domingo, 5 de abril de 2015

PÁJAROS

Imagen cogida de la red




PÁJAROS




A partir del alba las ramas del viento sobre el rostro del infinito. El abanico
terrestre del ala con sus ataúdes prostituidos: calles, callejuelas irresistibles,
caminos alimentados por el sueño de los zapatos,
sueño y destrucciones desde la altura de los candiles del sinfín.
En la navaja masticada de los dientes, las altas criptas de los desencuentros,
y el golpeteo indescifrable de la lejanía.
(Sólo son pájaros estas pesadumbres coaguladas en los años permanentes
del miedo; sólo son arlequines que juegan a mansalva frente al olvido.
Pájaros solamente con vestidos funerarios, pájaros entre escarcha de hollín.
El ojo consume el ronco aleteo…)
En la consumación del vuelo,  pululan los peligros de siempre. Siempre es así,
cuando el aliento no cabe en los bolsillos, cuando se muerden los diluvios.
Otros, nunca entenderán el anticipo al nido y al sustento.
Parto siempre desde la rama de la memoria; en el camino voy numerando
los adioses, la sal fúnebre de los desvanes,
hasta disfrazar el insomnio, hasta alcanzar el tren de las reverberaciones.
Nadie puede negarme las distancias: exhausto pasto en su herradura.
Para cada abismo y eternidad hay una escalera, justo así fundo mis puertos.
Donde el ave brota, surge la brasa y la audacia del viento.
En la rosa del pálpito, el tránsito y los desvelos del rastrojo y la luz.
Barataria, 29.III.2015