miércoles, 23 de noviembre de 2016

REVELACIÓN DE LA VIGILIA

Imagen cogida de la red





REVELACIÓN DE LA VIGILIA




(Siempre el país con todos sus equívocos, negando la otra parte de la cara.
El tiempo nos desconsuela con su locuacidad ajena.
Frente al espejo, toda la escritura en coágulos o estrangulada.
Siempre resulta feroz la gota de sueño que resbala de las ojeras del poyetón
donde se arrinconan las uñas del infinito.
A lo largo de nuestra maltrecha geografía, todavía tiene eficacia el odio
y los juegos intrincados de los acusadores con sus ardides de virtual casuística.
Parece que en la memoria solo prevalece el cuchillo amarillo de la malignidad,
el disco rayado de los aullidos y la protesta con su tensión de gritos.
Casi como nada, únicamente la nostalgia y su lirismo a ultranza.
Toda la ferocidad de este tiempo se puede adivinar en ese rechinar de dientes
de la gente, en las abstracciones ambiguas que uno hace del lenguaje,
en los excrementos que horadan la sed la noche.
Tenemos un país rotundo de sofistas, un país pétreo, un país de fingida justicia.
Tenemos un país solamente con nombres obligados, con amantes sin delirio.
Algo es bastante para estar únicamente ciego. Siempre es atroz el amor sin atrio, inarticulado, el ultraje disfrazado de locura o metamorfosis.
Este país, un estrecho camino de máscaras: no hay lugar que no simule,
ni día y noche que tenga el mismo rostro, ni mentira que se canse.
Todo me obliga a creer que es necesario abrir otra ventana, de pronto con rostro
 diferente, donde la tirantez y la sombra dejen de ser puerta.)
Barataria, 22.IX.2016