viernes, 22 de octubre de 2021

TAL VEZ SOLO SEA EL INVIERNO

 

Imagen Pinterest



TAL VEZ SOLO SEA EL INVIERNO

 

 

 

 

Añoro una voz para decir el árbol

Que ronda mis sueños, el nombre de una mujer

Que semeja el descenso de las mareas,

Y el diálogo interrumpido que sostengo

Con el ángel.

María Clemencia Sánchez

 

 

 

 

Tal vez solo sea la partida o el resto de un adiós, el brazo caído

en el árbol del olvido, el despojo de una sonrisa compartida.

Nada nuevo hay en las bocas que callaron en la intemperie,

súbita la esperma en un ataúd de viudez, un muro de piedra feroz,

amenazante entre errantes fangos de cielo sin velámenes.

En el extremo desenrollado del graznido, el tótem de cobijas

sin huéspedes, o el sentido insomne de la última caricia.

Desde luego hay tantas cosas que añoro: el ovillo del paraíso

y ese despeñadero alrededor de tus ijares

y esas aguas hasta el cuello, noctámbulas, colgando del alero.

Hay mareas en tierra, ancha y desnuda, como roca de sed,

y una sombra ciega que nos llama en sucesivo desconcierto.

En el camino del sueño, la palabra tren en tu boca, a veces la lluvia

en tu pecho como una puerta de par en par.

A veces escucho tu voz sobre el agua a voluntad del corazón.

 

De Camino disperso, 2021

©André Cruchaga



sábado, 16 de octubre de 2021

PARAÍSO SIN PÁJAROS

 

Imagen Pinterest



PARAÍSO SIN PÁJAROS

 

  

Paso mi mano fría por la cama

Está vacía, vacía como mi pecho

Como lo que me restó de alma

Via Plaza

 

  

Entre sumas y restas, una jaula frenética, las venas rotas entre los dientes, la ventana del pecho entre sombras, el camino de la herida sin bizna ni fragancia: la herida es náufrago y deriva  en un suspiro sin ropa, helada la sed en los féretros del ojo, hundida la esperanza y sus tripulantes. Hay un grito ebrio en el desierto de la cama, una almohada sorda, fugitiva como el mal agüero de la niebla en los ojos. Ya es remota una fogata de orgasmos en un imaginario de cascajos, o una sonrisa inocente entre montañas de cráneos vacíos. Siempre vivir en un país como el nuestro tiene sus riesgos: nunca falta la pócima de sal en un pocillo de barro gastado por uñas y gritos. Jamás este paraíso tuvo pájaros alrededor de los brazos, pero sí, moscas y sabores agrios.

 

De Camino disperso, 2021

©André Cruchaga


viernes, 1 de octubre de 2021

INTERLUDIO DE LA NOCHE

 

© Obra pictórica Joan Mitchell


INTERLUDIO DE LA NOCHE

 

  

Esta vez adivinarás cuál de nuestras palabras se formó

en un país sin nombre,

cuál de ellas creció y se hizo tan fuerte que tuvimos

por fuerza el silencio.

Melinna Guerrero

 

 

En el interludio de la noche, ninguna voz reclamó por el cuerpo vencido de las palabras, ni por esa boca de silencio próxima a la soledad. Al revés de la desnudez, los goznes de una edad que se niega al tiempo. Es difícil hablar frente a un país despiadado y más cuando nuestros anhelos son solo recuerdos. Tu nombre se confunde con el dolor y más cuando se hacinan los temores, las dudas, la lluvia. Cuando callan las palabras, emerge alrededor una lejanía de sombras interminables. Nunca sabremos consagrar la ternura entre la fiereza del polvo y las calles. Silente la tibieza de tus brazos, aquí y ahora entre confusas vigilias.

 

De Camino disperso, 2021

©André Cruchaga

© Obra pictórica Joan Mitchell


jueves, 23 de septiembre de 2021

YA HE CALLADO MUCHO TIEMPO

 

© Obra pictórica Gerhard Richter


YA  HE CALLADO MUCHO TIEMPO

 

  

Cuánto tiempo he callado, cuánto tiempo he perdido,

cuánto tiempo he soñado mirando con los ojos

arrasados de lágrimas, como ahora,

Antonio Colinas

 

 

Es casi religión este silencio de muralla,

este silencio obediente al deshojamiento de los ojos,

fiel a una dura imposición en los párpados,

áspero tiempo cuando ríes a la distancia:

solo hay recuerdos en el camino de la memoria,

trenes que se cansan en la piel,

memoria de rostros que aprenden de la lluvia soñada del sollozo;

nací callando entre sombras hermanadas de amuletos;

callé también en el extravío que me prodigaron las palabras,

en el tronco inerme del árbol plantado

en el traspatio del cuerpo de la sequía.

Como en el camino borrado por el viento, me queda,

apenas, el desamparo y la lápida mortuoria

y aletargada de aquellos ojos primogénitos de la ternura.

 

De Camino disperso, 2021

©André Cruchaga



lunes, 20 de septiembre de 2021

INFANCIA EXTRAVIADA

 

© Obra pictórica Joan Mitchell



INFANCIA EXTRAVIADA

 

  

En el éxtasis matutino

Canta con una rama encendida en cada mano

Predice las hermosas catástrofes

Soñadas en tu infancia

Rosamel del Valle

 

 

Esa infancia tiene el rostro tapado, sombras en los ojos, pecho y costillas y respiración, desnudos en la resbaladiza redondez del camino. Hay un canto hueco en la garganta, un espejo de peces fijos en la espalda, o la simple aridez del sueño hasta que el éxtasis se torna ceniza, frenética lluvia en el pocillo de los poros. Nada es posible desde entonces: caduca el poniente y los crepúsculos; nada queda del candil doméstico, ni siquiera aquella lealtad suscrita en el surco mojado del delirio. Todo estaba destinado para los adioses, sin día, sin caminos, sin semanas.

 

De Camino disperso, 2021

©André Cruchaga