domingo, 28 de septiembre de 2014

MOSCARDÓN

Imagen cogida de la red




MOSCARDÓN



…bajo el hielo un ruido espantoso atravesado por capullos de fuego rodea el silencio del vientre desnudo y privado de hielo, y ascienden soles dados vuelta y que se miran, lunas negras, fuegos terrestres, trombas de leche.
Antonin Artaud




aúllo sobre el moscardón monocorde de la nostalgia a los cuatro vientos el girasol de la sal en los párpados en el patio intermitente del aire la mesa vacía sin comensales ciertos salvo el rocío estático de los recuerdos ya han madurado los huesos como esos viejos aperos colgados de la viga del tabanco del cielo cuántas veces he muerto resquebrajada mi garganta nunca es fácil el camino de lo humano ciertos caminos del racionalismo cuando nos enfrentamos a ciertas posesiones: es extraña la flor que cuelga de la flama del mechero es extraño el cerillo a destiempo de los murciélagos dónde está lo fantástico y mágico sin meterme en la rendija de la tinta en la historia metamorfoseada de la saliva en los manuales de la suspicacia inquisidora —Dios sabe que me dan ganas de reír o llorar estoy ciego de tiranías ciego de suicidios ciego de tantas tardes en mi corazón en una página y otra lo insaciable que resulta la página levita el demiurgo este dolor obligado de las contradicciones mía es la angustia y estos güishtes enarbolados de “las flores del mal” este escarabajo transversal de mis pequeñas guerras interiores el cadáver del absoluto carece de fisonomía es terrible el parpadeo de la desesperación resbalan las ausencias en mis manos: siempre es extraño el paisaje que cuelga de las mochetas del umbral toda la noche desafía mis raíces hoy o mañana los tumultos de la fiebre esas fotografías con ojos sepia reducidas a implacable ceniza a veces me arrodillo frente a una tarde sin pájaros la soñolencia derrama su finitud los presagios del mugo como muertos silenciosos dolientes de soledad qué duro es el olvido y el llanto los incendios que provoca lo inapelable el sarcasmo de la esquizofrenia las colillas múltiples y los escupitajos repito la noche en los prostíbulos y en las calles con grafiti tambalean ahora mis remordimientos la terquedad de amar sin recompensa la terquedad porque me rediman los funerales todo es mínimo en el sendero de la polilla mínima la voz la cara inexplorada del horizonte la caligrafía feroz del humo el triángulo inequívoco de la voluptuosidad el pescuezo sin forma de los agujeros esa fatalidad resuelta de las navajas ya es imposible a nada me atrevo todo lugar es extraño con palidez de firmamento es duro el puño de la meditación la lengua lamiendo la llaga de las esferas del recuerdo siempre desato los pies hinchados de la tarde hay sin duda dolores más inmensos que la culpa ahora mi rostro solo busca un manicomio o un antro con piscuchas mi conciencia ruega por el cementerio de la infancia es lágrima o luciérnaga esta misericordia morder extrañamente la ciénaga del estupor el elefante de la desesperación el infinito derrengado y hecho jirones hollín derramado sobre la piel sé que antes del búho todo fue euforia luego el desatino empezó a fluir como enmarañadas ratas: bajo mis ojos al lecho de la caverna mientras emprendo de nuevo la travesía obligado a la profundidad de los clavos echo de menos las alas en consecuencia debo acostumbrarme a lo hosco que a menudo resulta el delirio…
Barataria, 26.IX.2014