martes, 6 de enero de 2015

ENCENDIDA SAVIA

Imagen cogida de la red





ENCENDIDA SAVIA




Desde la raíz a la rama impasible, esta perpetua brasa de tu nombre.
Cálido el río que recorre todo el aliento del árbol. (Lívido el anhelo entre
sus aguas; abierta la sed, herida la carne.)
En los dedos del sueño, las mañanas en el cierzo de los ojos: página tras página
el infinito, las sienes enmarañadas en el nudo ciego del infinito.
Bracean súbitos peces en el nombre vertical del búho, en la existencia verde
del filo de los años del murmullo.
Algo es tierra y sonidos: el espacio nos copia y exhala lentas hojas, palabras
después de lo que uno es, lo vivido. Callo frente a la atarraya alta de la noche.
¿Quién reposa después de subvertir las aguas?
Miro si existes en medio de esta memoria incierta de la sombra.
¿Quién permanece y quién conoce lo visible de la espina?
Ya nos fundimos en el pájaro: arde la luz sobre el granito de los días.
Ahora luz o sólo idea: quema la luz postrera de la memoria.
Barataria, 04.I.2015