domingo, 7 de julio de 2013

JARDINES VACÍOS

Imagen cogida de la red



JARDINES VACÍOS




La otra realidad es la que se oculta debajo del asfalto. La misma
mirada tosca de las revelaciones: ¿puede hacernos daño todavía el ojo
de lo siniestro, los números impares del mal agüero?
—Me da escalofrío haber conocido la otra cara de la perversidad;
alrededor de qué otras almas pulula el veneno, la invención díscola
de las hamacas, el juego de dados de serpiente sinuosa.
(Lo subterráneo en ella, la ola que se adentra y corroe el aliento, deseos
petrificados de erratas, jardín de desollada idolatría.)
—Por cierto, en la sed adusta, fui el chivo expiatorio de sus días urgentes.
Fui un nombre en medio de los falsos ardimientos; aquel latido,
falso estupor de caminos putrefactos.
Ya es suficiente, —dije un día de tantos— de quitar las telarañas
y purgar ese invierno de egocentrismos, la baba, la yesca y el eructo.

Barataria, 30.VI.2013

2 comentarios:

sofia dijo...

Fuerte y bello, mi querido maestro. Un abrzote desde las tierras cercanas.

Sofía

André Cruchaga dijo...

Si que lo es querida Sofía. A menudo de esta manera hay desterrar los demonios que pululan a nuestro alrededor. Un abrazo agradecido.
André.