lunes, 16 de marzo de 2015

HABITANTE DE LA ESPERA

Imagen cogida de lacubierta.wordpress.com




HABITANTE DE LA ESPERA




—No he dormido desde entonces. Roto el aire y ciego el camino: en la represa
del pecho, se destiñe el taburete, crecen los cachivaches de las arrugas,
muerde el amarillo de la hoja concentrada en el tórax.
Allí, en las esquinas abstraídas de las astillas, los destellos de la pulsión,
los papeles fatigados de la edad que siempre ayuna.
(Nunca hay más preguntas a estos sueños reprimidos. ¿Quién va o viene desde
el fondo de la conciencia? Entre el gentío las simetrías son irremediables.
Desde siempre los por qué, pero caminamos. Simplemente asumimos el silencio
como la otra cara de la historia.)
Desnudo, simplemente, vacío el ojo de los fósforos: arde el golpecito de luz
en las cuencas. Soy otro escarabajo descendiendo a mis interiores.
Después de todo, ya me son familiares las ventanitas del suburbio.
—¿Quién vendrá después a este enjambre de nostalgia? ¿Quién repondrá
las décadas de sueños, este reloj cansado de mugre?
(Entre miedo y matorral, el cántaro de la memoria, la enjuta hamaca
de los párpados, el peso desgastado de las mortajas.) Mientras la sombra crece,
juego al crucigrama de los deseos: si alguien me recrimina, después de todo,
que entre por cuenta propia a la maleza…
Barataria, 04.III.2015