viernes, 30 de noviembre de 2012

BREAK OFF

Fotografía: Lázaro Aguirre




BREAK OFF




Split all ends up they shan't crack…
DYLAN THOMAS




rompo las palabras dejo de hablar hay miedo de pronto en la refrigeración de mis sospechas a mitad del pecho el caos se convierte en infierno primero los círculos después los falsos axiomas  el diorama del cortaplumas a punto de hacer su escisión  en el cerrojo del tiempo  de pronto he recordado algunos versos de Dylan Thomas: Dead men naked they shall be one / With the man in the wind and the west moon o estos otros del poema DO NOT GO GENTLE INTO THAT GOOD NIGHT  “Wild men who caught and sang the sun in flight, / And learn, too late, they grieved it on its way, / Do not go gentle into that good night”… empiezan a cansarme los meses refugiados en mi alma toda la luz que cabecea en mis vísceras las costillas rotas del piano de la lluvia perforando el largo camino de los zapatos descalzo después en el desorden de la realidad junto al monólogo de los andenes es fantástico el traje gris de las onomatopeyas los días en que abrí por primera vez los ojos y descubrí las estatuas y los maniquíes haciéndole reverencia a los semáforos y cundo abrí la boca para conocer la yerba amarga del arbitrio la misma locura de los mapas colgando de las paredes el abrigo de la fosa incapaz de soportarme  durante los días más hostiles de las frustraciones así entré al lenguaje de la música y la pintura: vale la pena recordar mis blues la tormenta de azules de miró ya me he olvidado del punto  A ahora solo pienso en el punto B y el C por aquello de la probabilidades me pregunto si un día dejaré de hartarme de lo lúgubre o de esa locura enfermiza de llenar mis bolsillos con aire o del polvo fino que se acumula en las estanterías después de todo no sé si existen las buenas conciencias porque demonios que requieren de psicoanálisis hay en abundancia sobre todo fuman indecentemente el paisaje para colmo de males es real conmigo: ni oculta el pan que me hace falta ni los estiajes que ha labrado la estupidez del tiempo algo de mí sonríe después  de todo cuando pienso en la humanidad de Gandhi (no está mal me digo) en esta irrealidad donde escribo el poema no está mal vomitar contra uno mismo y sacar todas las conversaciones fatuas y sin ternura el poema después de todo desvela los puchitos de congoja que se llevan en el bolsillo del pecho

Barataria, 19.XI.2012


jueves, 29 de noviembre de 2012

AL TRASLUZ DEL CANDIL

Imagen tomada de lacomunidad.elpais.com





AL TRASLUZ DEL CANDIL




eran las alas frenéticas en los huesos los gestos sobre las algas los ojos en los lunares de la noche las pude ver desde los neumáticos ahogados de las aceras desde los pájaros hirviendo en la ceniza junto a la pared encarnada del tiempo: eran sombras y eran días nuestra herida  en la viscosidad de las palabras ¿recuerdas ahí los paralelos exactos del vientre  el trópico en la boca vacía de las sardinas? tenlo por seguro: nadie puede entender el galope de tinta en el rumor del cuaderno de los poros nadie puede entender el aullido de dos cuerpos salpicados por el tintero ni por las ventanas desde donde se ve el césped ni los minutos acorazados en el cuerpo  ay los días que desembocan en el río los días incendiados el casco de los minutos en la bocacalle del aliento ay los días en la sed de los sentidos dónde aventamos los zaguanes las calles en vísperas de la desnudez la arenga de las municiones del pálpito ¿quién nos une en esta dispersión de manos en esta vertiginosa infantería del ombligo cuando nos desplazamos en razón del fuego?  sobre la campana incesante de nuestra propia sangre quitamos el guardarropa de los casquetes polares  y le damos lugar a los hidrantes a que hagan lo suyo  en nuestro haber nos olvidamos de los minutos para que las sombras sólo sean ese fermento de arriesgarlo todo: la ilusión es irreversible  en el zambullido de las cámaras de la esperma así lo dice la piedra del delirio desde el paroxismo subterráneo de los espejos luego que avanza la fuerza del sonambulismo el terciopelo del élitro la luz en explosión de párpados todo nos amarra al medio punto del cofre todo es alta respiración en la solapa de la garganta ay cada sombra derramada en la arboleda del bajorrelieve de los cuerpos arqueada te pareces a los colores incandescentes a la hoguera obstinada de las melódicas y a ese colibrí de fuego asido al pecho que cruza el tapial de la tarde y nos da nombres y nos convierte en enredaderas como esa honda persistencia de los almanaques nada nos queda después sino ese instante de yerbas pulsantes y la boca con estrías y el arcoíris exacerbado en los sombreros del acuario donde los trenes beben las distancias ay este oficio de la memoria: recordamos siempre al trasluz del candil el jardín de la risa con sus flechas amanecemos llamándonos erguidos ante la trompeta de la epifanía sabiendo que la luz es desmedida y que para el gozo es una conquista diaria por eso releemos las parábolas sin ninguna codicia…
Barataria, 28.XI.2012



miércoles, 28 de noviembre de 2012

SIN DUDA TAMBIÉN HAY DÍAS SIN PÁJAROS

Fotografía: Lázaro Aguirre




SIN DUDA TAMBIÉN HAY DÍAS SIN PÁJAROS




Me interrogó en voz baja por qué morí.
—Por la belleza —repliqué—
I Died for Beauty, Emily Elizabeth Dickinson





sin duda también hay días sin pájaros  y columnas de humo erguidas en la boca y brazos invertidos hacia la oscuridad total de las puertas: irrumpen las escaleras en descenso hacia la tarde muda que extingue las sillas del poniente yerran las sienes en el fierro de las disonancias es claro que hay ecos a punto de horadar la piedra cuesta sostener el aliento en los ataúdes impensables del desdén: quizás sea la hora cero la del resumen o la síntesis la hora fatal del prisma que fenece en el pedazo de bambú del calendario hecho agonías nunca se sabe hacia dónde van las espinas del agua y la lengua traspasada por la ceniza nunca se sabe si es hueco o vacío este dolor real de guitarra fragmentada  hoy he vuelto a caminar entre la multitud ¿dónde está el alba?  Hay gemidos de sangre y relojes oscuros me muerden la degradación de mi propia materia es grande el desamparo de las espigas y putrefacta la desesperanza de los crisantemos frente a qué paisaje pueden sobrevivir mis palabras sin que los cuchillos tiriten en mis dientes sin que la saliva niegue mis violines mientras grito en la prisión del fuego me doy cuenta que la perennidad es un concepto efímero que solo tiene cabida quizás en las cosas microcósmicas gimen los trenes amarrados a mis ansias agonizo en la escupida de los taladros montañas de lejanías para mis dilatados pies jardines deshabitados en el mendrugo de la alforja de la esperanza qué me queda sino sangrar en tantas interrogaciones allí en el polvo desmedido que soy en el pañuelo que auxilia cuando la ausencia es señal de otro filo indefinible si existe alguna analogía debo decir que es más benévolo un disparo a esta suerte de páramos y colillas y mientras los zapatos se desgastan en el viento también el matorral se acerca a mi boca volé he volado nunca alcancé sin embargo el fruto de mi muerte caen las palabras en la bruma como todo lo que aletea en la memoria la ardiente brasa del frío el poniente del espejo como un muro a la orden de no sé qué designio de pronto vuelvo a mis candiles y al compás de la entraña ciega del pálpito al final creo que sólo es un día sin pájaros en esta sed amarga de la espera sea pues al final la piedra silenciosa que oscurezca junto a mis alas
Barataria, 17.XI.2012


martes, 27 de noviembre de 2012

CON UN LIBRO EN LAS MANOS

Imagen tomada de flickr.com




CON UN LIBRO EN LAS MANOS




con un libro en los dedos la mano derecha y en la otra caracoles: es raro soñar y tener en el entrecejo un vaso transparente con agua a punto de saltar a la otra orilla donde habitan los recuerdos supongo que es locura pensar a profundidad las cosas guardar la genealogía de la tinta en el terreno vacío donde mueren los desvanes de soledad: cualquier circunstancia es un pretexto para no hablar de la poesía de los libros verdes encantados que leímos en la infancia de pronto como si nada: ha transcurrido el tiempo dejamos escrito cada minuto del pálpito entre ráfagas de aire calor frío abandonamos la tarde y nos adentramos a la madrugada al punto de habituarnos al ruido de los pájaros en las manos los armarios de la sed el reloj sordo que nos mira desde la reiteración del ritual sobre la mesa  acudimos al diccionario del colibrí  cuando nos desafía el aleteo cuando es necesaria la constancia sin reproches y claro en la efervescencia de los poros vos, yo — echamos al cesto el sobretodo y los pañuelos ahí adentro la profundidad del mar en sillas de azúcar  en la cavidad del pecho el mimeógrafo del pálpito extendido en la noche el ascensor del asombro las paredes con objetos del deseo me pregunto si la nostalgia podrá quebrarse un día o si el puente colgante del asombro se convertirá un día en sórdidas aguas sobre los retratos que hemos ido acumulando en cuanto al amanecer espero siempre que sea perdurable: a través del balcón las crónicas urgidas de las ventanas: Ulyses en el infortunio de las aguas las pupilas con su telegrama de zapatos bien que la ternura es una hogaza de pan inequívoca al cabo de la fuerza del destino bien que ahí en el concierto de los desahogos releemos los caminos prolijos del vértigo: en el fondo siempre me quedo absorto creciendo en los centímetros de los claveles en ese todo que bufa en los gladiolos hasta arder en el estrépito de los muslos
Barataria, 21.XI.2012



lunes, 26 de noviembre de 2012

CIELORRASO DEL SUEÑO

Fotografía: Lázaro Aguirre





CIELORRASO DEL SUEÑO




inhalamos, sabes, la inocencia de la lluvia; así empezamos a vernos
 inventando el  cielorraso de nuestros sueños 
tocando el falso pudor del musgo
jugando debajo de la frazada de nuestros ojos,
encendiendo la obstinada brasa del agua en la ventana invisible
del pergamino del acuario.
Ay, los orgasmos en la taza de café al punto de quemar mi lengua,
y salpicar los extremos del cuaderno,
hasta el punto de alcanzar un estado mental ciego, en la proximidad
del relincho de las aguas íntimas y alborotadas
de la incineración del descenso;
con todo, confieso nuestra inocencia: no es que satanás se desplace
a través de nuestro misterio, no es que el abismo nos libere,
en el magnetismo conjuramos toda suerte de alegorías, toda la albañilería
de la aurora puesta a nuestro servicio.
Entre bocanadas de desesperación, el reflector del nosotros
con sus trompetas infinitas.
En algún lugar de la identidad,
mordemos el postre infinitesimal del arco iris,
todo el cuerpo del aire en el pincel del alba: toda vos cárdena en el ciclón
de mis aguas, en esta posesión de río en mi boca.
Cada uno recoge las aguas de la herida.

Barataria, 24.XI.2012


domingo, 25 de noviembre de 2012

LÍMITES DE LA FRAGILIDAD

Imagen tomada de la red






LÍMITES DE LA FRAGILIDAD






Abiertos a esa eternidad efímera, no hay milagros intermedios,
sino lo que cada quien concede a la fragancia;
aquello en lo que pensamos, a menudo nos abre tumbas
y a si de la mano, apretado el aliento, tratamos de que la balanza
resista a la memoria.
Contra la luz buscamos los espejos,
tal vez la propia palabra nos haga ascender al fondo,
alrededor nuestro no sólo hay balbuceos sino severos mimetismos
y esa secuela de ahogos abisales y esos retornos abruptos de las aguas.
Nunca dije que fuera fácil conquistar la transparencia,
mucho menos juntar las antítesis,
esa forma de abandono que tiene la noche
cuando convergen en solitario los trajines del rompecabezas;
tal vez en el traspié del lápiz, el carbón deshaga la caligrafía de tanta
hipnosis en pedazos
quizá la ráfaga desarme los diques y el río nos dé su respuesta
más allá del fluir y el espasmo y la inminencia.
Mientras tanto, nos están faltando hombros para este aprendizaje
que emerge del yo más profundo.

Barataria, 25.XI.2012


sábado, 24 de noviembre de 2012

MONÓLOGO

Fotografía: Lázaro Aguirre




MONÓLOGO




Sólo un loco como yo, ensaya sus palabras en la carne de la noche,
sólo un loco que platica con su sombra, con ese juego diario de la muerte,
Para vos que sos mi cuerpo, —feliz acierto cuando te miro—
pero no, temo estar equivocado después de pensar en ese juego vergonzante
de los días inhábiles de la angustia,
después que la luz hiende los sentidos como un pájaro,
después de babear preguntándole a la risa por dentro si puedo leer el fondo
movedizo del alma,
dilucidar los aciertos del desorden de los sueños,
¿Puedo rescatar aun el sueño con esta nostalgia a cuestas?
Todo lo que es no es cuando pasan los años, el sarcasmo y la desconfianza
se prolongan en el aire,
me resiente la muerte de la alegría
el golpe a fondo cuando ya he perdido mi propio horizonte,
cuando la tumba está ahí como un acto de heroísmo, fatal, inolvidable,
persiguiéndome en todas las direcciones de mis ojos.
En plena decadencia de mi respiración, la cruz interminable
de los esqueletos, negros espejos de transeúntes en el grito, convertidos
en la próxima ceniza del éxtasis,
entregados a los absurdos bolsillos del pecho, sin más quehaceres
que una florecilla marchita en el aliento.

Barataria, 22.XI.2012


viernes, 23 de noviembre de 2012

JARDÍN DE LA INCITACIÓN

Imagen tomada de nuestrorumbo.com





JARDÍN DE LA INCITACIÓN





…los ojos de las estrellas salieron de sus órbitas.
VLADIMIR MAIAKOVSKI




Debajo de los párpados obran los ojos. Su luz retumba, intensa al desafío.
Todo el universo levantado por nuestros ojos, llega a las bodegas
del alma, tal vez porque los días reconocieron nuestra risa, el fondo
de cada una de las palabras;
aspiro cada día a la unción del incensario, —mis días son diluvios—
donde amaneces convocada por la aurora, tierra adentro
donde el hombre nace, cofre donde palpita el rocío.
El corazón de la vigilia fue hecha de linternas, inventamos las llaves
de los meridianos y el zumbido en la garganta de los violines;
al centro de la arcilla está nuestra labor,
hacer un nuevo firmamento y bautizarlo con flautas y melódicas.
¿hay para este delirio un infinito o carece de justicia esta ventana
a la que se le antojan alas a estas semanas que le gritan a la Vía Láctea?
Juro que el arco iris está deshabitado sin nosotros,
En mi propio calendario se sublevan los jardines: quiero en vísperas
de la yedra que florece, empezar a leer historia y geografía:
desde los cuatro vientos de la distancia,
emergen los vilanos, irreemplazables de mi propia voz…
Barataria, 19.XI.2012



jueves, 22 de noviembre de 2012

SOBRESALTOS Y DISCULPAS

Fotografía: Lázaro Aguirre





SOBRESALTOS Y DISCULPAS




Sobre la nieve los lóbulos acorralados del deseo y los ojos puestos
en el horcón de las sombras: es imposible descubrir nuestra luminosa
hondura, mezcla de resistencia precedida de íntimos granizos.
Es palpable cuando jugamos a la inocencia del día,
nos vaciamos de sueños, hasta verificar la resurrección de las palabras:
y si el horizonte de la nieve es terco entre la breña,
en ese charco cielo del festín,
desenfundamos los violines de la convulsión, el sexo agónico que empuja
hacia el cuerpo derramado del cordaje del conjuro;
puedes poner de espaldas la mirada, puedes callar frente al eco,
pero con vos siempre es presente
el colibrí amurallado por el viento de la nieve: con todo nos desvive
este sobresalto de la hoguera en el rescoldo candente del trapecio.

Barataria, 16.XI.2012


miércoles, 21 de noviembre de 2012

TEXTO PARA LOS PRETEXTOS

Imagen tomada de astronomia.com




TEXTO PARA LOS PRETEXTOS




¿para qué escribimos a fin de cuentas a lo largo de las trampas del sueño  de los días difíciles frente a los baños públicos? junto a las primeras horas del día los carbones del cielo el aire de las miradas la sombras parecidas a los días grises del desbalance: imágenes sin sentido en la franela de las flores marchitas en una palabra suelen haber otras palabras mutiladas otros engaños y abismos donde la poesía se convierte en puzzle para los días postreros cuesta entender la ropa negra en abanicos negros la saliva muerde las aguas del reloj y uno acaba en la simplicidad de los andenes sin caer en la cuenta que la calle es también un bosque mucho más patético que cualquier videncia al trasluz de un candil derruido  hay disimulo de alacranes en las telarañas en medio de todos los hallazgos de botánica debo caminar en medio de los nudos calcinados de la ciudad debo  recoger las atrocidades del desencanto y hasta colgarme de las púas de las horas: hoy  he metido mis manos en los hidrantes de las pagodas tapizadas de arcilla en un lapso de peces me adentro en la mecánica del goteo este es un tiempo en el que todos de alguna manera estamos lisiados de ilegibles aguas soñolientas hambres que desploman el palco nupcial de las concavidades aun así el enjambre del ensueño desorienta los colores de las pupilas todos estamos hechos de puñados de vegetaciones la mugre del búho ahoga mis manos al parecer las conversaciones carecen de sentido cuando en el tiesto de las sombras las palabras son minúsculas como un plato en toda la faena de la cópula entre tantos pretextos está el tragaluz del tejado el fuego que nos quema en el artificio de las aguas el paraguas sobre el sombrero del follaje o la copiosidad visible de la tela magnética de los encajes jamás uno sale ileso de la mensajería de los moldes de cada escrito que desconoce la garganta en medio del musgo las libélulas pasan a ser una realidad inminente en el cuaderno dibujamos litorales semejantes a los pájaros

Barataria, 14.XI.2012


martes, 20 de noviembre de 2012

LO QUE ES EL DÍA, EL POEMA, VOS

Imagen tomada de la red




LO QUE ES EL DÍA, EL POEMA, VOS




En la claridad sola de la página el día ahogado en la historia,
la embriaguez sin dobleces del poema,
las almohadas que fluyen descalzas en las venas: tiembla el océano
del conjuro en el aliento, (el alma es inmortal en esta noche dispersa
e innumerable, inexplicable ante tanta avidez.)
—Vos, aquí, inmensa, líquida con la vestidura kantiana de la lava,
a punto de romper, descalza,
la pared implacable de la geografía.
Yo sigo, y quizás en el poema, encuentre la salida al imperativo
que de golpe clama: el poema para sobrevivir en cuyas alas,
vos, la esquirla que laborea desde la distancia en mi pulso de colmena.
En la piedra tutelar de la mañana, afinco mis instrumentos de labranza:
y mientras el tiempo nos fusiona, hacia dentro de lo inminente,
el poema por excelencia renueva su propia utopía.

Barataria, 14.XI.2012


lunes, 19 de noviembre de 2012

BAÑOS ROMANOS

Imagen tomada de ka red




BAÑOS ROMANOS




Me hablas, hoy, de las termas romanas y entre la ablución y lo lúdico,
Pompeya de nuevo entre la constelación de las aguas.
Podríamos vivir ahí en el medio punto del resplandor, junto al estío
de las alas, la voz en la solapa de los poros;
y, en el despeñadero agónico, morder los anaqueles del orgasmo
en la siempreviva horizontal de los encajes,
aguas ciegas al poniente, ardua cadencia de las piernas como un viento
que sin evadirse deja su huella:
el rescoldo descuadernado del candil, allá la brisa como aire de eucaristía,
el triunfo de la flecha en el conjuro, sobre el crecido cedro de la agonía.
Mientras aquí, exhausto,
ese sonido de vendaval y de trompeta,
dura la ojera profunda de las certezas, la cobija del forcejeo
sin que la parábola del desvelo se agote en la piedra del aliento.

Barataria, 17.XI.2012


domingo, 18 de noviembre de 2012

PACIENCIA DE LA MÚSICA

Imagen tomada de la red






PACIENCIA DE LA MÚSICA




En el fogón del amor que se revela a través de la ventana,
el agua ciega de la piedra, efervescente música del rapto,
—temblor de mar, quizá en la ola—
esta música apretada que nace de la sangre y desvive en vigilia
y escinde los días,
entre el destello de las manos y la  maleza de la caverna.
Y aunque los peces del zodíaco cumplen su designio, atónito me quedo
respirando en las tumbas,
de esta paciencia mayor que me da el pretérito de la música,
junto al piano derretido de la lluvia.
Y claro, resulta que en la superstición de tus mulos,
hay inevitables gargantas que andan tejados derretidos, abecedarios rojos,
como una hoja de otoño tatuada en el pecho.
En el recuento de mis pasos póstumos, —estarás, estaremos—:
Pues en la ceniza, también descansa el fuego,
como el ojo mayor del alba en el crepúsculo, como la danza de los fósforos.
Brataria, 13.XI.2012

sábado, 17 de noviembre de 2012

ME EXTRAVÍO EN LA SONORIDAD DE LAS VENTANAS

Imagen tomada de la red





ME EXTRAVÍO EN LA SONORIDAD DE LAS VENTANAS




Me extravío en la sonoridad de las ventanas, blanca vendimia del azúcar
en el caballo metálico del oleaje;
debajo del paraguas, el alba de los platos sobre la mesa,
el hambre que tropieza en las ingles,
la caligrafía de agua de las semillas, los troncos del esperma flotando
en el roquedal enfebrecido de la flama.
A cada rueda del suspiro, le ponemos flotantes chimeneas, una pintura
inolvidable Magritte, y esa ebriedad del monopolio del tabanco;
en la primera lluvia agolpada en el follaje, ciegas hormigas
agujereando los contornos,
aquí la lengua sorda de las consonantes, la taberna del cráter
donde de nuevo nos lanzamos al fantasma de los trenes, y al ávido rebaño
de latidos, acaso porque la puerta, brilla
a través del metal de las palabras, entre los dos universos
el caracol que juntos incineramos a la altura de la rodilla de los astros.
Barataria, 11.XI.2012