sábado, 11 de julio de 2015

PÁJAROS DISECADOS

Imagen cogida de la red




PÁJAROS DISECADOS




Como los pájaros disecados en el envejecimiento de la madera, las arterias
quemadas y los duros esqueletos de la sombra en las sienes.
Parto hacia las fronteras del viento. Crecen, por doquier, los miedos acumulados, 
los papeles sucios y la inflación de la economía global.
Siempre hay más preguntas cuando avanzan los fogonazos de la oscuridad
hacia el horizonte. Desde su propia lengua, cada quien paga sus empréstitos,
los fondos de la respiración,
los pulmones antes que muera la realidad. El sol de puntillas del abismo.
(Todo es como sucede: desvaídas mueren las melancolías, a vos los ojos amarillos 
de la lengua, la espuma cavada en el pájaro, el hacha indócil de los escorpiones. 
Para vos, el ala silbadora de la soledad
sobre esta tierra de difícil ternura, —tierra del pájaro fósil en el ánfora donde
la alta noche, se yergue y rumia hacia lo remoto de la fosa.)
Siempre existe una primera ilusión. Yo tengo la mía, es decir la tuve.
Quemados en el costado los recuerdos, volátiles las telarañas, solo la demencia
y sus aullidos conmigo. Solo estos pájaros implacables de ceniza.
Qué he aprendido de la voz ilimitada del último atlas muerto, del imaginario
del tizne, o de la arquitectura de los claveles en huida.
Hay jardines hipotecados idénticos al asfalto y toboganes paralelos a tugurios,
y días de aguas sucias mordiendo polvaredas. (¿Cómo arropo el frío,
después que no hay trastienda para practicarme la eutanasia? —entre piojos
y liendres, uno aprende como el pájaro a guarecerse en la noche.)
Barataria, 07.VII.2015