lunes, 22 de febrero de 2016

ZONA DE LEJANÍAS

Cogida de taringa.net




ZONA DE LEJANÍAS




Muerdo hacia dentro los huesos del país, ese mundo que se desvanece a diario
como el calendario indeciso de la hojarasca.
¿Quién nos asegura la intimidad que nos duele en la respiración?
Lejos o cerca se juega a las contradicciones del asfalto, al espejismo que nos gana 
los ojos, a la noche cuyos anteojos nos traicionan.
Para mí la cobija y la mesa son zonas de lejanía, acantilados del desvelo.
Así es aquí o allá, galopa la herrumbre de la intemperie, lo hacen —también—, 
los que cercan la vida y trafican con el cántaro de la esperanza.
A lo largo de las estaciones  heridas de las sienes, dilapidado el pez
en su anzuelo, marchito el mimbre de lo vívido.
Uno, —por cierto—, siempre regresa a la reja de los recuerdos y relee
la escarcha de las tormentas,
y cruza todos los recuerdos de la patria: los nombres graves, inmóviles
del abandono, las oscuras voluntades donde fructifica la zozobra y la opacidad.
Mientras uno camina entre vacíos movedizos, la desesperación crece junto
a las paredes, hay una piel árida de rosas sin nombrarse.
En el espejo se ven las bocas anegadas de tiempo, se ven muelles quemados
y oscuros, húmedas soledades vecinas del despojo, amarilla madera del vértigo.
Siempre está al acecho la voracidad de la noche.
Las lejanías, son en definitiva, un disfraz de las fotografías. (El país es eso, supongo, mientras el hervor relincha en la olla de presión.)
Algo de vos o de mí, duele cuando nos ahoga la tormenta…
Barataria, 2016