martes, 10 de junio de 2014

LENGUAJE

Imagen cogida de la red




LENGUAJE




No tenemos miedo del más allá que se agita como un mudo el más
[allá que va a saltar sobre nuestra razón
y de ese frío lúcido que vela sobre la constelación de nuestras inquietudes
más absurdo que el muerto que han enterrado con la mitad de una
[carta en el cerebro
Vicente Huidobro




Ahogada en el grano de maíz la nostalgia y la intemperie el nicho de las lámparas el ojo de agua del pájaro en la inevitable caída de los coágulos: un día no seremos los perseguidos de siempre por el hambre ni por los slogans publicitarios de la muerte ni por la espuma desenterrada de los litorales (siempre estamos en la vecindad de la tristeza la noche es redonda como una moneda en desuso) es cierto cuando me decís que transitamos diariamente entre la oferta y la demanda los saldos en rojo salvo tu ombligo y poros de primavera salvo una apostilla debajo del paraguas salvo los gánsteres que depredan y no aúllan hablemos de la transparencia y no de los cementerios quizá de Comala buscando a nuestro padre entre el estiércol y tantas albas envejecidas hablemos del aserrín fosfórico del cierzo (los políticos los consorcios del mercantilismo los truhanes quizá nunca se ven al espejo) su imagen siempre es adversa e irreparable yerma a menudo como un promontorio de criptas desvencijadas siempre me ha gustado esa palabra vértigo: pienso que son normales los mareos en un país anormal el equilibrio siempre da la sensación de trastorno: la vida es rotatoria y mortuoria a veces salobre en la tormenta de las parábolas Edipo en la arteria de los pinos la corrupción y sus acólitos rondan los escarabajos en mi olfato las ratas los ciervos las heridas el largo trajín de las moscas sobre los andenes la zarza las alambradas del recuerdo vuelo antes de enmohecerme tras ciertas infusiones alto es el fósforo de las estrellas que se ahueca en mis manos el espantapájaros de la asfixia ahí en los préstamos hipotecarios de la esperanza siempre me hablaste del Paraíso y la Tierra Santa del agua bendita que gotea de los ventanales de su excelencia la fealdad y todos sus juegos maquiavélicos de cierta literatura que nada tiene que ver con mi deseos: espero mientras le hago trenzas a la luz y a la fiesta de grises afilada de los sonidos que produce el insomnio ¿quién se atreve hoy en día a desechar los zumbidos del miedo? ¿quién muerde el talón de Aquiles de las limosnas? me mareo sobre la nuca de los cuchillos retorno a esta tortura de los recuerdos —a tu cuerpo y al mío— al cataclismo de las direcciones postales: siempre tengo la sensación de leer las mismas palabras aunque sean diferentes en dirección opuesta a lo consabido todas las túnicas son iguales en las morgues loco yo en medio de los zarpazos del tiempo loco entre las púas de ciertas palabras loco mirando hacia tu ventana al mar a la pasión del nacimiento al instante del sinfín de la tinta sobre la hierba inmolada de tus poros loco sobre la rama sexual de la sed loco en el silencio del estruendo de la libertad (allá en aquella sombra del aliento el tren derretido del incienso y las tantas mentiras que inundan al país: ya hemos multiplicado los panes hasta la saciedad y el hambre sigue como un remolino de salmuera) vos y yo envueltos en la máscara del lenguaje ¿dónde pasamos la tormenta? ¿en qué cántaro guardamos todo lo lúgubre las apostemas y los diviesos la sífilis el chancro de los sociópatas disonantes del arrullo la carne despedazada de los libros? ¿qué muertos recitan nuestro lenguaje? ¿qué fríos oran en los falos alrededor de la sal de mis ojos? ¿es un horror el ojo bizco sobre el poema? camino con el propio purgante de las palabras hoy mañana el rapto de lo indescifrable hondo el polvo de la luna sobre nuestros poros sepultadas las bragas del desvelo…
Barataria, 02.VI.2014