jueves, 26 de febrero de 2015

ESPACIOS DECAPITADOS

Imagen cogida de la red




ESPACIOS DECAPITADOS




En los espacios decapitados del día, las uñas y los esqueletos aúllan sus afiladas
calles de asfalto. Hay un lenguaje negro en los violines de la ceniza.
Existen cuadras donde la indiferencia hace su gimnasia; me nublan los falsos
jardines de la salmuera y sus márgenes de estériles sonrisas.
Al cabo, también los trenes se desvanecen en la bruma. Nunca es razonable
el cuentagotas de la noche,
ni la densidad de imanes invertidos en el paladar.
Al parecer el horizonte se hunde en las paredes sin más equipaje
que las analogías: la vida, toda, gravita en alfileres disecados, en durmientes
de nudos, a merced de la herrumbre de los metales de la intemperie.
En los abanicos torturados de la sed, el cloroformo hace lo suyo: cada espacio
es esa limosna o harapo que nos aniquila.
En medio de la noche, uno muerde el suplicio, y la boca a los muertos.
Excepto en soledad, uno puede ver con claridad los barrotes de la tempestad,
y los pedazos de sombras con sus códigos.
Uno, después de todo, no sólo puede encontrar mugre en retretes y lavabos.
Barataria, 11.II.2015