sábado, 24 de mayo de 2014

POZO NEGRO

Imagen cogida de la red




POZO NEGRO




Llega un punto en que la tierra endurecida por los talones del viajero y en
el fondo molesta por su silencio, se esconde entre rocas negándose a dejarse
pisar. Entonces es cuando ante unos ojos atónitos se dibujan las cordilleras,
glaciales de gesto en colaboración con los desmelenados días del otoño.
Juan Larrea




Necio el tartamudeo de las confesiones siniestras la saliva que se clava en los platos percudidos o la mesa con todos los sobrenombres posibles: me llaman las semanas con su crónica de suicidios la desfachatez de los incineradores del alma ¡cuántas víctimas me duelen en el sueño! calles desfiguradas de amor con sicarios a la vuelta de la esquina las morgues anónimas en el espejo de los peatones (no hay tregua en la fuerza del horóscopo de los imanes ni en la tempestad sosegada de la garganta ni siquiera en los recuerdos de la astilla de ocote ni en esos extraños e inesperados golpes de pecho a la hora de la purificación) te me entregas abierta de herrumbre Aladino en la nostalgia de la polilla Sartre en los subways estáticos en la sal no obstante las pupilas de la ternura la placenta inmolada en la pira del invierno: duele toda esta doble música de la orfandad la ansiedad del silencio de los moscardones la soledad en el vagón del aullido los centímetros de exclamaciones cada vez que la cópula ciega el castillo de naipes del aliento vos en la piedra legendaria de la brasa inagotable renacida en la semilla del lirio que forja la primavera hay sed en el ala que puebla la brisa nombres barcos espectros del bosque esquinas manchadas del país iglesias descalzas ofreciendo su desnudez yo por ejemplo en el vómito de la tarde aquel pájaro comiendo heces seduciendo logaritmos y larvas siempre en la tentación de la horchata en el licuado de zapotes dejándome llevar por la idiotez frágil como el buen samaritano que todo absuelve es cierto: cada vez la luz es más estrecha y más demente el soplido de la oscuridad sobre el pétalo sucio del cielo los extraños días de la destrucción aúlla el grafito en el repello de las paredes aúllan los cráneos de las ventanas la fosa séptica de los periódicos lento el olvido para no participar del teatro ligera la calma para este trópico ¿en qué bejucos cuelgo todos estos años caducos la lástima la alegría los dardos el lenguaje de la altamisa el silencio desdibujado de la albahaca? entre mis fetiches tengo los trenes las calles los charcos una muñeca de trapo las fronteras la ventana cierva de mis ojos las rodillas que ya desechan cualquier piso (me muerdes el muñón de mi esperanza los calcañales del crepúsculo la mirra quebrada en el jadeo esas extrañas escamas del cadáver de luz que nos hermana) de pronto escucho el fermento de las aguas oscuras cuando caen al precipicio de la conciencia ¿sientes el escalofrío de las armónicas en la carne? el largo humo de las luciérnagas la bufanda eclipsada de las vísceras que Dios nos ilumine en el acoplamiento del vértigo en ese instante en que desatornillamos las cobijas y alquilamos paredes y horarios cuando no vemos no sentimos el bosque ni escuchamos el croar de las ramas de la mañana: todo es cierto en la medida que existe lo grotesco: vos y yo sombras uñas piedras cadáveres gestos de pronto simulados del padre nuestro grito en la balanza macilenta de la justicia ah estas largas gotas de semen sobre la orquídea de la noche en la ropa final de la desnudez ah los meses en el fieltro de la bruma en la obscenidad de la gula en el maniqueísmo de las interjecciones en los dobleces encorvados del vino tinto ambos por fin esperando el relevo del próximo domingo de aquellos absurdos que solo se atisban en las ventanas (ya hemos aprendido sin saberlo que en la lluvia perdemos el horizonte y que al tocar tierra nos abocamos con avidez a los despojos) allá la estatua de los sueños como una espada…
Barataria, 23.V.2014.