lunes, 9 de febrero de 2015

BOSTEZO DE LA NOCHE

Imagen cogida del FB de Pere Bessó




BOSTEZO DE LA NOCHE




Pienso en el capullo de la intimidad, en esa otra cara sepulcral del buen samaritano. 
Uno nunca termina de morir en el suelo de esta patria imposible.
(El problema es la artritis con esa dosis de eternidad.)
Después de la apoplejía de los jardines, solo nos han quedado los chiriviscos
del sueño, ese otro zodíaco de smog.
Las telarañas tienden a reencarnar el alfabeto: siempre hay discípulos
para este pulso ciego. Siempre hay quien vacíe catacumbas y se muerda
las ingles de manera vergonzante. La eternidad es apenas bostezo de la noche,
de ahí la herrumbre en los sentidos.
En el árbol del alma, —me dices—, caben todos los escepticismos.
Entonces, —pienso—, habré de vivir perennemente el infierno y su fiebre
de tormenta apocalíptica.
Antes ciertas indolencias, el yagual retorcido de la saliva, el desmayo irreparable 
y el despojo, la zarza inmutable en las ventanas.
No son efímeras estas sombras que aletean en el aliento como aves agoreras.
De este tiempo, únicamente heredamos huesos y lápidas y salmuera.
Barataria, 22.I.2015