martes, 27 de septiembre de 2022

CUERPO AUSENTE

© Obra pictórica de Joan Mitchell


CUERPO AUSENTE

 

Su rostro brilla

en el cielo de mis heridas abiertas

Serkan Engin

 


Solo el cuerpo ausente atravesando los rincones oscuros del silencio.

Tal vez porque la oscuridad madura en la rotundidad de las palabras.

Tal vez porque en el pecho la ausencia es únicamente memoria:

un cuerpo que se aclimata en los párpados, y que se nutre

en la reconstrucción del tiempo fenecido.

(Mientras los trenes se despiden con su aleteo ronco, los dos surcos

de los rieles, abren la garganta hasta el cielo.

El grito descarna la lejanía y el pasado proscrito se vuelve impostura.

Muerden los amarillos de las sienes y la entraña.

Es como si de pronto uno quisiera saltar un muro de dura inexistencia.)

Desde el recuerdo, el cántaro de las distancias, el horizonte enfermo

de tizne, y las sombras inducidas del hollín.

Mis pies de crepúsculo ya no pueden caminar sobre la noche del asfalto.

Es cadáver la boca bajo la espera de la tierra.

Frente a los pájaros que deshoja el ansia, el desierto y sus manos

aviesas. La ruina premonitoria del no ser. El final de una historia.

Detrás del recuerdo, siego las sombras de la noche.

¿En qué cercano vuelo, la ausencia dejará de ser fecunda?

Somos la vértebra pobre de los días y no el ave fénix.

¡Qué vigilia más eterna la impotencia sobre un mar de barcas!

—La noche es un túnel donde se arriman todos los recuerdos,

la hoja caída que nunca retorna al árbol.

Lo sé ahora entre brumas y puertas desglosadas en solitario.

 

Del libro: «Mi memoria se ha cansado de llover y esperarte», 2022

©André Cruchaga


 

sábado, 10 de septiembre de 2022

DERROCHES DEL RECUERDO

 

© Obra pictórica de Joan Mitchel


DERROCHES DEL RECUERDO

 


Soy todo el hombre
El hombre herido por quién sabe quién
Vicente Huidobro

 


Vuelvo al hombre para morir en medio de todos los escombros.
Y en esa vocación de lava, rescoldo y miseria, abandono los dogmas,

de la carne y el seno ronco de mis confusiones;

hundo mis manos en la confusión del grito donde aprendí a morir,
y en el cráter de la herida que discurre como un ojo pobre
en las orillas del mundo de mi luz confinada a laberinto.
De mis pies, el asfalto golpeando siempre la historia del yugo infame,
el tiempo que nos trae cansadas melancolías,
sin que el viento sople y deshaga la voz ya degollada en el camino.
Una sed de ceniza muerde los pájaros anidados en el pecho.

Un alarido remoto moja la boca al punto de oscurecer
entre la maleza de remotos urinarios, «mientras va la anarquía

del corazón vertiendo su insaciable razón mortificada.»
Al cabo, no sé quién está al otro lado de la noche con sus furias
,

ni quién huye de la libertad degradada a cautiverio.

Salvo la resignación, la noche sigue aquí con su metal silencioso

y enervante. Es como si la memoria se dilapidara con escalpelos.

 

Del libro: «Mi memoria se ha cansado de llover y esperarte», 2022

©André Cruchaga


jueves, 1 de septiembre de 2022

SUSTANCIAS CARICATURESCAS

 

Obra pictórica de Joan Miró


SUSTANCIAS CARICATURESCAS

 

                                                                                        Es la noche sobre tu Isla y en su contorno, aquí y

allá, dondequiera se curva el impecable vaso del mar;…

Saint-John Perse

  

Ya estoy acostumbrado al territorio de los desasosiegos a esos lugares donde no se sucede la claridad: la celda hosca y fría la carcajada acuosa del reloj el grito desclavado de los megáfonos los tobillos del polvo y esta suerte de urgida tristeza todo parece impávido frente a los pájaros duelen los sermones de las bacinicas en las diéresis de las paredes morimos de esdrújulas en las moscas igual sucede con el moho de la barbarie mientras uno se abrocha el aliento desesperan los escupitajos de la esperanza y las semanas de diccionarios en el sollozo y los domingos en las esquinas de las tumbas me confunde el nido de humo del tabaco y esta felicidad ávida de hormigas y esta secreción seminal de multitudes en el ayuno siempre las horas encuentran sus aguas móviles en el hipérbaton en el gruñido de saliva de los apóstrofes duele esta suerte de fósforos que se rehúsan a los tobillos: en los ojos las horas incoloras contadas del escalofrío sobre la hojarasca (siempre hay sed en los brazos aun cuando el olvido sea enorme siempre hay arrugas en esa otra ventana de los olvidos y hay también nombres que nos arrinconan hasta quebrar nuestra respiración: se muere de caminos se muere de fotografías se muere de preguntas e historias de taburetes ciegos se muere en dosis pequeñas de espinas se muere de rodillas cansadas y de llaves y puertas y deudas de alegría) Después del tiempo el apuro de los desmoronamientos y la memoria la construcción de sombras que cuartean la conciencia la tempestad enceguecedora de la renuncia:

 la tierra de la última suma el silencio oscuro la mirada salpicada por las cucharas de dudas de las postrimerías claro las horas son sombras sustancias caricaturescas de la arcilla.

 Del libro: «Mi memoria se ha cansado de llover y esperarte», 2022

©André Cruchaga


miércoles, 31 de agosto de 2022

ESPACIO DEL DESAMPARADO

 

© Obra pictórica de Joan Miró


ESPACIO DEL DESAMPARADO

 


Todo está claro: hemos naufragado en el ala y la claridad,

sin antes haber llegado a nuestro destino. Todo lo niega nuestro tiempo.
Se apolillan nuestros bostezos entre vigilias impostoras,

la piel con sus recuerdos inútiles, —usted golpeando la tasa de café

con el filo de un silabario de monólogos, o mordiendo
la orilla de la cuchara del galope del destiempo como un rumor

sobre las piedras donde se erigen semanas.
En los jardines de la utopía, el silencio absurdo de los nombres,

los canillitas de abecedario trágico en los semáforos, metiendo

las uñas en el asfalto, hasta el grito sutil de los titulares

de primera plana como una flor que nos tortura las pupilas.
Vivimos aquí violentamente deseando cruzar nuestras heridas.

(Todo está dicho, sin afeites; los pájaros se pudren

en la voz que no los nombra, en el ruido difuso de los ojos.

A diario, solamente los colmillos y las rodillas, el catálogo

un poco oscuro de los sueños. Ciego, adentro, lo acumulado.
Todo se nos viene en lentas marejadas: la avidez y su feroz adulterio,
el vencimiento de la realidad que nos impide respirar.

La abnegación es otro ardid para vivir la soledad.

Hay una forma desnuda en este calmo espacio de agolpamientos.
Toda nuestra memoria ha sido desintegrada; nos bañamos

en la ligereza de los desequilibrios de la ráfaga.)
Aunque nos aislemos con nuestro propio dolor, nos llega

del polvo y las colillas, el quinqué huraño, lejanísimo en la niebla.
—Aunque pensemos en las confituras del anfiteatro,

el grito desciende sobre la arcilla y calla al fragor

de esta gran noche que en adelante no dejará de ser memoria.

Alrededor de este espacio, de cielo sinuoso, nada más que la turbiedad

sombría del extravío. Supongo que también se gana en lo desandado.

 

Del libro: «Mi memoria se ha cansado de llover y esperarte», 2022

©André Cruchaga


domingo, 21 de agosto de 2022

EXTENSO PARPADEO

 

Obra pictórica de Joan Miró


EXTENSO PARPADEO

 

 

Hacia los agujeros que se forman en la soga, el vasto parpadeo

de los féretros, los pensamientos agregados al crepúsculo,

la sombra monótona e impasible de los cuerpos: el confín aprisiona

los ojos junto al agua de sal que presiden los suspiros.

Me zambullo en la almohada rutilante de trenes.

Siempre es terrible divagar en el cuchicheo de algún pétalo

extinguido; alguien, de seguro, conserva todavía algún respiradero

para los olvidos. Algún té para mitigar el cansancio.

Alrededor de esos vastos golpes, cabecean los sepultureros

del silencio, mientras la niebla garabatea algún panegírico.

Son vastas las muertes colgadas en el aliento. Uno lleva en cierta

forma, pedacitos de tumbas en el costado,

noches de relámpagos desmoronándose, rasguños de algún infierno

húmedo, o simplemente abolladuras en los espejos.

Crujen las tarjetas postales en su remolcada caligrafía.

Descienden, se desclavan los paraguas solemnes del tiempo:

una puerta rechina y agiganta mis laberintos, las solas palabras

con llaves. De vuelta a la página, el litoral remoto de pájaros,

las calles abiertas al paladar, los gritos gigantes de las ventanas.

Una esquirla en los ojos juega a ser puñal.

—Espero aquí, el sermón vertical de los pedernales.

Siempre espero como un cirio la limosna que nos da una ración

de eternidad, en esta luna de amordazados nombres.

Entre el ruido de un hueso y otro, la hojarasca de los fuegos inaudibles.

Allí, cerca del suelo, la piel y su ahuecado sombrero,

los baldíos de la noche.

Nunca hay certeza para saber cuánto crece la sed.

.

Del libro: «Mi memoria se ha cansado de llover y esperarte», 2022

©André Cruchaga


miércoles, 17 de agosto de 2022

OJO DE TIERRA

 

© Obra pictórica de Joan Miró


OJO DE TIERRA


En el ojo de tierra del pecho, los relojes de sed y sus extremidades. Sucede siempre que en algún lugar: cascabelean las avispas de los pensamientos, verdes de fuego los pájaros, ebrios de salmuera los goterones pestañosos de las aldabas. —Siempre persigo hasta el más mínimo vacío en medio de la hojarasca, en la bocamanga desabrochada de los trenes, en las pringuitas de saliva de los colibrís. Siempre estoy ciego como las sombras indefinibles de las alas. Llueve en la librería superior de los pinos; en lo recóndito, humean tambores y fieras. ¿Quién preside la luz después de todo? Abro la sombra y la luz de los recuerdos y deshago los techos convulsos de aquellos recuerdos u olvidos.

 En el silencio osificado de las palabras, la opulencia ciega de los párpados. El querer asir todo los imposibles, saciar la sed del prójimo. (Sobo el atrio de los sarcófagos; araño la tierra desabrida de las semanas.)

 Hay ecos como piedras que lloran en el aliento y hedores de masoquismo. En medio de las vértebras, solo se ven las infusiones solapadas de la tortura cotidiana.

 —Después, alguien se lava las manos. Honradas manos del granito.

Del libro: «Mi memoria se ha cansado de llover y esperarte», 2022

©André Cruchaga


sábado, 13 de agosto de 2022

OFICIO DEL ENSIMISMAMIENTO

 

Imagen FB de Pere Bessó


OFICIO DEL ENSIMISMAMIENTO

 

 

Entre mis aperos diversos están la tinta y el cuaderno; el pulimento

viene después cuando escucho los ecos de la caligrafía:

(todo es normal mientras los albañales no lleguen a mi olfato.)

Nunca me doy cuenta del momento en que los trapos sudan

en el cuaderno, ni cuando se desvanecen mis zapatos en el delirio.

Cada palabra es una ciudad en la que juego, así es como el tiempo

se llena de anteojos: jugamos —usted y yo, desde luego—

en el lago de la memoria, donde hoy por hoy, no existen sicarios,

sino imágenes del ojo extasiado.

Ahora solo la noche perfecta entre mis cansancios.

El cuerpo sin destruirse se colmó de esperas y de tierra los brazos.

En la hoja nocturna de la lluvia las grietas ahondándome

el aliento como una cárcava inexpresable.

Cavilo todos los días y es difícil, las coplas de tu piel me traen

los olores del recuerdo, la franja de la medialuna en mis ojos.

Desde siempre miré su pecho, un nido inmóvil para mis abismos.

Desde siempre, su boca virginal para mis relámpagos.

.

Del libro: «Mi memoria se ha cansado de llover y esperarte», 2022

©André Cruchaga


miércoles, 10 de agosto de 2022

CUERPO AUSENTE

 

Imagen FB de Pere Bessó


CUERPO AUSENTE

 

 

Solo el cuerpo ausente atravesando los rincones oscuros del silencio.

Tal vez porque la oscuridad madura en la rotundidad de las palabras.

Tal vez porque en el pecho la ausencia es únicamente memoria:

un cuerpo que se aclimata en los párpados, y que se nutre

en la reconstrucción del tiempo fenecido.

(Mientras los trenes se despiden con su aleteo ronco, los dos surcos

de los rieles, abren la garganta hasta el cielo.

El grito descarna la lejanía y el pasado proscrito se vuelve impostura..

Muerden los amarillos de las sienes y la entraña.

Es como si de pronto uno quisiera saltar un muro de dura inexistencia.)

Desde el recuerdo, el cántaro de las distancias, el horizonte enfermo

de tizne, y las sombras inducidas del hollín.

Mis pies de crepúsculo ya no pueden caminar sobre la noche del asfalto.

Es cadáver la boca bajo la espera de la tierra.

Frente a los pájaros que deshoja el ansia, el desierto y sus manos

aviesas. La ruina premonitoria del no ser. El final de una historia.

Detrás del recuerdo, siego las sombras de la noche.

¿En qué cercano vuelo, la ausencia dejará de ser fecunda?

Somos la vértebra pobre de los días y no el ave fénix.

¡Qué vigilia más eterna la impotencia sobre un mar de barcas!

—La noche es un túnel donde se arriman todos los recuerdos,

la hoja caída que nunca retorna al árbol.

Lo sé ahora entre brumas y puertas desglosadas en solitario.

.

Del libro: «Mi memoria se ha cansado de llover y esperarte», 2022

© André Cruchaga


viernes, 5 de agosto de 2022

MEMORIA CANSADA

 

© Obra pictórica de Joan Miró


MEMORIA CANSADA

 


Eran un hombre y una mujer, o sea, un hombre y un pedacito de tierra.

Federico García Lorca

 

Nuestros ojos ya no oyen todas mis infancias aquí en silencio, oscuros sueños en el vacío de las formas, años de desazón sobreviviente. Ya no sé dónde está la luz olorosa a madera, ni quien aquí esperándome bajo la tormenta con una boca de instantes, sin vacilaciones. Hoy me exacerba la polilla gris de las mordidas y sus años de ficción diligente. Nada se aquieta en medio de los paréntesis y los puntos suspensivos. Nada duerme aquí junto a las cicatrices, salvo los mausoleos y sus alas grises. Todo es ligero como el viento, como la marea de tus ojos empujándome hacia el sinfín. Crece lo único que tengo: esta oscuridad acentuada de recuerdos e ilusiones; el escombro es lo verdadero. Crecen las esquinas del horóscopo como lentas respiraciones: la noche y su joroba es una fábula.  «El hombre llora» mientras agonizan los sueños. Ya es difícil la travesía sin alas. Lento, aligerado, el fogón de la manzana en la luciérnaga.

(Entonces sucumbo en el líquido de los pañuelos. Sé que no hay doblez en los ojales, salvo el frío en la lógica del fuego. El despojo es otra forma del viento sin ornamentos; duelen los párpados cuando picotean los desgarrones del espejo. ¿En qué lluvias clandestinas las aguas no llegan hasta el cuello?) Quisiera conocer su nueva historia…

Del libro: «Mi memoria se ha cansado de llover y esperarte», 2022

©André Cruchaga


miércoles, 3 de agosto de 2022

ABANDONO PERDURABLE

 

Obra pictórica de Joan Miró


ABANDONO PERDURABLE

 

 

Arde el otoño con sus frenéticas hojas. Usted, gris desde los árboles.

Ya en los ojos se ve la luz en fuga, lo que creí en voz cerrada.

Se fuga la pira al roce del aliento, (el monólogo es puntual

en esta faena de prontuario), las horas que muerden mientras se hacen

lejanías las mañanas de cada día. La voz se quiebra.

—Nada es después del éxtasis y el albedrío, salvo ese tiempo

que se desliza en el olvido: el vacío también tiene su conjuro en el ala

de huesos que pulsa en los brazos. En mi taburete se prolongan

los recuerdos, y la penumbra ciega en los brazos.

(Después de todo, nos alimentamos de nostalgias, siempre vamos

ebrios de extrañas palabras, y de extintas siegas.)

La noche ha llegado, pero sigo despierto deshaciendo la lluvia.

«Sólo mi furia de hombre en las grietas de ti misma.»

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Del libro: «Mi memoria se ha cansado de llover y esperarte», 2022

© André Cruchaga





lunes, 1 de agosto de 2022

DESTINO DEL APÁTRIDA

 

© Obra pictórica de Joan Miró


DESTINO DEL APÁTRIDA

 

 

Como las dudas inquietantes, la rosa que se nubla en los sueños de este vacío que nos escucha en el grito sin nombre de la piedra. Sobre la tierra que nos desnuda, usted atravesó mi corazón con su palabra e hizo de mi pecho una llama. Luego el fonógrafo fue ergástula y, a menudo, distancia y abandono. Sangró el combate hasta hacerlo melancolía, zumbó el sexo sus costillas crepusculares en la profecía advenediza de la lengua. Entre calles inciertas y equipaje de angustia, un puerto sin nosotros. Sé que «Era hermoso saberte con un nombre que ya me duele ahora entre los labios, me sangra entre los labios como el moho de una fruta.» Ya sobre nuestras espaldas, las aguas turbias que nunca derribamos. Era hermoso respirar el país aún con todas las costuras en la piel. Yo solo tuve un corazón, nunca un nombre.

 

Del libro: “Ahora es de noche y tú no tienes nombre”, 2022.

©André Cruchaga

© Obra pictórica de Joan Miró



jueves, 28 de julio de 2022

ÚLTIMA CALLE

 

© Obra pictórica de Joan Miró


ÚLTIMA CALLE

  

La resignación es para los que no corren.

Cualquier hora del día es buena para tatuar un ramo de rosas.

Samuel Bossini

 

 En la última calle, un hueco de campana en la pared de adobe

de los viejos comensales del viento. Al extremo del aliento,

casi marchito el asombro en la lengua de vinagre de la tierra.

Chamuscadas las cruces de barro bajo el claustro de los sueños

de la tortura, esta ciega hora que nos saquea el alma.

Oigo el aroma de tus tacones desafiantes subir en la marea,

con toda la urgencia que supone el fuego.

Desde el umbral del lecho, el imán que gira en su exceso:

tu cuerpo inmenso como el estertor de Hard Times en la voz

de John Lee Hooker: dentro una taberna envuelta en su preñez.

En la atadura el salmo del pájaro y las cenizas que masturban

el sumidero estrujado de las palpitaciones,

esta vaga forma parecida a la alegría.

Sé que «es inútil repetir lo que termina en nada.» y sin nombre.

Los días no nos salvan porque todo es espejo delirante

de máscaras: nada somos ante la realidad que se impone.

Si vuelves algún día «que no sea una nueva noche.»

Porque en este país, ya hemos tenido muchas de sordidez

y fango como el mosquerío sobre un nombre sin decoro.

 

Del libro: “Ahora es de noche y tú no tienes nombre”, 2022.

©André Cruchaga


lunes, 25 de julio de 2022

SOLO CUENTA LO QUE SOÑAMOS

Imagen FB de Pere Bessó



SOLO CUENTA LO QUE SOÑAMOS

 

 

En lo oscuro la intemperie no tiene fronteras ni otro universo diferente a un túnel de insomnios y conjuros. Para nuestro porvenir los sueños lo ocultan todo, los castillos de naipes quemados por la hoguera, el animal que nos roe el delirio, el lenguaje que nos estrangula con el filo de amargos cuchillos. Algo se rompió en los ojos y eso evidente. El pájaro del desierto como el alma que huye del llavero de la sombra medrosa de nuestros nombres. Siempre estamos como animales cansados en la oscuridad: somos almas en cuyo espejo se perdió el amor, y solo respiramos la tormenta de ataúdes en la boca. A la orilla de las esquinas de la espera, seres de la nada en la trama de la indiferencia. (Usted alguna vez pensó en el amor, pero nadie lo recuerda. Nadie. Ni siquiera en la almohada que suele ser la confidente de nuestros brazos colmados de avidez.)

.

Del libro: “Ahora es de noche y tú no tienes nombre”, 2022.

©André Cruchaga


 

viernes, 8 de julio de 2022

BAHAREQUE

 

Obra pictórica de Joan Miró


BAHAREQUE

 

  

Nos divertimos mucho en nuestro pequeño pueblo

Vamos a edificar una nueva escuela

Vamos a elegir nuevo alcalde y cambiar los días de mercado

Estamos en el centro del mundo ahora estamos cerca del río

       océano que corroe el horizonte

Un poema es muy poca cosa.

Raymond Queneau

 

  

Mientras amanece el perro degollado del alba el débil paraíso en el cuarto de los ojos el tiempo que se amplía en los escarabajos a veces piadosos de lo inaplazable a menudo los absurdos me provocan nostalgias lo cómico los arrebatos de la introspección: dejo pasar el hambre de la idealización la mitología de la carroña los rostros modélicos en los rincones de la caja negra de lo ficticio resucito después de cada agotamiento en los resortes de las fotografías subo y bajo la marea de lo no permitido e insoportable muchos confunden el sectarismo con la toma de conciencia no soy diferente a las circunstancias siempre reparto mi trabajo entre la escritura y el divagar a ratos me quedo como maniquí escuchando a Muddy Waters a Stivie Ray Vaughan tarareo The sky is crying o The look at Little sister qué más da cuando veo el disparate de las hojas los ríos crecidos de las brasas y esa fea costumbre de la amenaza no puedo contenerlo titubeo trasnocho junto a ciertas obsesiones alrededor de mí las consecuencias de la soga al cuello los días ennegrecidos del infierno es absoluta la oscuridad en el bahareque de las semanas ¿alumbran las palabras como los focos como una astilla de ocote o papel periódico con kerosene? no es abstracción la insistencia del granito en mi pijama y en la alacena entro y salgo humanizado merced al botiquín de mis libros soy pequeño tan pequeño y aun así me alcanzan los arañazos las sucias toallas de la realidad de pronto cojo una tijera y empiezo a hacer trocitos de papel para luego aprender a leer lo contemporáneo las mariposas de neón de pronto golpeando mis ojos desde la distancia en la revista Forbes no hay penumbras sombras salvo la concentración de otras penumbras y otras tentaciones propias de lo suntuoso busco la luz para disolverla en mis manos y repartirla unitaria infinita inalterable despojada de facciones lo único cierto son mis brazos y mis ojos que vocalizan los discernimientos toda boca o cuerpo es inexistente en el vacío en el bolsillo frenético del maquillaje qué puedo encontrar mojo mi pañuelo por partes el agua en la emoción es abundante así explico la voracidad de estos días mis preocupaciones que desde luego carecen de arcoíris el polvo que recubre mis párpados la otra mejilla vejada también sin ninguna excusa entonces pienso en lo útil que son las baldosas y el grafito para desayunar mis impaciencias mientras abro el resuello de los autoritarismos me hablan las múltiples posibilidades de las pelucas otras cansadas semanas de bocas en la oscuridad veo perfectamente el horror y las celebridades que fabulan con mi respiración hacia la desnudez del papel en blanco esa sensación incompleta de las cirugías los traumas que provoca el absurdo el trabajo perenne del subterfugio al otro lado de la pared cualquier silencio nos da cuenta del tiempo y sus dolencias

Barataria, 27.X.2014

 


jueves, 7 de julio de 2022

CANCEL

 

Obra pictórica de Joan Miró



CANCEL

 

 

No hay tiempo que perder en este mundo embellecido por su fin tan próximo.

Se te ve en todas partes dando vueltas en torno

a cualquier cosa como en éxtasis.

De tus salidas a la calle vuelves con los bolsillos llenos de tesoros absurdos: guijarros, florecillas.

Hasta que un día ya no puedes luchar a muerte

con la muerte y te entregas a ella,

a un sueño sin salida, más blanco cada vez, sonriendo,

sollozando como un niño de pecho.

Enrique Lihn

 

 

Siempre las luces tenues en el torrente carrasposo de la noche allí donde ciegos se multiplican los gritos un cuerpo sobre otro como ese tráfico de los congestionamientos todo es urgente y duele la habitación sin cama el sueño sin ventanas alrededor de los canceles donde el tiempo solo es la proporción del vacío —uno no sabe a ciencia cierta cuáles son las claves de la civilización: candelabros cómics pasa papeles mecates pitas sosteniendo el aliento el pájaro del falso olvido en los bolsillos el falo arrimado al bajamar del vestíbulo los periódicos arrugados en los poros sin más futuro que permanecer adheridos a la piel o la tierra en las difíciles estridencias de la calle esta luz envejecida como una mancha en los sucios zapatos de las esquinas solo hay bodegas grises en las ojeras densidades oscuras surcadas por el aliento ¿quién sale de estos espacios apretados de sábanas? ¿Quién se acerca al juego de ser distinto? ¿Quién da o pide explicaciones a la evidente desigualdad de las ventanas?  me río frente a los ases de la oferta y la demanda mientras muchos hacen lo suyo en los callejones del titubeo me río cuando se habla de homologaciones con una sensación de escalera oscura me río de los trastabillones que provoca el frío y el falso estupor de quienes se rasgan las vestiduras ¡cuántos caminos equivocados y muchos todavía por andar! a menudo nos enfrascamos en las nimiedades por aquello del marketing  inocentes vivimos atemorizados por el miedo también es parte de la guerra sucia contra el discernimiento ah es que al discernir ofrecemos resistencia condición necesaria para salir de la oscuridad ahora podemos hurgar los bolsillos y despojar a quienes nos despojan con sus vicios desde siempre hay tantas mentiras bien elaboradas y hacen un harapo de la condición emocional entre un cartón y otro la situación es la misma: sudo en las aristas del cuerpo corroído por los magullones pegajosos del olfato en la desnudez de vaca flaca que acecha los aullidos de este escenario después de todo la vida es una carrera contra el tiempo queremos ordenar este mundillo de la artificialidad romper con lo divertido que resultan las fobias o el pánico meternos en el folclor de las celebridades siempre es espectacular lo incoloro lo pintoresco de la elegancia en fin todas las semanas sin inmutarse: teatro comedia prejuicios reprimidos hostiles cuando ya se han instalado en el areópago ¿quién recuerda a quién después todo? un espejo que cede a los deseos al otro lado del cancel muchas elucubraciones inexplicables el mundo que no es mi mundo la música y sus estratagemas los ojos cerrados a los discursos el maquillaje y las misas dominicales los inquilinos que fijan los horarios los tres tiempos de comida con derecho a reengancharse todo es un absurdo complejo y unitario jamás la decadencia urbaniza la conciencia —lo sé ahora cuando el despojo es la caja negra del cromatismo y la calle un pedal de proporciones siniestras salgo de Jericó por si acaso…

Barataria, 28.X.2014