jueves, 10 de julio de 2014

TELAR

Imagen cogida de la red




TELAR




En el susurro de la telaraña de la noche, el suicido de la locura
y sus huestes al borde del estiércol. Llevamos días tejiendo esperanzas,
calles, esquinas, miedos.
Todo es tan real cuando inventamos la alegría (ser las aguas en el alud
de los párpados); tocar las ojeras florecidas de la agonía,  escribir en las manos
extrañas de la orina, sin perder de vista el imaginario del bisturí.
En el telar de los asedios, el teatro que nunca acaba de ser comedia.
Siempre es real el hijo pródigo en el hedor de los cadáveres: quizá un día,
nos quitemos las escamas de la pesadilla y los días absurdos.
Nosotros masticando el hilo del dolor desde las cordales, desde el padre
nuestro de las torpezas, desde la desnudez hundida en el suplicio…
Barataria, 04.VII.2014