martes, 29 de abril de 2014

AMOR MÍO

Imagen de César Ramírez Caralvá




AMOR MÍO




Amor mío, nos duelen los nombres y la tinta negra de los libros, las noches
con su alambrada de gritos, las leyendas ocultas en las rendijas del sueño.
En medio de la zozobra hemos lamido el falo póstumo de los cadáveres:
Sé que es absurdo, pero todo en esta vida es absurdo;
hemos masticado trocitos de dientes (y saben a arenillas disueltas),
en el fuego tratamos de purificar todos los demonios;
en la casa del vecino, algún niño juega a los platos vacíos, tal las manos
nuestras, despojadas de lluvia y aliemnto.
El tiempo se nos acaba y sabemos que no hay remedio alguno, para seguir
gritando frente a los corredores de la muerte, (en la cruz, los prostíbulos,
las palabras saben a sanguaza, a olores absurdos, a tiempo descompuesto.)
Amor mío, es triste escuchar el aullido cavernoso de los perros a la distancia;
y no entender que nuestra piel fría,
es esa otra letra muerta, la sombra dentro de la telaraña de las esquinas
que titubea ante el despojo de la historia (los miedos, a menudo,
son esa trama que está dentro de nosotros cuyo reino nos persigue
como un crimen horrendo: el destino, entonces, no se eleva como ángeles.)
Barataria, 02.IV.2014