sábado, 25 de marzo de 2017

REMANSO DEL DESVELO

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REMANSO DEL DESVELO




A la poeta Miryam Colombotto de Seia




Cada quien desde lo humano magnifica sus propias desnudeces o desvela sus remansos de airado abandono ahora me salpica el parpadeo abierto del cierzo y la censura a hurtadillas de lo opresivo y la hojarasca de campana heredada del tiempo y las rodillas devotas de los cirios y los aromas enmantecados de las aceras y la luz pobre de una flama entreabierta —ahora es tangible el descenso al carbón quemado de lo irremediable, o a esa especie de purgatorio de tren en el que vegeta la ceniza sin restañarse (ignoro si las palabras expresan todos los recuerdos o si la luz perdura en la rama del umbral o si solo perseguimos fragmentos de un suicidio) quizás no haya una palabra leve llenándose de caminos: quema el frío igual que el fuego aquel fuego ineludible de la cobija ciega leyendo el resplandor en medio de la noche  en la otra orilla decisiva del sollozo un escapulario remienda los espejos rotos del aliento desprendido de los tropiezos (he tenido que caminar después de todo abrochando mis delirios esa otra sombra profunda de la conciencia: una manotada de aire muerde mis vértebras)…
Barataria, 04.II.2017

jueves, 23 de marzo de 2017

AVARICIA DE LUZ

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AVARICIA DE LUZ




En la sordidez de luz la abundancia de sombras: los amarillos silencios de las paredes y su forma obcecada de buscar la eternidad en la almohada el río de fuego y su boca de exhausta orfandad siempre los ojos sumergidos en el mundo ensanchados los escondrijos del viento ahí en el dintel de las inmolaciones ahora son todas las noches en el último sollozo toda la confusión rota de las campanas en la madrugada los jinetes agudos del tiempo el torpe páramo que zumba en los ijares —sé de todas las grietas y el apretado infinito del polvo donde retozan perros y sepultureros sé del pellizco mortal y del gusano que se complace en mi carne alrededor de mis costillas el absoluto devorador de los féretros: el abismo y su diálogo entre rejas

(Siempre hay razones para escupir ciertos altares todos los vacíos poseen semanas sin calles y ventanas de imprevistas heridas en alguna colilla todo el aliento esgrimido los deseos el jadeo la queja el descaro de las redundancias del espejo todo los improbable de los epílogos: al final la rima asonante de las poluciones y ese viejo oficio de la pila bautismal allí en tu vértice las palabras mojadas de tus congojas)

Ahora ya sin luz sólo el instante de cada palabra dicha junto con sus extravíos y negaciones existen espacios que uno nunca ve: los silencios y sus abisales bocas crucificadas las puertas y los umbrales torcidos del día

En el abrigo de la oscuridad sólo la danza del deletreo, el altavoz apagado de los ataúdes el golpeteo de la avaricia la ebriedad de unos brazos lóbregos al punto de ahogarme en su cerradura de fuego
Barataria, 02.II.2017

martes, 21 de marzo de 2017

BRUMAS CARCOMIDAS

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BRUMAS CARCOMIDAS




De cierto que son horribles las osamentas en las fosas nasales horribles las incógnitas del espinazo voraces las ventanas ecuestres de mis ojos implacables los manuales de cementerios en mi aliento urgentes los fuegos del infinito que uno acaba haciéndole cuadritos al horizonte pintándolo de sollozos de almas puras y enredaderas —en los animales sacrificados del costado alineo mi escritura a los clavos de olor y forro de fármacos la pared o el espejo ese otro rotundo infinito masticable todas las penas se me acumulan en las poluciones se aglutinan los tóxicos fermentados de excusas de a poco las rebanaditas de olvidos y la terrible algarabía de moscas y los clásicos decorados de la insidia quiero firmar un nicho como la paz con todas las aguas verdes de las cabuyas con toda la tierra esquiva de mis zapatos —(vos casi beata mordiendo mi petate los sintagmas de las uñas el ruidito de pánico  cuando la navaja hechiza todo lo postmoderno que tienen las lítotes en los codos a veces uno mata la alegría con los dientes nunca los tejados tienen esa larga dimensión de la lengua ni es monumental la inocencia desvelada en el cuentagotas del gateo)

Uno se ríe de la náusea y los ridículos de la forma extraña que tienen los pedazos de la historia nuestra uno quiere lavativas para los pájaros de la herrumbre y tornillos para asir las nubes celestiales después de todo el humo no cesa se enreda despiadadamente en la cresta cavernosa de las ojeras en el fondo nos salpican los gritos de las ramas y esa otra lluvia irreparable del sonambulismo

(Es sólo cuestión de tiempo para lamer tu ombligo y hacer cometas en los eucaliptos y quitarle el hollín a la tristeza)…
Barataria, 30.I.2017

lunes, 20 de marzo de 2017

HORAS CONTADAS

Pintura de Paul Klee





HORAS CONTADAS




Ya estoy acostumbrado al territorio de los desasosiegos a esos lugares donde no se sucede la claridad: la celda hosca y fría la carcajada acuosa del reloj el grito desclavado de los megáfonos los tobillos ensangrentados del polvo y esta suerte de urgida tristeza todo parece impávido frente a los pájaros duelen los sermones de las bacinicas en las diéresis de las paredes morimos de esdrújulas en los moscardones igual sucede con el moho de la barbarie mientras uno se abrocha el aliento desesperan los escupitajos de la esperanza y las semanas de diccionarios en el sollozo y los domingos en las esquinas de las tumbas me confunde el nido de humo del tabaco y esta felicidad ávida de hormigas y esta secreción seminal de multitudes en el ayuno siempre las horas encuentran sus aguas móviles en el hipérbaton en el gruñido de saliva de los apóstrofes duele esta suerte de fósforos que se rehúsan a los tobillos: en los ojos las horas incoloras contadas del escalofrío sobre la hojarasca (siempre hay sed en los brazos aun cuando el olvido sea enorme siempre hay arrugas en esa otra ventana de los olvidos y hay también nombres que nos arrinconan hasta quebrar nuestra respiración: se muere de caminos se muere de fotografías se muere de preguntas e historias de taburetes ciegos se muere en dosis pequeñas de espinas se muere de rodillas cansadas y de llaves y puertas y deudas de alegría)

Después del tiempo el apuro de los desmoronamientos y la memoria:

la tierra de la última suma el silencio oscuro mamá allí con su pecho oprimido
y su mirada salpicada de árbol…
Barataria, 28.I.2017

sábado, 18 de marzo de 2017

EXTRAÑA CONVULSIÓN

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EXTRAÑA CONVULSIÓN




En el pulmón de la niebla ese cuerpo vivo de las pupilas: ¿A qué audiencias atiende la noche? ¿En qué hacinamiento de mazmorra el júbilo y la reverencia? Cabecean pulverizados los jeroglíficos del aliento las moscas de saliva del rocío y su extraña convulsión de gruñidos al pie de los horcones el mapa de medianoche sin estrellas y sin brújula —(solo se escucha a lo lejos el alma errante de los aullidos y el abrazo furioso de las brasas y la mordida apretada de las asperezas)

Inmóvil allí en los agujeros de mi infancia sordo el golpe de la deriva húmedos los mecates que desandan los olvidos el camino de fuego

En el crujido de los chiriviscos justo los alfileres de la duda justo el tropel
en mi dentadura justa la tiranía de mis deseos rezagados

Odio este vestigio de niebla debajo de mi cobija…
Barataria, 26.I.2017

viernes, 17 de marzo de 2017

ANILLO DEL PRETÉRITO

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ANILLO DEL PRETÉRITO




Un día (cómo explicarlo) resulta un revoltijo de afonías sé que ya no tengo razones para naufragar ni ocultar la tempestad de la locura y los recuerdos las fisuras son esa otra desnudez con la que jugamos la esperanza y los olvidos

—Vos encerrada en el esqueleto de mis suspiros a golpe de noche te abrís hacia mi cuerpo de verano y páramo de sordos vientos de ciudad llovida ante los párpados del árbol que gira desdoblamos  las ráfagas del aliento

(En los lamparones de mi nostalgia solo el taburete derribado de la alegría y ese redondo eco de la hojarasca

y ese gusanillo del luto no exento de tu corporeidad)…
Barataria, 25.I.2017

miércoles, 15 de marzo de 2017

DESTIEMPO

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DESTIEMPO




El charco de negrura en la sonrisa puede tanto como los agujeros del ojal del ladrido en mis sienes amortajadas de carcoma: crecen los pétalos entrecerrados de la rosa a despecho del último pálpito del tiempo el fregadero de cucharas no siempre sirve para lavar el aliento ni soltar una lágrima sobre los anteojos a destiempo la escama de los barrotes en las sombras o la ventana postrera colgada de mis torceduras siempre los retumbos del tiempo nos doblan las rodillas allí uno frente a los colmillos de la noche sin ningún salvoconducto a uno se le nublan los ojos con hollinosos paisajes de disfraces a veces el fuego es sólo otro desuso de las semanas o la sobremesa de los esqueletos de la oscuridad siempre palpables en mis amarillentos silencios…
Barataria, 22.I.2017

martes, 14 de marzo de 2017

MADURACIÓN DE LA HUÍDA

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MADURACIÓN DE LA HUÍDA




A Isabel Rezmo




El cuerpo apenas en su maduración de huidas. Ahora hondo de mar
y de escombros, clavado en los resortes de los vendavales,
herético en el suplicio: en lo inminente, resultan excesivas las incertidumbres
o el doblez de sedimentos acumulados en la boca.

Uno espera ver al pájaro sobre la rama, ese ardor alígero de su sombra.
Cabecean las semanas sobre la sed indeleble del granito.
En esta fuga de relentes, solo van quedando las excavaciones del sendero,
y la húmeda carne del cántaro en su rito obediente.

Al pie del ojo, sin embargo, los altos adobes del horizonte, las sombras unánimes 
de las bocas, el monótono clavo, fijo, del sinfín.

Uno muerde los rincones del desasosiego hasta develar el umbral de la puerta
de las voces enfurecidas que nos nombran. (Ignoro si hay imágenes piadosas
en los incendios; después de todo, el tiempo también nos roba las palabras;
huimos empalagados de lo abominable.
O hundimos la suma de nosotros en este mundo de sombras.)

En las palabras que habitan la memoria, parpadean los grises del Paraíso,
junto con las pringas de los relámpagos. Siempre nos sucede el mundo.
No siempre uno es consciente de las amputaciones del alma, del ciego sol
del mediodía, de los huracanes que acompañan la brasa.

Ante la huella de los ríos andados, el encaje de la noche asomándose
a la flama apagada de las cicatrices, a la convulsa respiración de escapularios.
Mientras calla el silencio, uno yuxtapone las fotografías del olvido.
Barataria, 18.II.2017

lunes, 13 de marzo de 2017

REALIDAD

Pintura de Joan Miró





REALIDAD




No hay contraseña más cierta que la ceguera en el cuerpo, ni lluvia más espesa que una corbata de calles al cuello para purgar las pústulas de la barbarie, ni una sed de madera para clavar el propio desánimo en la esquina provisoria de los inventarios (Al cabo hay desvelos desencajados con la promesa de un lengüetazo e intenciones de gotear palabras allí donde el ojo descampado sirve de aposento la realidad es tan así como un vocablo desabrochado en la humedad ultrajada del filo —vos lo sabés cuando ya hemos gastado uñas y pellejo y queda poco para ultimar las decapitaciones siempre hablas de la lluvia y su improvisada infancia siempre las calles y su transfusión de cuerpos ¡nada importa con esta costura de rescoldos! mira las ventanas y sus ganas irresistibles de manos)…
Barataria, 20.I.2017


sábado, 11 de marzo de 2017

DESENFADOS

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DESENFADOS




Digamos que el espejo muerde los balcones y las anatomías de los crisantemos digamos que vos caminás entre amarillas geometrías entre delgados colmillos de risa entre deudos y arrebatos de velitas extinguiéndose (lloran los zapatos de ampollas y lágrimas) alguien cuenta las palabras que nos envuelven en la cotidianidad no hay muchas cosas que sean diferentes a los ornamentos ni crepitantes como la grieta abierta sin colmarse…

Creo que entre tantos jornales de puertas y caminar desenfrenadamente a través de vacíos es tiempo de practicarle autopsia a la pulmonía y abrazar desnudo el alfabeto de tu nombre
Barataria, 18.I.2017

jueves, 9 de marzo de 2017

SUPERFICIES ILUMINADAS

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SUPERFICIES ILUMINADAS




(me llueven los pañuelos de cerillos y de esos enjuagues que nos da la mañana y de ese sudor que nos devuelve el bautismo a los 33 años y de esos ardores de felino en el tejado siempre el país me rocía con sus llagas de júbilo siniestro con su alargada abyección de mazmorra y paredón de pronto se abaniquea la flama del candil ese silencio denso traslúcido de las tumbas y los esqueletos en medio de un rocío de ocote la brea zarandea el olfato igual que lo hacen los amos de la fatalidad del país los jeroglíficos de la chatarra las calles con su desgarrón de neumáticos los extraños gruñidos del tiempo y su inesperada sal en los ojos —en tu mapa siempre estoy a la deriva como los antiguos galeones de las estrellas en alta mar sobre la piedra ya adusta brotonean las ignominias y el cielo de búho de la desesperación en adelante también quiero lavar la ropa del aliento los orificios que dejan las larvas la falta de ortografía de la miseria el carnaval amaestrado de los fines de semana los gritos del quinqué en la ventana cuando la luz se desentierra lamo los fuegos del sexo en el pantano de mi conciencia igualmente muerdo la pureza de los remordimientos el ombligo que ahoga mi boca los dedos que regresan a la desnudez ya no es un témpano esa almendra de humedad sino el cielo en llamas del pájaro vaporoso el sueño desquiciado en las ojeras entre muertos y tumbas ese jardincito amado donde se desencapucha mi bohemia)…
Barataria, 16.I.2017

miércoles, 8 de marzo de 2017

ENTONCES

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ENTONCES


Entonces es la herrumbre la gota efímera del tiempo.
Es el tiempo el taburete de sal
                                                   sobre la sombra
                                                    y las ojeras de la madera y el sucio paladar
de la neblina, del barro, de los olores cansados del oleaje.
(Si acaso del ojal desfondado, los arpones corroídos, la madera.)
En la cara descompuesta del viento uno piensa los sonambulismos
del aullido, los fríos bostezos de la solemnidad.
—Vos, con la soga al cuello de las incertidumbres,
con este rasguñar la lengua del asfalto y el absurdo de las respiraciones
                                                                                          carcomidas de hollín.
Uno gasta los zapatos, muerde la hoja de  bruma de la nada,
                                                            el ala deforme de la ventana,
el umbral y su dintel de pólipos en la garganta.
Ignoro hasta dónde llegan las vocales de los sarcófagos.
Tampoco sé de la onomatopeya fúnebre del cuervo, de los peldaños
                                                            inasibles de las telarañas.
Tampoco sé de todas las infancias fenecidas en la medianoche.
Supongo, después de todo, que uno debe adivinar la ternura en los burdeles.
Barataria, 14.I.2017

lunes, 6 de marzo de 2017

AHOGOS

Autor de pintura  Rene Magritte





AHOGOS




(quemado de ahogos esta eternidad que se vive en la trastienda de las gesticulaciones me cuestiono el olor a pescado y a especias a talabarterías a las herrerías con su olor a cascos a la espina infestada de la duda  y al hueco que nos deja en el aliento la noche entra en el taburete de los dientes en el despeñadero comestible que nos dejan las sombras de la luna al oír el viento se abren las bolsas de las ojeras y su mundo doloroso de paraguas siempre truena la madera arrinconada de mis poros saltan en pinganilla las bisagras de los manubrios más profundos de las vísceras en alguna hondonada del horizonte hay peces sobresaltados de ebriedad como suele suceder en las esquinas del deleite uno siempre está agonizando ahora con los ojos abiertos o cerrados da igual supongo desfallecen los brazos mientras crece el caos uno siempre se descubre en la ponzoña de los objetos en los atracos en algún antro de siemprevivas donde se ceban los pálpitos más aviesos claro que llega un momento en el que uno sopapea el infinito antes de entrar a las impurezas del ambiente de todo lo irreparable está la alegría que me provocan los analgésicos: sueño que me quito los grilletes y que la hora cero tiene su propia mayéutica y que las contorsiones poseen un valor indiscutible todos mis ahogos se incrementan en las semanas así retrato la fila india de las luciérnagas y la celda sin señales de horizonte)…
Barataria, 12.I.2017

sábado, 4 de marzo de 2017

MELANCOLÍA

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MELANCOLÍA




En lo hondo, la gota del minuto y las zapaterías de la melancolía al cuello.
La lengua descalza y la saliva y el silencio insondable del hombre.
Sólo me atrevo a perseguir las distancias y a entender el pálpito encarnado
de las equidistancias del ciempiés que deambula en mi aliento.
A veces sólo la noche y su libro de porcelana.
A veces sólo la reja y su amortajada ruleta rusa.
A veces el nudo ciego en la garganta anticipándose a la intimidad de la soga.
A veces todos los cangrejos negros de la muerte disputándose el absoluto.
A veces punible mi desnudez y las aldabas irreversibles de la historia.
A veces sólo la cruz y los cuchillos de la alegoría en la garganta.

(Nunca es fácil llenarme de tu respiración cuando parpadean
                                                                                                     los contravientos.)

Ante el pozo negro de la melancolía el golpe interior de las tarántulas.
Claro, a veces, soy culpable de las paredes abyectas de las pelucas,
quizá de la suma de cobijas sucias,  de las letrinas ahorcadas
en los mosquiteros.  (En medio de la ranura del candado sabemos que existe
una vegetación flotante, un río de alas cárdenas, unos desembarcos
sumergidos de caracoles, un oloroso delirio de humanidad plena.)
No sé si tiene vida alguna epifanía de martillos.
Me hartan las moralejas y el alud de aullidos casi como los trenes gangosos
de los espectros. Todo se extingue a puñalada limpia.
En las axilas se me vienen todos los cascos de las afonías.
Finjo estar cuerdo para colocarle los calcetines al infinito…
Barataria, 10.I.2017

jueves, 2 de marzo de 2017

INTERIOR ENLOQUECIDO

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INTERIOR ENLOQUECIDO




(el mar enloquecido de las sombras los caballos de infancia el césped de la almohada el jadeo gris de la niebla en las dudas subterráneas del horror hay un país desierto aniñado o muy adusto pesadillas de siglos flotando en la conciencia formas del aliento cargadas de gotas desprendidas del sinfín alzan oscuros los ojos de la premura todos los frutos líquidos del hambre en la almohada de granito las venas abiertas colgando de aposentos contrarios la paz es apenas un sobrenombre que cojea en los retretes ese desvelo largo de la cruz sobre los hombros tiene colmillos atropellados y mongólicas fauces nadie puede confinarse allí a sus bostezos repartidos nadie puede pestañear en medio de la catástrofe nadie  puede morder o asir sus dedos convulsos trastabillan las quejas y los rostros apenas son remiendos oscilantes para el engaño no obstante cabeceo mi religiosidad y mis conjuros celebro los terroncitos de alegría nadie puede negar este galope hirviente de la muerte estos encajes rudimentarios de los brazos las caritas pintadas en la desolación el gran ojo hirsuto que vocifera en los callejones del tuerto este es otro de mis demonios extraviados es el otro veneno de mis convulsiones el otro cansancio definitivo de las moscas la manera fingida de comer a manos llenas con tanta noticia halagüeña no hay víctimas ni indefensos quizá tamales endulzados a la medida de los braseros junto al humo fumo también esos corcoveos hablo de lejanos países y riachuelos hablo con el agua del espejo me entrego a la palabra que me sostiene al ojo lo del ojo del destiempo)…
Barataria, 08.I.2017