lunes, 1 de diciembre de 2014

CÓNCAVA LUZ

Imagen cogida de la red




CÓNCAVA LUZ




Hundida en el centro del espejo, despunta en la hipotenusa de las aceras.
En el tiempo precipitado de los sentidos, las manos encorvan los recuerdos,
ese otro tejado de la conciencia disuelto en las sombras.
Suena el semen en el grito de los ijares; en el pasmo póstumo del azúcar,
el pétalo encarnado del tiempo: la brasa o la espiga del murmullo,
quizá la Patria y sus cansancios, la estética de la memoria hasta el cuello.
Cruje el fuego y de él, la luz.
(La claridad siempre me deja sus alardes de ciudad derruida. La soledad
desordena cualquier Providencia. En el zodíaco de las crines, la nave de barro
de mi cuerpo, las manos alrededor del candil de la tempestad.)
El inframundo cunde de musgo los precipicios de la garganta: dudo
del mediodía y de sus aspavientos calcinados.
—(vos) en el pecho del eco como una gaviota: la enredadera del mar a los lejos.
Barataria, 30.XI.2014