viernes, 1 de julio de 2016

UN GRAN SILENCIO

Imagen cogida de la red





UN GRAN SILENCIO




“Un gran silencio llegó a la calle abandonada”, mientras un vaho maloliente,
demencial, invade con sus impurezas, la rosa de ceniza de los sueños.
Abrigamos en la memoria todo el equipaje que uno acumula en los poros.
Siempre hay un silencio definitivo, cuando parten sonámbulos los trenes,
cuando alguien tímidamente muerde un pétalo de la noche,
cuando todo el presente nos parece deshumanizado,
cuando en los ojos asustan las fotografías y los chasquidos de los excrementos.
Siempre hay silencio cuando un pájaro ciego muerde el hambre.
Oigo el tropel del silencio en los abanicos del grito: escucho el susurro que baja 
hasta las ingles y allí deja su piedra húmeda de rostros.
Uno se vuelve oscuro ante tanta excavación y crucifixiones.
(Ya no importa quien habla, imposta la voz, o usa peluca o espía en la oscuridad 
de la noche; tampoco tiene sentido usar boina o sombrero, si de cualquier manera 
uno es reconocido: sin duda es mejor el silencio: no entran moscas,
y se puede vivir mucho más, si es que ésta es la consigna.
Tampoco es recomendable abrir mucho los ojos, o darle rienda suelta
a los fantasmas que uno lleva adentro.
Sólo vos o yo podemos hacer este ejercicio de ahuyentar la desesperación.
Ahora es necesario evitar que la humedad haga ruido y se propague
la desobediencia y sean decapitadas las manchas oscuras por la claridad.)
Es necesario evitar que se desarrollen las crisálidas.
Callo, paisito, mientras la noche sube hasta los entusiasmos flagelados.
Barataria, 14.V.2016