viernes, 7 de noviembre de 2014

TILICHES

Imagen cogida de la red




TILICHES




No hay catecismo que valga para estos ensimismamientos ni otros credos.
En las repisas de la palpitación, los nombres del hollín con intención de ojo.
Cualquier tiliche es la otra cara de las fotografías de este mundo;
confusas intemperies traspasan la pared de cada pesadilla.
(Cada escama en la garganta es sombra implacable de todos esos objetos
con sabor a destiempo: en el sueño crecen los cachivaches y las baratijas
con su descomunal lepra petrificada.)
En la boca, la tiranía de todos esos objetos, el acecho y este reino de espejismos,
la vena rota de la tormenta en su propia inmolación.
Al despertar, siempre la larga fila del bostezo y su sabor de funeraria.
En los costados la prolongación de todas las impurezas, la inmersión
de lavatorios en la inmundicia, las rendijas que gimen en el enjambre.

(En este mundo ciego la videncia es necesaria. ¿Quién nos protege de esta fragancia putrefacta? ¿Quién propicia este fuego menguante? Cierto es el asco que nos queda del rastrojo. Ciertos estos maniquíes sajados del cielo. Cierto el aire enroscado entre las cobijas, el carnaval y la confitería de la estopa. Por  cierto, solo los cementerios pueden explicar las palabras cuando la memoria insiste en las máscaras.)
Barataria, 02.XI.2014