lunes, 12 de enero de 2015

DEMENCIA

Imagen cogida de la red




DEMENCIA




Vivo debajo de los poros calcinados del fósil innumerable del alba.
Muerdo con el cortaplumas la saliva de la cuerda floja del pájaro moribundo.
—Siempre es prolijo el desenfreno en los ijares, en la ingle del bostezo,
y hasta los estereotipos del plumaje que mecen la lengua del columpio.
¿ A cuántos grados baja la escalera de la lucha de contrarios,
su flamante cáscara de fruta putrefacta?
Por cierto, en la ganzúa del cielo, no caben tantos parias como yo, ni colchones,
ni laboratorios feroces para vaciar cerebros.
En los íntimos tragantes del asfalto, buscamos los desagües, los paraguas
vaticinadores de la esquizofrenia, el mal de ojo sublime de la realidad.
¿A cuántos grados Celsius se deshiela la sangre, la felicidad de ovejas interminables, 
el vestigio hacinado de los orgasmos?
(En algún lugar remoto de horas decapitadas, sigo siendo la leche oscura
del crepúsculo y su escombro real de tercer mundo. A fin de cuentas, pertenezco
a esa sorda oscuridad del alfabeto. A esa violenta sal que desnuda
los espectros en una bañera de agoreros dientes.)
Barataria, 26.XII.2014