domingo, 19 de junio de 2016

DESTINO

Imagen cogida de la darroyolifecoach.wordpress.com




DESTINO




Un coro de hollín gotea sobre los escarabajos fortuitos de mi sed y poros.
En los líquenes oscuros del aliento, todo lo inanimado.
En el pájaro endurecido en medio de los dientes, sólo el cráter y la entraña
raída, los límites derruidos que crepitan en el espejo,
el cuerpo ya salpicado por el silencio absoluto.
Ignoro el sitio en el que se apaga mi boca: el horizonte definitivo de la palabra,
aquel oscuro resplandor entre mis manos endebles.
El tiempo nos revela sus cobijas amarillas, la tierra vuelta chiriviscos
o andrajos, este dolor en fin sin salvoconductos, sin luz ya para colmar.
Toda la oscuridad amontona el filo sobre las crepitaciones desnudas
de los brazos. A lo mejor, alguien desde el paraíso, grite: ¡Aleluya!
O disocie los candiles que alumbran las monedas, o camine sobre el último clavo 
de las letanías, o las acequias envejecidas del bramido.
¿Hacia dónde caminan las axilas del andrajo, el tiempo que tambalea
en mis zapatos, la sílaba rota de la página?
Voy como van los féretros y su espesura siniestra. Voy  de repente en silencio.
Hacia lo abandonado, el desánimo de las luciérnagas. El hollín real del eco.
Pasa siempre cuando uno ya ha caminado todo lo humano que tienen los vacíos
y los olvidos, y la extensa rosa del pulso donde ciego anda el desvarío.
En la hoja que está ahí, la memoria ha hundido todas sus sombras.
Hace ya mucho me salpicó la esperanza. Soy materia peregrina frente a cada muro, frente a todas esas lavanderías y sarcófagos de la noche.
Barataria, 03.V.2016