miércoles, 15 de abril de 2015

SUMA INCOMPLETA

Imagen cogida de la red





SUMA INCOMPLETA




Apenas reconstruidos los hundimientos, la suma habitada es incompleta.
Siempre hay sospecha a la hora de jugar con la bruma: el alba sin renovar
los cansancios, el ojo colgado de los ardores del condimento.
En los caracoles siempre queda algo que no se desnuda. La eternidad pierde
su asombro; en la destrucción, alguien se queda contemplando el caos.
Sumo espejos y siempre son incompletos los ojos.
(Siempre aquí, las cacerolas vacías: dejan a su paso nieblas y husos horarios,
cuerpos en penumbra, arqueadas sombras en la cicatriz del calendario.
Sobre el granito, el alma fría de las estatuas.
La ceniza es exacta alrededor de las cosas; en un instante caen los hombros
de la mañana, los días incompletos que picotean en las ventanas.)
En algún cuerpo inocente la sal colma con sus miedos.
Algo hace falta para trazar a plenitud los itinerarios del firmamento: hay algo
inalcanzable en esta intemperie de candados, en la semilla irrevocable
de la fuga. Algo queda del total desvarío de la garganta, o de la memoria.
Al primer hervor del tejado, mis días desenterrados de la fosa.
—Debajo del élitro, el armario que respira sueños y puertas; sólo quiero,
a fin de cuentas, seguir respirando en mi materia con todas sus estrías.
Toda la vida se abre a las simulaciones: la historia siempre resulta terrible
cuando se trata de hacer inventarios.
El alba, después de todo, no cabe en los bolsillos, ni en la memoria…
Barataria, 08.IV.2015