viernes, 11 de diciembre de 2015

VARIACIONES DEL FRÍO

Imagen cogida de la red




VARIACIONES DEL FRÍO




Es necesario, ante el ojo ciego del vendaval, lavar la ropa y tirar los anzuelos
hacia la salvación del infinito. Morder las colillas de escarcha hasta el jamás
de lo inenarrable, hasta estremecer la gota que cuelga del aliento.
Las imágenes del frío tocan, también, las paredes de la noche.
Cada quien, desde el frío de este país, amanece vasto de tiempo y peligros.
Un agua súbita llena todas las esquinas de las sombras, los silencios
y cansancios de lo vívido: hay gastados abrigos en el boquete del aliento.
Ahora mismo cae la noche con su ráfaga de túneles.
Alguien empuja nuestros párpados hacia un remolino de dudosa rotación.
De pronto se siente el peso inexacto del calendario.
(Desde lo amargo, las manos amarillas del crimen; y la ropa, después de todo,
sin ninguna duda. ¿Es momento de hacer inventario de los tantos brazos
que cobijan mis palabras?
Tirita la luz, no los surcos de la almohada, no esta crecida batalla de ausencias,
no todo lo indemne en los zapatos.)
Desde el lenguaje múltiple de la niebla, los juegos imposibles de la ternura;
—vos, espejo de la muerte de mis pájaros desposeída de todos los rescoldos.
Ahora he descubierto el estertor de ciertos absolutos.
Me sorprende la sombra primera de los ojos, la rosa de los huesos vacíos,
el frío del polen en esta sequía de alas heridas.
Uno sabe que también el frío es desolador en medio de las vísceras…
Barataria, 30.XI.2015