sábado, 13 de junio de 2015

ESTRAGOS

Imagen cogida de la red



ESTRAGOS




El daño es inminente cuando los bisturís se ensimisman en la noche.
¿Qué furia silenciosa recorre lo que parece ser la noticia de todos los días?
¿De qué film, la hidrocefalia, las vísceras rotas sobre el oleaje del polvo?
¿Qué sabe usted de los muertos que produce el país como juguetes para niños,
además de grandes historias en platos vacíos?
¿Qué sabe usted de la historia de la noche y los consorcios que multiplican
pañuelos, y fritura de escombros en las aceras como la libertad y las palabras
callosas y en desuso? —Usted, sabe y conoce la película en la que actuamos,
además de la historia paralela del cacareo. Lo sabe. Mira el trance de vidas.
Usted ve de soslayo a la humanidad empujada al fracaso. (Se vale de los débiles
con letra ilegible, nos hace soñar con los titulares de los periódicos;
pero se olvida en demasía de los condenados de siempre al hambre y el olvido.
Usted reverbera en los espejos omnímodos del poder, mientras las calles
se llenan de innumerable espuma.
Usted sabe de los desaparecidos que nos golpean la memoria.
La cara de la miseria no desaparece, ni los gánsteres, ni el estrépito de ciertas
voluntades, acostumbradas al chanchuyo.)
Uno es el mueble roto en todos estos fragmentos de realidad apocalíptica.
De qué lado estoy —me dices—  justo cuando en la esquina hay un atraco.
Usted sabe que es el mismo olor de la muerte el que toca a la puerta: mire,
no somos Lázaros, ni podemos partir las aguas ni caminar sobre ellas.
Mire las larvas en las manos, diariamente corroen el cordón umbilical…
Barataria, 10.VI.2015