martes, 22 de abril de 2014

OSCUROS CAMINOS

Imagen cogida de Sherezadecuentacuentos.blogspot.com




OSCUROS CAMINOS





la profunda latitud inferior de su ceniza contempla los sonidos vagabundos
de los hombres los caminos en filas de sonámbulos los pájaros en fiestas de
mirajes o en tumores del aire la mujer que lava la vidriera de los pulpos y
mañana las cascadas en magnífico estado y el oso como regalo de miel.
Vicente Huidobro




Aunque no lo parezca vivimos bestialidades: existen sombras sordas y oscuros caminos por donde transitamos si bien carecemos oficialmente de los paredones de fusilamiento están los cementerios clandestinos donde los criminales ajustician con impunidad  el aire fétido abre las persianas del día se retuercen los días desde el fondo de las fosas colectivas ¡cuántas soledades juntas aprietan mi muerte!  sí es una especie de incendio el día a día la mordida que retrata el río de la muerte el tiro de gracia retorcido en el césped  te muerden la carne nos muerden las legiones de sal en medio de la desnudez disuelta leo las esquinas indescifrables del grafiti esa geometría absurda de la territorialidad ¿quién será el otro que arrastre su propio camino? ¿quién no verá el mar ni la luna de nuevo  los peces invitados de la luz sin diásporas ni disparos? ciegos ardientes los gestos y sus desmayos  el cuaderno de miedo suspendido en los anillos del atrio en el puñal callado que nos retrata el paisaje de las paredes la luz inmóvil de los candiles no hay más que hacer sino correr entre paraguas morder el miedo en la hojarasca o las aceras o los predios baldíos ¿en qué aparcamiento perdimos el horizonte de los juguetes el ala del porvenir  o la silla o el sombrero? la noche por desgracia no tiene puertas corredizas ni los pies mástiles ni la superficie de la tierra otras galaxias ladran los perros dentro del pozo de la tinta ¿es mi rostro o la memoria? mi nombre tu nombre  en la camisa líquida del viento el ala el grito como telón de fondo atados los brazos al sucio rincón del hollín en algún lugar Rimbaud y otra temporada en el infierno y los ciegos episodios de la realidad (“Me acompaña el comedor del mediodía, pues hoy se despide. Antes que el sueño doblegue las pupilas, mi pensamiento va de camino…me obsesiona una superstición: quien no tiene sombra no tiene pasado.”) pienso en el pájaro habitual de los caligramas en ese dichosofuí que abre la ventana su misterio que me torna sentimental y me hace morder arbitrariamente las uñas de los dedos de las manos ahora todo es azar y no vehemencia en la sartén el estiércol del mal agüero el tránsito desmemoriado de estas calles con diversos centinelas pensándolo bien la variedad es inconclusa busco el reverso del sonido la única posibilidad de explorar las escaleras la velocidad de las alcantarillas la ficción de tantas larvas en la saliva cómo seguir contando los minutos casi de manera parsimoniosa en medio del enjambre sin pensar en tanta minusvalía: mis ojos los fetichismos el crucifico hecho nudo en el escondrijo la sombra se retuerce en el ataúd de la entraña entre los travesaños de la imposibilidad las moscas con sus cósmicos zumbidos (vos) me dolés en el cien por ciento de mi tos es como una piedra oscura abarcándome: rezo en el espejo de las conjeturas gotea el telón del mar encima del tejado ah la cruz donde depositan su excremento los pájaros la escupida de los funerales la piel ahumada del plato sucio sobre la mesa después de todo tanto bullicio: un día seré sepulturero de mi propia ventana mientras vos pensás en algún abanico clandestino o tumbás la sábana del último respiro: en la yugular las telarañas de la melancolía las costuras evaporadas de la sangre…
Barataria, 2014