viernes, 1 de agosto de 2014

ANILLOS

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ANILLOS




Noches insomnes todos los sueños
Se barajan con sueños insomnes todas las noches
Las velas se hinchan y el océano ríe
Todo está preparado en el concierto de las naciones
Braulio Arenas




En los satélites hipotecarios del pétalo los mismos fantasmas en los calcetines de la ceniza nos muerde la hoja del absoluto en el antiguo océano de la transparencia aquí los estrechos fervorosos en los ojos el antes el ahora el después todo en el ojo de la ventana los zapatos en las hormigas del karma quizá la memoria envuelta en la sábana del calendario como otra infancia persiguiendo canicas ese tiempo ido de los deseos de trenes redondos como la gota de cierzo a punto de hacer su travesía en la aspirina de los lamentos del viento nunca sabremos la clase de locura de las campanas ni la sombra del ijar en la boca ni el ijillo del reloj moviéndose de golpe en las sienes en el vacío siempre nuestras respuestas son ante el grito la súplica la ciudad que nos azota el paraíso soñado la otra parte de la historia que descubre la solapa del espejo a veces nos reímos de los fantasmas de las palabras de las tarjetas postales que cuelgan en el traspatio de las habitaciones ante los millones de anillos de las luciérnagas el vaso azucarado de las alas el mar en su invencible lucidez los sueños escrutados en la rendija de las alacenas y aquellos miedos y aquellas cadenas: aprieta el alfabeto hasta ahogarnos el impúdico recuerdo de la lengua el infierno de la cordura como una pinza despierta en los brazos (afuera la vigilia es redonda como las monedas la luna amarilla despoja el aliento las paredes fúnebres de las burbujas a veces es volátil la pulsación insaciable del paladar las elegías que gimen en la desnudez de la lluvia) en medio de la maraña es necesario retornar a la normalidad de las escaleras cogerle el pulso al misterio a la risa cárdena de la noche lamer el interior de las armaduras hundir el fuego de las mochetas limpiar la bacinica de las compuertas del sueño en cierto modo todos somos centinelas del viento fantasmas invisibles de las fronteras merodeadores de los dedos del musgo ante la confabulación del surco la semilla del entresueño el fogonazo de la tierra en su terquedad de arado en el violín transitorio de la cerradura el atlas inclinado del relámpago en el calendario de las pestañas siempre hay pájaros que invaden los jazmines siempre hay ángeles terrestres del absurdo sumergidos en la garganta de Vallejo cada mapa en nuestras manos rompe el silencio en el torso de la latitud el mundo quebrado a nuestros pies la queja rota del cántaro sobre el cataclismo a cada realidad le ofrecemos nuestros páramos ¿es el mundo otro apocalipsis acompañado de tantas sinrazones? con vos la raíz creciendo en las substancias de las invocaciones heredamos la ciencia del bautismo de las palabras ¿es transitoria la ráfaga y el horizonte de los encajes de la risa?  juro que en el granito áspero de ciertas épocas el pulso es más fulmíneo que la almohada más profundo que el pozo de la historia hay algo que nos dice siempre los días extraños de la duda el polvo de las osamentas el callejón sin salida del filo hirviente del arraigo a ciertas fiebres: el rocío sobre el espejo por ejemplo la mesa intensa del pálpito el trompo calcinado en la sal aquel bosque desnudo de la nostalgia en la inocencia el rascacielos de la rama de ocote el rumbo delirante de la trementina acaso los presentimientos como la sed de las tormentas ¿nos reímos? sí debemos reír en el acuario del sueño sobre todo en el hambre infantil de los anillos del trompo en los mismos ascensores de la risa y el confeti allí los zapatos con vocación de alas allí en los andamios de la brizna junto al delirio intransferible de la respiración (siempre el destino de los sueños es intransferible)
Barataria, 31.VII.2014












miércoles, 30 de julio de 2014

TATUAJE

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TATUAJE




En el enjambre de los poros encendidos, el tórrido pétalo de los párpados.
(Heredamos del tiempo cuanto en el aliento se devana.)
Cada tatuaje no deja  de ser infortunio de luciérnagas, rostro invisible
del cíclope de la escarcha sobre esa fábula de peces ahogados;
sobre el yagual dolorido de la carne, el agua desvelada del sinfín, los olvidos
que nunca son plenos,
tampocoel abismo, absoluto espejo; ni la sombra, total cruz del sufrimiento.
¿Cuántos gemidos caben en el pájaro sombrío de la saliva?
¿Cuántos padresnuestros le rezamos al caracol desflorado de la rosa inesperada
del vaho?  —¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo, vos, en mis miedos y recuerdos
del país quebrado en mis mapas?
Supongo que después aullaré sobre la rama de los poros, sin restarle olvido
al tatuaje de las viejas muertes: es duro el otoño en el costado.
Barataria, 29.VII.2014

martes, 29 de julio de 2014

ÁRBOL

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ÁRBOL




Levito bajo  la letanía de las hojas: el ojo del follaje cabe la totalidad
del infinito, este país profundo en el caracol de la tinta. Este país de sol
y oscuras migrañas, este país de abejas apuntaladas en la entraña.
Allá en la rosa beatífica, los espejos transfigurados de la avidez, el doble
retrato del jaguar y la orfandad enferma de la infancia.
Ya no es tiempo, —me dices—, de atropellar los sueños en las ramas,
ni de mirar en las vidrieras el panorama onírico de las vacas flacas.
(En el presente, sin embargo, la juerga atávica de los deseos; el aparato
de Estado con sus poluciones a quemarropa, los búhos circulatorios en bandadas.)
¿Qué heredamos de las monedas empobrecidas?
El delirio desdeña los bolsillos rotos: la misma historia del grano en el vacío.
Barataria, 27.VII.2014

lunes, 28 de julio de 2014

IRONÍA

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IRONÍA




Ante los astros del azúcar, el pájaro de sal de tus poros en el árbol enajenado.
El ojo obstinado bajo la lluvia, alguna sombra en el hastío:
¿Dónde queda la luz ante la oscuridad incontenible,  dónde la garganta
después de hacer líquido el sexo del poema irreversible. ¿Dónde? ¿Dónde?
En el blues de la lejanía,
la niebla galopante de las ventanas, el resplandor descompuesto de la saliva.
En el brusco aleteo de las estatuas, los reflectores difíciles de las luciérnagas,
y el zumbido de los barcos a galope.
Algo siempre se rompe en los zarpazos del semen: la navegación fugaz,
rota en los peldaños del ombligo, en el tropezón a puerta cerrada de la andanza.
En la destreza de la noche, el trance de los espejos de la locura,
y esta suerte de acostarse sobre las aguas del dilema.
(Por cierto, todo es irreal en las vísceras que abren los ilusionistas.)
Barataria, 25.VII.2014

domingo, 27 de julio de 2014

VIAJE


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VIAJE




Siempre he jugado a los viajes para encontrar mi voz. Pienso en la escritura,
pero también en el puerto de tus brazos, en la estación de tus poros
donde mis gritos se ahogan, en la siguiente página anegada de tinta.
(Por más noches miserables, la claridad me visita con sus cábalas inmortales);
—no hay otra compuerta sino el rocío en tu ombligo,
el continuo navegar;
allí los cuerpos que hablan desde el balbuceo (no los cuerpos muertos
con sus ojos vaciados.) Nosotros en largas trenzas de aguas.
¿Qué otra cara le ponemos a los casquillos, a esa fotografía casi blindada
de la muerte? —Sé que saldremos ilesos, aunque al final de la historia,
—vos y yo—, gemelos de disidencias, nos hayamos convertido en extranjeros.
Supongo que el tránsito nos dará la mesa llena.
Los minutos son señuelos en un calendario de mazmorras interminables.
Barataria, 23.VII.2014