viernes, 7 de julio de 2017

ESPASMO

Fotografía Sandra Ledeska Apablaza Muñoz






ESPASMO




Harto de estar aquí dentro del cántaro confuso del sosiego harto de morder los absurdos del rechinar de dientes de mí y del espasmo seco de mis pupilas harto del presente de fiebre y su siglo de embudos: ruedan los precipicios del crimen en todas las comarcas del olfato cuando uno anda entre muladares ve la otra cara de la moneda las turbulencias clandestinas de la perversión y esas falsificaciones menesterosas de las vitrinas: relumbran por doquier los analgésicos del espíritu santo y los pies despojados de zapatos y los corazones enfermos de horas y gritos en la voz interior del fermento pasan inadvertidos los mártires del pasado y las sandalias de saliva de lo remoto y el sabor a hueso de los maleficios en la viga del éxtasis los fósforos asumiendo el surco de la entraña y las bellas muchachas áureas como un alud de fuegos prodigiosos y las bellas muchachas hundidas en mi aliento como soles vivos atados a mis sienes y las bellas muchachas regocijadas en mi aliento frescas tan frescas permeables tal el país que uno anhela en medio de la niebla acuden al encuentro las extrañezas de la voz mortecina del confín las bóvedas murmurantes y los escaparates de la hojarasca y las hileras secas del ansia de nuevo pienso que para sobrevivir es necesario no leer los periódicos indignarse frente a otras bocas amoratadas caminar en desconcierto de la piel  escribir sin testigos en el frío morder las paredes de la lucidez y acechar en el infierno hasta derretir todos los desamores de las inclemencias alguien de seguro espiará en el riito de las eyaculaciones con cierto desmedido deseo: en el corazón corrompido no hay límites para las defunciones del cuerpo que desvanece sus fantasías más atroces  cada quien desparrama sus lloviznas y suda dentro del tejido de las arañas que están copulando y se tortura dentro del otro lado de lo insólito al final los años siempre nos parecen escasos para las pupilas: disuelvo en mi paladar el vaso de agua de la penumbra
Barataria, 2017

miércoles, 5 de julio de 2017

EXTRAVÍOS

Imagen cogida de la red






EXTRAVÍOS





En el cadáver de los techos de repente las líneas diagonales de la tinta las paredes enredadas en la luz como una silueta de ijares desencajados: allá en los abanicos inmóviles del absoluto cruza almidonada la noche con su feria de cántaros rotos y primaveras degolladas como los veleros mutilados de la espuma a veces es lánguido el caballo de saliva que atraviesa la garganta perros amarillos jugando a la infancia confusos trapos en el despeñadero de la memoria a menudo me da por pensar en las autopsias de los trenes y el dolor siempre en los costados acaba con la buena suerte: las costillas rotas de la neblina o los extraños senderos del yo con sus capiteles de páramo en la sombra interno mis abandonos las ilusiones gastadas en el pavimento las marejadas de muelles en desuso en la brisa ciega de los bolsillos los pañuelos pudren la sal ese traje con curvas del sollozo esa trama indecisa que flota en la silueta de los cipreses nunca estoy vacío del vestigio de los pájaros cuando éstos se internan en el óxido de mis ojos más allá de los cuerpos arrojados al pozo de la noche sumergido el rostro en los dardos carezco de arco iris y candiles salvo de vacíos porque éstos prolongan las horquetas de lo interminable desciendo como lo hace el hambre: en todo el alarido de vigas la mirada tuya de olvido ya no sé escribir lo visible si acaso la tristeza y sus comensales si acaso los difuntos y sus deudos si acaso la estatua vagamente dibujada en el trapo degollado del ansia siempre son puntuales las horas que uno no desea recordar por cierto yo pertenezco a los extravíos como los tantos objetos húmedos de las cunetas oscilo entre sofoco y tempestades y sonambulismo al final no sé a qué ebriedad pertenezco ni qué muertes calman mi fiebre ni que boca ocupa mis confusiones vos sabrás qué hacer con el ruido de mis osamentas: ardo de ásperos gozos con mis ojeras te terrible lavabo…
Barataria, 2017


martes, 4 de julio de 2017

PORMENORES

Foto de Яick Harris, (Sunset Cottage) 
cogida de Pinterest






PORMENORES




Mientras declinan los muelles en la neblina duelen los pormenores de la brasa de los ojos frente al espejo nunca falta el rincón de los desmayos y su antaño borroso en el aliento las rotas conversaciones de las manos el cofre tetelque de las premoniciones entre los ahogados grises de las cavidades insondables del suelo raso en las esquinas ovaladas de las armónicas cambian de lugar los tropezones y el caballo ensalivado de los tumultos y los mugidos incesantes del asedio de las moscas: todo está ahí como el desnudo entelerido de un pez opaco de eternidad y uñas envuelto en la vacilación de la ternura desmenuzado de sal como el sollozo hirsuto como los cementerios de los chiriviscos en medio de los semblantes mudos de los escapularios la mendicidad a cuentagotas de la penumbra o esa sombra marchita vehemente del aliento hacia el apetito de la herrumbre los días contados de la estatura de los ataúdes ellos arrecian en los troncones líquidos de los calendarios muerden la diadema de espuma de las habitaciones Wall Street o Dow Jones cada una metida en las costillas de las estaciones (recuerdo el follaje de su muelle atardecido el sendero de pájaros y campánulas la abeja del pálpito sometida a los ecos su atrio de nostalgias húmedas) siempre duelen los enjambres aunque se vean de soslayo toda la noche es insaciable en su espejo amortajado en su depósito de trastornos y desfachateces en su bacinica de peltre amarillento donde golpean los desdenes todo el disfrute cabe en los párpados de la sobrevivencia en esa paranoia del cuerpo onomatopéyico hasta hacer disfuncional las inclemencias al final se calman todos los demonios aunque siga sin ropa el sonambulismo como un tatuaje de encarnizados ritos
Barataria, 2017


lunes, 3 de julio de 2017

PÁJARO RESIDUAL

Pintura de Maria Pederson ~"Pacific Overflow"
 ~ acrylic on canvas, cogida de Pinterest.





PÁJARO RESIDUAL




Arden en lo perenne los escombros del viento y ese alarido que cuelga de los retretes con su espejo de pájaro residual mientras escribo la humedad engendra pétalos imposibles ciegos paraguas en la aureola de la carne ciega luz consumada en los poros hasta el punto de lo impalpable: hay lugares donde aturde la camisa de fuerza de las bocinas ahí la acequia de los urinarios y el mal agüero de las arrugas y las bocas negras del aire nublado cabalga el sonambulismo en el patio trasero del embrutecimiento lamo las javas de cebollas de las calles y esa brasita mañanera de las ingles aprieto mis miedos además de la cuchara del espantapájaros con voz oscurecida y manoseado  por la clientela nunca he entendido la diferencia entre la cama de pitas y el petate ni el ojo mirando los minutos del cántaro bajando sin trastabillar a la hendidura del césped regado por el ansia la cajita del fósforo fermentado en los sueños las dos medias lunas de los minutos hilvanados con la saliva del jadeo desde siempre cierro los ojos frente a lo estrafalario nada queda después de cruzar la calle y darle guiños a los semáforos a los pedazos de cinta amarilla que resguardan las escenas diversas de los crímenes de lesa humanidad sí me distraigo limpiando los anteojos  desespero en el ataúd de la rosa cuando me cubro del polvo de los roperos y sobo el güegüecho sin romperse de las palabras para qué pensar en la ambigüedad de la vendimia en el trasero enrollado de los almanaques en los cuchillos del desmayo sobre mis brazos entonces sólo huelo la  orilla de las aguas el antesueño de la sombra y su calavera de fuego resbalo en el talud de las impertinencias empapado de objetos inservibles harto de semanas vacías y cobijas con ojotes de cicatrices ya hace tiempo que duele la mazmorra prolongada de la sed y su manida reiteración de monocordes
Barataria, 2017

sábado, 1 de julio de 2017

FERMENTOS CORROSIVOS

Pintura de Ricardo Galán Urréjola, cogida de Pinterest.





FERMENTOS CORROSIVOS




Siempre ha sido miel sin embargo esta agonía de las semanas la sombra que se abre perdurable en la sangre o el silencio de los trenes al que uno nunca renuncia o el nudo de nostalgias que desangra el aliento la ceniza lame de puntillas las palabras hasta la gota de agua que cruje en los calcañales la historia acaba por adueñarse de los vacíos de los peces adhesivos de lo ineludible de las esquirlas corrosivas del crimen o del asco fermentado de los prostíbulos adoro el polen deseado del delirio la desnudez azul de los litorales el ombligo de ascua de la desnudez sin restricciones el trino corroído de las cloacas y esa seducción de rascarse los pies me conmueve el histrionismo de las telarañas igual que el aserrín pantanoso del paisaje tu sexo de almidones y la caja de pandora del hastío en los cascos del hambre hay esa suerte de esperanza en tus ovarios: hablo de trasnocharme velando la cuarentena despiadada de la fiebre (ecos olvidos en el fondo reumas y ojos baldíos y ventanas calladas de olvido) atravieso el lomo del aire con una estación mutilada de cronómetros entre todos los deseos está el súbito alfabeto de los ijares la solapa de la brasa los huidizos zapatos de los transeúntes en medio de multitudes ensordecidas deletreo las paredes con insectos obscenos enfilo mi vista en la delgada rama del pájaro copulando en el perfil de la penumbra contabilizo las múltiples desabotonaduras de la calle el sudor soterrado del miasma voy aun guardo las prescripciones reconstruidas de la melancolía en aquel hueco de la escritura muerta (en el fondo siempre me detengo a ver los matices de la aridez a efecto de escribir mi próximo poema) por cierto el sosiego es irreal cuando advierto la carne inédita del alba
Barataria, 2017