martes, 26 de julio de 2016

EN LA OTRA PÁGINA

Imagen cogida de cincocentros.com





EN LA OTRA PÁGINA




En la otra página de la memoria, cuelgan los pizarrones de las viejas nostalgias.
Quizá los mapas me recuerden las latitudes agrietadas de la súplica,
o esa otra forma que tienen los relojes de ser inquilinos de las semanas,
o ese camino de migajas por donde los ángeles pasan de rodillas,
o ese precio que hay que pagar al fijar la vista en las vitrinas,
o ese abrazo esperado en una habitación que de pronto sólo tiene cuatro paredes 
y polilla y oscuridad,
o ese puchito de sombras que se apodera del lenguaje hasta tocar la soledad.
Sólo los párpados saben de las concavidades ciegas de la tierra.
En los dientes apagados del relámpago, la desnudez hace su engaño
a los sentidos: ignoro si es cierto, aquel ventarrón de juncos sobre las manos.
Uno sabe de pronto que la tinta se confunde con la salmuera y con el ojo
del afán de la melancolía, y con el coágulo de respiración que aún queda
en la alacena de polvo del altísimo.
Enfrente del témpano de tinta, uno empieza a señalar las vocales
de las ventanas y ese espejo de cal que tienen los vidrios del horizonte.
Siempre resulta insignificante la salpicadura de los recuerdos, el picoteo
de las alas, los vaticinios que da el movimiento de la espiga.
Con la oscuridad hasta el cuello,  es difícil saltar la constelación de alambradas,
o inclinarse sin ningún apoyo al cráter de la garganta.
Es seguro que en cada página, el fuego esté siempre sin necesidad aditivos.
Barataria, 30.V.2016