sábado, 20 de septiembre de 2014

INTERIORIDADES

Imagen cogida de la red




INTERIORIDADES




Así, el salmo del mundo en el oscuro mutismo de la caverna.
Los interiores en la fluorescencia nauseabunda, el yo de la sombra gritando
en la estatua donde —al pie de los escapularios— hilvano algunas páginas
que luego las tiro al canasto del horizonte.
El fluir de la conciencia no deja de tener sus propias paradojas: de pronto
emerge la parábola del hijo pródigo, el grano de anís o el ojo de la aguja.
Nada es comparable al cloroformo que rumia en la alcoba: cada interioridad
es un espejo de sorbos indescifrables.
En cada esquina de la desnudez, hay muertes e infiernos que alguien
glorifica (alguien que hurga en el ojal de la ceniza; alguien que ciego ve sutiles
paisajes; alguien que en silencio arrastra la desmesura dispersa de los caminos.)
Para no perderme en la marcha, dejo la filiación de la salmuera.
Ninguna perspicacia es tan sutil como el mundo doliente de las baldosas
frente a los traumas de mi propia ignorancia…
Barataria, 19.IX.2014