domingo, 5 de octubre de 2014

TALLER DE OTOÑO

Imagen cogida de la red




TALLER DE OTOÑO




Siempre hay desatinos en el incienso extraviado de las sombras. (El tiempo
es ese dolor de cabeza que nos sacude la infancia.)
Dura mientras vivimos este trabajo de cadáveres, ¿qué nombre le damos
al magnetismo de los relojes, al invierno desagradable de las arrugas?
—Detrás de todo existen bocanadas de sueños y días como rieles o litorales.
(Siempre pensé en los matorrales e insectos que se llevan dentro;
sorda es la carne con sus envolventes escombros; merodean las aguas
del más allá de manera impune.)
En mi taller respira la garlopa del aliento, el aserrín redondo de los años
desvanecidos. Aquí o en cualquier parte, el espejo como arenas movedizas.
No hay razón para temer a lo irrevocable, —me digo.
¿Qué rumbo tienen las litografías del hambre?
Siempre fueron indecibles las sábanas y los manuales del calendario.
En el castillo de naipes, la ceniza que nos muerde sin tregua los ijares.
En mi taller de otoño, las calles y las estatuas que no envejecen.
(Para esta vocación de mar y muelle, solo mis ojos descalzos en el torrente
de la memoria. Mañana quizá sea otra voz la que estruje el horizonte.)
Barataria, 04.X.2014