miércoles, 11 de febrero de 2015

MURMULLO DE LA MESA

Imagen cogida de la red




MURMULLO DE LA MESA




Sobre la mesa, la boca ciega del hambre. Y el callado mantel que no existe.
En la cuenca de los ojos, las semanas abolladas de golpes: cada plato es paisaje
de lejanías, hemisferio subterráneo en la garganta.
Frente a los papeles sucios de los periódicos, la presencia de huesos
y su eternidad, el ala rota y la entraña con fatiga. De la pared el collar de polvo
y escombros, los retretes inmaculados de la bruma.
Sólo así, son ciertos los caballos de la opacidad, el zopilote de la sombra.
Anochecen los nombres en el taburete de la penumbra: en el umbral, el ojo
del agobio de las persianas,
la voz petrificada en el surco del hollín o el tizne.
Escucho el desatino de las monedas sobre la joroba cercana de un antro.
Brama la lluvia del harapo en un mundo sordo y retórico.
Vestidos de cansancio, rasgamos las paredes de lo burdo (siempre está más cerca 
la podredumbre a los brazos. Cada día fertilizamos defunciones.)
¿Bajo qué luz restallaremos la alegría? El ijillo da sus aletazos…
Barataria, 24.I.2015