme desde mi boca arrancada desde el grito sordo de mi ternura desde esta tiranía de la fugacidad óyeme en tu mudez de risa y brazos óyeme solamente con mis años de granito y somnolencia con la embriaguez de los asesinos y la muchedumbre de víctimas…
Barataria, 2017


domingo, 20 de agosto de 2017

ACANTILADO DE LA TERNURA

Imagen cogida de Pinterest






ACANTILADO DE LA TERNURA




Me empapo de toda la avidez del vértigo del golpe inminente al pie del acantilado  de la ternura que se descalabra en mis sienes: me inunda la fisonomía de las carnicerías y el terror obediente debajo de los pies siempre resulta así cuando se aferra al polvo de las semanas y en la encrucijada uno exorciza los abismos aquellas aldabas enmohecidas de la intemperie (Claro nunca ha sido fácil atravesar el corazón de las mortajas ni el cortejo fúnebre de las palabras y los adioses: tanto desamor lo hace a uno doblar las rodillas temblar golpear las aceras sin saber por qué nada ha cerrado las grietas que fueron haciendo las ojeras nada me queda de tus ojos sino la escoria y las tardes que ya han marchado hacia otros confines mientras se va acumulando el moho en el tiempo todo quizás se torne intrascendente el deseo no puede resarcir la cobija ni el horizonte en la garganta todo acaba siendo extenuación y patíbulo) nada puedo recuperar de lo inexplicable del país: no hay nadie salvo el grito no hay nadie salvo las negociaciones truculentas y la penumbra del zarpazo en el recuerdo tu voz y el paisaje inmolado de los amuletos y ese sabor a insipidez de las arterias quizás el tiempo te haga recordar el acertijo del fuego en el pecho y todo el dolor que dejas como monedas oxidadas las mordidas repugnantes por ejemplo que se dieron simulando brebajes después de todo lo trágico es la locura lo que hace lo suyo para sobreponernos a la razón destructiva y el despropósito de una felicidad inexistente nadie ahora puede agregar una cucharada de azúcar al infinito a lo fatuo e inasible no sé ya si se pueda despertar en el mundo de la inconciencia siendo agua de río que atraviesa abismos y sin embargo hay un destino abnegado entre nosotros un destino manifiesto de reminiscencias cierto juego de supersticiones que nunca nadie sabe a dónde llegan  —en el rostro los meses gotean su territorio de quemada calma siempre resulta inexplicable la precipitación de una travesía errante: nunca sabré si este dolor pudo ser otra cosa o sólo un extraño desvarío de sed
Barataria, 2017