miércoles, 1 de junio de 2022

 

© Obra pictórica de Jackson Pollock


SIN NINGÚN REPARO

 

 

tú cerrabas puertas, te asustabas del viento,

repetías palabras embotadas,

Johanna Venho

 

 

Entre la maleza de lo cotidiano, esos quebrantos de los jardines de la memoria, los días de nulidades en los estanques del tiempo: uno no resbala en la ceniza sino en el calendario, en el aliento de los relojes, en la polilla que muerde sin demora las ansias. Hoy o ayer, es igual. ¿Existes?—Le pregunto a la ceniza. Sí, en el absoluto de la voz que juega a los tiempos del pluscuamperfecto. Por cierto, todo tiene dientes y lunas de cansancio y manchas redondas en los trenes de la conciencia. En los ijares se va amalgamando un viento de lunas embotadas, el hueso manando de la risa, los explosivos consuetudinarios de la ira, los andamios de saliva dilatados en la memoria tardía de la ternura. Un poema después de todo es una fogata de sueños y pasmos; (Usted, sin reparo, —si así lo desea— escríbale al amor, al ajo, a la cebolla, a los zapatos, al vinagre, a los suicidas, a la miopía, al atardecer de los ojales, a las ojeras cinematográficas del día, al alambique que bracea como un pez en ciertas profundidades, al invierno, a todo lo humano que tienen los desvelos, a la sinuosidad de los paisajes. Usted escríbale a la palidez, a las pupilas vaciadas del enjambre. Escríbale a las gigantescas heces de la avaricia.)

 

Del libro: “Ahora es de noche y tú no tienes nombre”, 2022.

©André Cruchaga


 


viernes, 20 de mayo de 2022

RUIDO Y FURIA

 

© Obra pictórica de Jackson Pollock



RUIDO Y FURIA

 

 

Leíamos sobre la cama con despiadada devoción el ruido y la furia de Faulker: atrás, perdidas en un calendario oxidado las infancias y esos célebres monólogos interiores que solíamos aprender de memoria mientras nuestros nombres se perdían en la sintaxis de la neblina. Ya no pienses en tu nombre sino en el aroma quemado que nos queda después de leer los gritos duplicados del regazo. Nunca esperé un paraíso semidivino, sino las salpicaduras de tus ingles en mi lengua, menos pensar en la tragedia de Macbeth como sobremesa del asedio del fuego. En el subconsciente, de seguro, un the end inhóspito, cómplice de la caducidad de la sal y un letrero que dice: todo es efímero.

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Del libro: “Ahora es de noche y tú no tienes nombre”, 2022.

©André Cruchaga


viernes, 6 de mayo de 2022

BELLE ÉPOQUE

 

© Obra pictórica de Jackson Pollock


BELLE ÉPOQUE

 

 

…sobre los charcos dejados por la marea como trozos de un espejo roto, después, tras ellos comenzaban las luces sobre el aire pálido, temblando un poco como mariposas que revoloteasen en la distancia.

William Faulkner

 

 

Dentro de la caja del tórax el tiempo que nunca fue nuestro, aunque lo quisiéramos: entre maniquíes y pajar la fábula como astillas enloquecidas, el laberinto monzónico de las perplejidades frente a la ventana. La usura nos llueve como un escapulario en medio de las manos, todo el óxido de las abstinencias con los nombres borrados en un bocado de espinas. Somos nadie en este país asolado por la peste del odio y la mentira; perdimos la identidad en la avaricia enarbolando la desmemoria; sin panes para multiplicarlos danzamos en la embriaguez de las cloacas indefinidamente. Danzamos siendo pasto de la noche, esbeltos como un grito en los dominios del fuego, tallados como el desquicio de un espejo: la brasa borró las huellas del sueño a la velocidad en que se pierden las entrañas y cordura. Solo nos queda abrazar el imaginario de la jauría con su parloteo de taberna.

 

Del libro: “Ahora es de noche y tú no tienes nombre”, 2022.

©André Cruchaga

© Obra pictórica de Jackson Pollock


martes, 3 de mayo de 2022

TURBIEDAD DEL TIEMPO NUESTRO

 

© Obra pictórica de Jackson Pollock


TURBIEDAD DEL TIEMPO NUESTRO

 

No sé cómo llamarte con esta memoria de pespuntes al trasluz del tránsito y el olvido: las letras del alfabeto amordazadas me devuelven el moho constante de adjetivos que no le sirven ni siquiera a la noche. Tampoco me dicen mucho los días de la semana enredados en esta piel de aceras deshabitadas; para mi tristeza carente de ventanas y pájaros, un blues de John Lee Hooker, Ma Rainey o Muddy Waters. En el devenir del granizo se desvanecen nombres y caminos y el grito que a menudo delata la carne. Ante el sordo jadeo del tiempo, siempre las turbiedades del simulacro en el desgano gótico de una centella. Jamás la claridad puede leerse en el alma de un urinario ni la felicidad en el asma de un lavabo.

 

Del libro: “Ahora es de noche y tú no tienes nombre”, 2022.

©André Cruchaga

© Obra pictórica de Jackson Pollock


domingo, 24 de abril de 2022

ALGUNA VEZ, SOLO ALGUNA VEZ

 
Imagen FB de Pere Bessó


ALGUNA VEZ, SOLO ALGUNA VEZ

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Alguna vez, entre tantas mutaciones, las horas y los ahoras,

con su camuflaje ávido de extravíos y texturas en el paladar;

alguna vez, el silencio como perro amaestrado y su mística

de ojo desolado, flor oscura en el espejo de las adversidades;

alguna vez, la espera como una cama sedienta de bocanadas,

el desborde de la luz desde un árbol,

desde el carraspeo avergonzado del espejo en la penumbra;

alguna vez, la ropa tirada al suelo y sus lamentaciones de harapo,

el alma en la penumbra como residuo de tortilla,

el cuerpo envenenado y su aritmética empapada de pesadillas;

alguna vez, la angustia afilada frente a las sombras del desuso,

entre la repentina baratija de la tristeza y el pavor del espejo,

y la boca con todos los fríos que propicia la fuga, el cuchillo

de un paraíso incierto, el despertar desnudo a la orilla del sendero

de diálogos confusos y esfinges de atroz ficción;

alguna vez, solo alguna vez, la luz y el agua, las doce noches

de las raspaduras, la mesa en fuga del desmayo, la calle ávida

de irisadas vallas y pancartas, de gestos circulares de espuma.

Alguna vez, el ojo del desmayo en la cama, superado en insomnio.

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De: Como quien pide luz o pide agua, 2021-2022

©André Cruchaga