jueves, 1 de diciembre de 2016

NECESIDAD DE LA NOCHE

Imagen cogida de la red




NECESIDAD DE LA NOCHE




En los peñascos del aliento hace posta la noche.
Adentro, el elixir de la oscuridad, las pupilas a ciegas alterando las sombras
y el sentido de las ventanas: siempre es necesaria la noche para desaparecer
de todos los ojos. De todos los vaivenes que vocean lo inerme.
Su altavoz silencioso me empapa de calles irreconocibles.
Camino como lo hacen muchos cuando han perdido para siempre la luz
y no tienen boleto de regreso. Camino como si fuese un desconocido.
Nadie puede espiar la historia que contamos, ni tergiversar el peso
de la costumbre, ni extraviar los titubeos de la falsa austeridad. La noche ocupa 
todos los caminos al margen de cualquier pájaro mordiendo su agonía.
Quienquiera puede verse profundo y remoto.
Puede quemar la respiración sin que lo vean, ponerle ojo a los sahumerios;
puede darle picotazos al ciempiés de la saliva, a la complacencia;
puede tronchar, ⎼⎼si quiere⎼⎼, la silueta del país, tejer abismos y deshacerlos;
puede envolver toda las palabras silenciosas arrimándoles al pecho,
puede lavar lo inexpugnable mientras arrecian las hondonadas del horizonte.
Quienquiera puede enjaularse a sí mismo.
Puede desnudarse sin tener al alcance los antídotos para curarse
de las mordidas de hormigas;
puede como tantos cambiar de identidad y huir para buscar otros repartos.
La noche se arrastra, extraña, silenciosa y desarmada…
Barataria, 29.IX.2016