miércoles, 5 de noviembre de 2014

FÓSFOROS

Imagen cogida de la red




FÓSFOROS




De pronto se diseminan las luciérnagas y aprietan profusamente las sienes.
En el guacal de algunos cielos, el rebaño de ovejas del porvenir;
hacia las calles de la noche, el vientre de los cardos y sus lacustres venenosas.
En la jauría de la salmuera todos los disparos del cansancio, las arrugas
de los zapatos, los fósforos tenues de la dulzura.
Han bajado los sueños a inmolarse sobre las piedras, ¿quién duerme,
después de todo,  en medio de este hermoso paraíso? Ávidos fuegos, inmóviles
en las sombras, los ingenuos que se pierden también en la sospecha.
Siempre remotos los días alrededor de campanarios:
Sacudo los tiliches de mi propio sarcófago: los dictámenes de la sed, ahora,
son amarillos; el destino es violento hasta en la pequeña flama del albedrío.
(El horizonte a lo lejos como una mínima ventisca: todo es tan cierto cuando
el perro de la sombra hace temblar mi cuerpo de aullidos.)
Por si acaso, camino entre el luto amargo del barbasco…
Barataria, 31.X.2014