viernes, 16 de enero de 2015

FOTOGRAFÍA DESENFOCADA

Imagen cogida de la red




FOTOGRAFÍA DESENFOCADA




En la fotografía desenfocada de la asfixia, cualquier dedo se retrata en la celosía
del telón que dormita en el ojal del grillo de los alfileres: la imagen siempre
es una mueca de otras muecas a punto de ser suicidio.
Como en los autorretratos enroscados de la abstracción, esta suerte irremediable
 de lo impreciso ¿en qué jaula patinadora caben los sueños?
—Alguien sueña colgándose de un pájaro.
Alguien que dormita en la cámara de la aridez y los despojos. En ese murmullo
incandescente de las aguas,
el poderío inútil de la estación de la escarcha. ¿Quién se queda o marcha después 
de la tormenta? ¿Quién sana después del hacinamiento de habitaciones corroídas 
en el aquí o el ahora, de carne triste y bocas alargadas?
En el jardín flotante de los ojos, nunca serán firmes las fotografías, es como si
los alambres del humo hicieran una catástrofe.
(Sólo el que quiere ve más allá del zoom de los juguetes húmedos de la noche;
adentro de los ríos confundidos de las raíces, el talpetate sobre tierra,
y el espejo roto del embudo, casi tembloroso al roce de los párpados.
Sobre algún vestigio, los huecos removidos del mimbre o el talud de siempre.)
Si algo es firme es la piedra tallada de una centella…
Barataria,14.I.2015