domingo, 16 de agosto de 2015

LECTURA DEL MAGMA

Imagen cogida de la red





LECTURA DEL MAGMA




En medio de la masa profunda de los estertores, emigra el ave de sus ojos.
Oigo los ecos de las aguas derretidas: piedra sobre piedra, un idioma volátil,
todo el abismo abre las ventanas.
Después los nombres oscuros en el paladar de la zarza.
Después los dominios de lo que apenas nos sobrevive: las figuras deshechas
del tiempo, la escritura de ceniza en la piel.
Cada boca es como una espada sobre los muros enlutados de las monedas;
en la disputa de la desnudez, gana la sed y sus frustradas normas de urbanidad.
En el extremo de la cerradura, la estantería de lenguas del más allá.
Hay largas devastaciones a contragolpe de la polilla, irremediables negaciones
para el desahogo, camisas arrugadas de horarios,
y recuerdos líquidos adscritos a mingitorios públicos.
Uno ve a diario los paraguas desmoronados en la boca, el estribillo certificado
de la democracia, las calles que soportan los compromisos de la lluvia,
junto al disfrute aditivo de las moscas.
—Mientras el espectáculo continúa, se debate el destino de la claridad
y las palabras que nos rodean totalmente en la confidencialidad del tiempo.
(No sé por qué el recuerdo debe confundirse con la melancolía, ni sé de qué
barcas salen los puntos cardinales, las grutas destejidas de la boca,
los lavabos torturados del ego.
En el altar del tizne, hace nudo la otra cara oscura de la desnudez.)
De seguro, ante el sofoco, otros estarán fascinados de conjurar contra
el pavimento y los ataúdes irreconocibles de sed…
Barataria, 10.VIII.2015