domingo, 4 de mayo de 2014

INTERIOR

Imagen cogida de vencerlatimidez5.wordpress.com




INTERIOR




Uno no termina de morir sino cuanto pervive en las palabras,
cuando las etimologías cogen las formas de los zaguanes y las antípodas
y las constelaciones se tornan una extraña forma de lenguaje. (La timidez
me crece como un árbol silencioso y juega hacia dentro a ser pared.)
Todo lo que escribo huye —se fuga—como ese vagón de tren de la infancia
que se transforma en pájaro:
de manera inconsciente busco la ternura, mientras deambulo a ritmo de ceniza,
en medio de acechantes olvidos, cuando el agua encorvada del tiempo
emerge de mis ojos y el caracol del ciprés toca mi nostalgia.
—Seguro me juzgáis por mis pantanos, por ese barro de la timidez que forja
en mi conciencia silencios tan ásperos como la herrumbre de la impotencia.
Después de todo, el ojo de Dios no es ventana petrificada…
Barataria, 21.IV.2014