viernes, 17 de abril de 2015

ESPEJOS LÍQUIDOS

Imagen cogida de galiciaunica.es




ESPEJOS LÍQUIDOS




Todas las aguas del río descendiendo a mis pantalones: con mi humedad
a cuestas cobijo la noche. Corren las aguas sobre el espejo líquido que talla
el cielo; cada huella naufraga en los barquitos de papel que se deslizan
como pequeños ataúdes.
Vos aquí en las aguas rotas de mis manos. (Ciega y traslúcida la fiebre del alma
mojada en el espejo; en el limbo, Dios, inventando otras sombras,
otros días con brazos de ternura; otras brumas que no se disuelven de manera
inocente.) Hemos partido las aguas del incensario profético.
Desde el ojo, la sal derrumbada, el agua inventada del cordero. Extraño Paraíso.
Desde el caudal sombrío de las aguas, el corazón árido del pájaro en el desierto.
Desde los viejos comensales de las parábolas,
el inútil cofre de la memoria, el futuro absorto del mundo y sus huestes.
Por si acaso, lavo el ala y los zapatos, quemo la sordera que atraviesa 
corazones; quemo la cárcel de los pensamientos trasnochados, aunque siga 
siendo un proscrito de sollozos deleznables.
—El espejo no termina de entender la sombra inasible que nos aprieta el alma;
sobre los interiores impávidos, el sueño delata intemperies:
huimos de los desgarramientos que produce el precipicio, descendemos
hasta el océano, la huella del inconsciente nos abrasa con su oleaje.
¿Nos salvará, después de todo, la poesía fugaz del horizonte? (Nada importa
cuando el vacío de las aguas, es otro hueco de inclemencias.)
El espejo en pedazos nos impide ver con claridad el horizonte.
Barataria, 10.IV.2015