miércoles, 10 de diciembre de 2014

ACEQUIA

Imagen cogida de la red




ACEQUIA




Mientras la tarde astilla el entrecejo, el estiaje del candil se hace hondo.
En la acequia de mi pálpito, el perro con pulgas de la indiferencia.
Huye conmigo el despeñadero y el torbellino de la bestia que me habita.
Ante la pared de la inmolación, el terror con sus paraguas azorados.
¿De quién me fío cuando la claridad está muriendo? ¿En qué cobija mis miembros yertos, el alfiler creciente de la herida?
(Ya hemos caminado bastante, por cierto, en esta negrura de la furia y el caos;
quizá sea tiempo de decirle un hasta aquí, a la ponzoña y a la niebla.)
Entretanto, no sé si poner la otra mejilla. Aun hay hollín en estos días.
Aun no hemos enterrado el luto para darle paso a la epifanía.
Barataria, 08.XII.2014