viernes, 17 de octubre de 2014

EDAD DE LA CENIZA

Imagen cogida de la red




EDAD DE LA CENIZA




Solo la huella en el costado del cansancio, los días todos a la orilla
de la tinta,  la inocencia en el espejo que cuelga de la ventana del más allá.
Sobre las escaleras del litoral, la certidumbre de la esfinge,
y los epitafios que nunca parten, están aquí disfrazados de perennidad.
¿Cuántos horizontes soporta el cuerpo?
¿Cuántos pájaros vencidos en nombre del tiempo?
Es terrible el camino que no alcanza a sosegarse en la entraña: uno va,
—al parecer— como una especie de Clown transitando los corredores
de la muerte, los diferentes escalones de la vida. (Después de todo, únicamente
estás como una sombra errante en esta realidad de pequeñas herejías.)
Vivimos entre apóstatas y martirios.
A menudo es necesario el coraje para descubrir y andar los atajos.
En las sienes, el pájaro fugaz del paraíso, las raíces de la hondonada.
Tras el despojo de la orfandad,  esta edad de ceniza cautiva en el aliento.
Ante el laberinto de los sentidos, siempre seremos fugitivos como el pájaro
que se arrima detrás del aire…
Barataria, 12.X.2014