sábado, 9 de enero de 2016

PRESENTE ONÍRICO

Cogida de klimtbalan.wordpress.com




PRESENTE ONÍRICO




Caminamos sobre un bosque incendiado de paranoias: siempre supe que la luz
es cosa extraña, y que los sentidos a menudo se pierden en su propia indigencia;
 pronto lo despierta a uno, —a cualquiera—, la varita mágica
del mercado, (bueno uno se sirve de la libertad, aunque no se crea en ella),
—esto me lo dice, claro, el dogma que deviene del aliento de las sombras;
y que, carece de fantasías.
La alborada de los nuevos vientos, quizá no tenga sabor de nada: para leer
los tiempos, hay necesidad de deshacer los nudos de la salmuera,
y darle ciudadanía a las aves de rapiña,
y deshacer los tragaluces de la desesperación, y la monotonía a los cipreses.
Para sentirle el peso a los calcañales, una taza de café sobre esa indefinible mesa 
del infinito: la noche es intensa recién salida de las axilas.
Todo el alfabeto se dispersa en el presente, aquí uno bota el pelaje,
y muerde la piedra exhausta de los días endurecidos.
¿Qué vientos soplan o caen en los cristales quebrados de los sueños?
Hay un mundo de palabras rotas y de zapatos envejecidos, escalofrío vacilante 
de ratas y perros, y conciencias licuadas y calles impalpables.
Siempre camino aquí, en medio de ese olor inconfundible de los prostíbulos.
(Hay, en todo esto, formas ondulantes y putrefactas, corpóreas, carcomidas,
como los incendios que descarnan la madera.)
A la altura de la medianoche, la intemperie amarilla de las sombras quemadas.
Barataria, 26.XII.2015