miércoles, 28 de enero de 2015

INSTANTE PRIMERO

Imagen cogida de la red




INSTANTE PRIMERO




Nunca fue el mismo sueño drenado por el insomnio: todos los miedos
acumulados en la pira de los andenes, nunca la misma acústica del campanario,
siempre la huida desde aquellos nombres rotos, las alambradas perturbadoras
de la escoria, la inocencia en duelo de mortaja.
(No hay salmo que cure la sordera del odio, ni que de súbito germine el asombro, 
ni que el territorio descoagule tanto ojo ciego.)
En el instante primero de la semilla, también el sudor y la boca del desmayo,
los violentos platos de la noche,
en infierno de la soledad como la piedra de un grito.
Tal los dos espejos de la sed: el mundo, el destino y sus contrastes.
Las obscenas palabras del hambre,
el discurso sobre el Paraíso encrespado de niebla o vacío, los teoremas al vacío.
Hecho el frío, ya no hay memoria para transitar la lejanía, ni sacapuntas
para la lucidez, ni armarios, salvo las astillas de las paradojas.
—Nosotros somos la sombra del tiempo y todas sus reincidencias (o una telenovela donde solo actúan bufones o una trampa al derecho de existir.)
En la rama primera del aliento, ya la vicisitud de los tapiales, las paranoias
que siempre engendra el raciocinio…
Barataria, 11.I.2015