jueves, 7 de agosto de 2014

ARMARIO

Imagen cogida de la red




ARMARIO




La canícula abre su armario de sed, ese juego espectral de calles desnudas.
Olvidé todas las sonrisas en este incendio arrodillado que nos consume.
Siempre fue mejor el albedrío del invierno a este sofoco abrasador.
Es como si de pronto, cada repisa del calendario, acogiera su propio dogma,
y lo vertiera en los cuatro costados de la abdicación.
Ya quemados, de seguro, el ojo acaba en la oscuridad de las repisas.
(En la ceniza del pecho, solo las enredaderas borrosas de la insistencia,
y las palabras ásperas de la sed, el altavoz de la conciencia y su aterrada
fisonomía: de repente, la poesía acaba siendo agua en la madera petrificada.)
Feroces azacuanes lamen la sobremesa de la luna…
Barataria, 07.VIII.2014