domingo, 10 de agosto de 2014

PAISAJE INMÓVIL

Imagen cogida de la red




PAISAJE INMÓVIL




En la ciudad de los muertos, los féretros estáticos y la uña de gato rasgando
la caligrafía de la lápida del último bostezo del calendario.
A veces envidio la geometría de lo inmóvil, el humo destronado del chorrito
de hormigas en pos del cemento inmutable.
A veces, también, los fragmentos de la medianoche, la nostalgia
de los murciélagos, las manecillas del reloj enterrado en su funda de cuarto
menguante de saliva.
Siempre es indiscutible el barniz que precede a la madera: el tendón ciego
de la risa cayendo en el abismo, tantos peldaños para ser después solo piedra.
(Vos que te rehusás a ser marea y morder los encajes del sexo, —tu frutero
en la yema de mis deseos, sujeta a las arenas movedizas del vaho.)
Toda la timidez de los versos de la muerte nos persiguen; el frío final muerde
la mortaja de estos cuerpos de perenne marcha.
Despertamos, sin duda, en el insólito moscardón de lo lamentable.
Barataria, 10.VIII.2014