lunes, 22 de diciembre de 2014

DESCONCIERTO DE LOS AÑOS

Imagen cogida de la red





DESCONCIERTO DE LOS AÑOS




Detrás del árbol, el desconcierto de los años imposibles, los viejos aromas
de la desnudez primera, la eternidad que nunca termina de madurar,
sino en los goznes,  quizá en la osamenta engangrenada de los callejones.
(Hoy solo tengo entre mis haberes la lucidez fatigada de los días;
y la mesa del despojo sin nombres, salvo la ceniza sorda sobre mis hombros.)
Frente al hoy, el hambre secular de los minutos.
Arde cierto espejismo cubierto de lluvia. —Es, sal ciega, el ala del confeti
que vuela sobre las sienes, las llaves que escrutan la edad de la conciencia.
Ahora mitigo el hambre con la hostia de las luciérnagas.
No es peor la calle empinada al desvelo: los años, a menudo, tiemblan
como un vilano y enrojecen en la comunión de las entrañas.
Si algo he aprendido, después de todo, es a preservar el asombro.
(Entonces dejo que otras angustias aúllen sobre el timbre del cactus;
mi camino no tiene nada que ver con sequías ajenas: el mundo es un espacio
grande donde cabe la vida y la muerte. Aprendí a calmar mi propio frío.)
Alguien, de seguro, guardará fotografías para su postrera salvación…
Barataria, 20.XII.2014